28 oct. 2017

¿ES BÍBLICO EL LIBRO DEL MORMÓN?



¿ES BÍBLICO EL LIBRO DEL MORMÓN?



Los mormones afirman que el Libro de Mormón es una revelación divina, dada por Dios, y adicional a la Biblia. Veamos si los hechos referidos a dichas escrituras y a su transmisión soportan semejante afirmación.

La Biblia, tal como la conocemos, fue escrita en idiomas conocidos y hablados por muchos pueblos: hebreo, arameo y griego. El Antiguo Testamento fue escrito en hebreo. Al tiempo que estos escritos fueron producidos se hablaba el hebreo en Palestina. Algunas secciones (seis capítulos del Libro de Daniel, y dos pasajes del Libro de Esdras) fueron escritas en arameo.

El Nuevo Testamento fue escrito en griego que a la sazón era el lenguaje común del Imperio Romano y el lenguaje literario de Palestina. Aunque las diferencias entre el griego del Nuevo Testamento y el griego clásico hicieron que por un tiempo los eruditos pensaran el primero como e n una especie de “griego del Espíritu Santo”, especialmente ideado por Dios para la comunicación de su revelación al hombre, miles de papiros extra bíblicos, descubiertos durante los últimos sesenta años –en su mayoría documentos comerciales escritos en griego- han demostrado que el griego koiné del Nuevo Testamento no era sino el lenguaje de todos los días, común en aquel entonces en todo el imperio.

Si Dios hubiese querido editar otro juego de libros sagrados, era de esperarse que hubiese usado otro idioma bien conocido, cuya existencia y carácter habrían sido fundamentados por documentos ajenos al canon. Pero los mormones afirman que las planchas, supuesto origen del Libro de Mormón, fueron escritas en “egipcio reformado” (Mormón 9:32); dos versículos después añade la siguiente aclaración: “Pero el Señor conocía las cosas que habíamos escrito, y también sabía que ningún otro pueblo conocía nuestro idioma; por eso proveyó los medios para su interpretación”. Por lo tanto, el “egipcio reformado” es un idioma desconocido; tampoco poseemos documentos o inscripciones de ninguna clase que confirmen la existencia de dicho lenguaje o nos ayuden a entender su carácter. ¿Acaso era de esperar que Dios nos diera su última revelación, supuestamente mayor, en un libro escrito cuyo idioma era totalmente desconocido?


Continuando un poco más con esta reflexión se comprenderá toda la fuerza de esta objeción. La existencia de copias manuscritas de los libros de la Biblia permite que los eruditos la estudien en sus idiomas originales: hebreo, arameo y griego. Toda persona, que alguna vez ha intentado traducir de un idioma a otro, sabe que una traducción nunca es una reproducción precisa del texto original. En una traducción se pierden, indefectiblemente, algunos aspectos del significado, porque es imposible expresar completamente en el otro idioma lo que se dice en el primero. El hecho de disponer de manuscritos bíblicos en los idiomas originales permite a los eruditos de la Biblia (incluyendo a los ministros que manejan el griego y el hebreo) estudiar la Biblia en su idioma original, y así recuperar los aspectos recónditos del significado que los autores de la Biblia (y el Espíritu Santo que los inspiró) quisieron comunicar.

Sin embargo, todo esto es imposible tratándose del Libro de Mormón, puesto que no existen copias manuscritas de los documentos originales que supuestamente sirvieron como base para la traducción. Ahora bien, ¿acaso era de esperar que Dios nos diera el último de sus libros sagrados de un modo tan diferente al usado para la Biblia? Si Dios quiso que hubiese más copias manuscritas, en hebreo y griego, de los libros de la Biblia, que de todo otro libro antiguo, ¿por qué nos dejó, en el caso del Libro de Mormón, con sólo una traducción en inglés?

La existencia del literatura extra bíblica en el idioma de la Biblia constituye un testimonio poderoso a favor de la autenticidad de los escritos bíblicos. Pero en el caso del Libro de Mormón carecemos totalmente de este tipo de testimonio, puesto que no existe literatura escrita en “egipcio reformado”. Entonces, ¿qué garantía tenemos de que realmente se hablaba y escribía el “egipcio reformado?” No hay más garantía sino, simplemente, la palabra de un hombre: es decir, la de José Smith.

Además, la existencia de manuscritos en los idiomas originales de la Biblia, y la existencia de literatura extra bíblica escrita en los mismos idiomas, permiten a los eruditos de la Biblia estudiar la gramática de dichos idiomas y realizar investigaciones lexicográficas. Pero en el caso del “egipcio reformado” es imposible hacer todos estos tipos de estudio. ¿Por qué no disponemos de un diccionario de “egipcio reformado”, ni de gramáticas de “egipcio reformado” como disponemos de gramáticas y diccionarios del griego y del hebreo?

¿Era de esperar que Dios se tomara tanto trabajo de poner estas revelaciones adicionales en “egipcio reformado” sólo para permitir que todo indicio posterior de dicho lenguaje desapareciera?


Dios nos ha dejado su más grande tesoro en su Palabra, la Biblia, te invitamos a leerla.

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Fuente: evangelioreal.com

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Me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos - Jud 1:3 (RVR).
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