9 jun. 2014

El verdadero ayuno de la biblia

El verdadero ayuno de la biblia
Por: Dr. Félix Muñoz

Por milenios el pueblo judío ha expresado sus sentimientos de alegría y de tristeza ante la agenda presente. La alegría por medio de las fiestas como Pesaj, Shavuot, Rosh Hashana, Sukot, Januká, Purim, etc. La tristeza y el duelo por medio del ayuno expresado en diferentes ocasiones como los ayunos regulares nacionales de Tamuz, Av, Tishrei y Tevet, adicionalmente se celebran dos ayunos más que se relacionan con Purim, llamado Taanit Esther y el ayuno de los Primogénitos antes de la celebración de Pesaj. Existen otros ayunos no nacionales, sino que expresan el duelo de ciertas comunidades por algún evento que compete a su comunidad.
¿Qué es el ayuno? Para entenderlo mejor debemos preguntarnos primero: ¿Qué es el Desayuno? En inglés se le llama “Fasting o Fast of...”, y dejar de ayunar se le llama “break-fast”, es decir, “romper” el ayuno.

La etimología de las palabras nos indica que si vamos a romper algo, un objeto o una circunstancia, es porque la estamos entendiendo como un “todo”, como un elemento “completo”. Si lo vamos a romper es porque ese objeto completo va a ser dividido en partes, va a ser dejado incompleto.

Lo anterior nos indica que hay algo completo y perfecto para que nosotros procedamos a romperlo y esto es el ayuno. Entonces, ¿a que se refiere el ayuno? A que es la esencia de la persona y al estar en esa situación de ayuno corresponde al estado primordial o principal del ser humano y no como entendemos que el estado perfecto del cuerpo es cuando lo estamos alimentando con líquidos y sólidos. Por lo tanto, alimentar el espíritu que es el estado del cuerpo cuando no está comiendo o bebiendo, vale decir, cuando se está durmiendo, por ejemplo, es el estado más importante del hombre. Cuando ayunamos, entonces, estamos alimentando al espíritu de nuestro cuerpo y cuando des-ayunamos estamos alimentando a nuestro cuerpo material.

La palabra “Ayuno” en un análisis léxico semántico de la misma, en el hebreo del Antiguo Testamento tiene varios términos, uno es “tevat” la cual expone el pensamiento de “un hombre retorciéndose por no comer - ayuno” otro termino es la palabra “kabul” la misma expresa “limitarse”, también se encuentra “kabir” y la misma comunica “trenzar la matriz”, se puede ver que no solo son estas palabras las cuales hablan de ayuno, también se encuentran la palabra “tsum” y la misma expresa “cubrir la boca - ayunar” al igual que “tsom” que es “ayuno” todo esto expresa una abstinencia, dejar de cubrir la necesidad personal alimenticia con tal de rendirse por completo a aquel que estableció tal demanda. 

En el Nuevo Testamento la palabra ayuno tiene varias aplicaciones, una de ella es “asitos” cual tiene por significado “sin tomar alimento”, también se encuentra la palabra “nesteia” la cual comunica “abstinencia, falta de alimento” la misma se involucraba en su valor religioso al ayuno del día de expiación, era una abstinencia sosegada. De la misma también deriva la palabra “nesteuo” que expresa “abstinencia”, y también la palabra “nestis” la misma está compuesta de “ne” que significa “no” y de “edsio” que significa “comer/devorar”, en si el conjunto de palabras utilizados expresa en su idea “no comer, rechazar voluntariamente el deseo del sustento alimenticio”.

El ayuno en la historia y cultural y su significado en la misma
Es bueno hacer una observación clara y precisa de la historia y cultura en base a los textos bíblicos, ya que al hacer tal investigación, la información encontrada arrojara luz al entendimiento del lector diligente al comprender que la biblia fue escrita en un contexto diferente al de nuestros tiempos. 

Según Levítico 16:29, la palabra de Dios expone “Y esto tendréis por estatuto perpetuo: En el mes séptimo, a los diez días del mes, afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros.” El verso expresa en si el tiempo de otoño, ósea 10 días después del día de año nuevo. John H. Walton explica en su libro comentario del contexto histórico cultural del Antiguo Testamento, que tal fecha es “un aproximado a los días finales de mes de Septiembre en nuestro calendario”.

Al hablar sobre el día de la expiación es importante comprender cuál era el proceso y su sentido. William McDonald expone que “El Sumo sacerdote se banaba en un lugar santo, tal vez en la fuente, y entonces se ponía sus vestidos de gloria y hermosura (vv. 23-24ª)”. La tradición de los judíos habla que los vestidos eran de lino blanco los cuales nunca más se volvían a utilizar. Luego de ello, el Sumo sacerdote ofrecía dos carneros como holocausto. Uno para sí y otro para el pueblo (Levítico 16:24), y al observar los versos subsiguientes desde el 24 hasta el 34 de Levítico 16 se notara todo el proceso. 

Otro texto expuesto para definir su costumbre religiosa es Levítico 23:27-32 el cual dice “A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová. Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de expiación, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios. Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de su pueblo. Y cualquiera persona que hiciere trabajo alguno en este día, yo destruiré a la tal persona de entre su pueblo. Ningún trabajo haréis; estatuto perpetuo es por vuestras generaciones en dondequiera que habitéis. Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo”. 

El día de la expiación, el cual fue observado más o menos hasta la cautividad Babilónica. Y después en su restauración hasta la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. Se convirtió en la fecha más sagrada para el pueblo de Israel. En sí, el ayuno el cual se conmemoraba basándose en tal día, de expiación era un reconocimiento de la necesidad de perdón divino y la condición personal pecadora, una aflicción profunda del alma en reconocimiento del pecado y arrepentimiento del mismo haciendo tal demostración con falta de alimento (Levítico 16:31, Zacarías 7:3, 8:19, Mateo 9:14, Hechos 27:9). 

Al observar el Nuevo testamento, en Mateo 9:14-15 es importante tener en cuenta que los Fariseos tanto como Israel ayunaban dos veces por semana; una piedad notoria. 

Los seguidores de Juan lo hacían de luto por él. Los días de ayuno público obligatorio eran solo 3, y estos eran el día de expiación como bien se mencionó anteriormente, el día antes de Purim, y el noveno de Ab, en conmemoración de la caída de Jerusalén. Había otros días de los cuales veremos sus subdivisiones. Así encontramos 4 ayunos nacionales que se relacionan con la Destrucción del Santo Templo de Jerusalén, tanto el primero llamado Templo de Salomón, como el segundo, llamado de Herodes. Adicionalmente se celebraban cada año los ayunos de los Primogénitos que acontecen un día antes de Pesaj o Pascua Judía y el de Esther como antesala a la Fiesta de Purim.

Y por supuesto, el gran ayuno nacional que es comandado directamente por Dios y que Él lo instituyó como una de las Fiestas Solemnes, conocido como la Fiesta de Yom Kipur o sea el Día de la Expiación o del Perdón. Este ayuno sucede el día 10 después de iniciar el año civil judío, el 10 del mes de Tishrei. La lectura en las sinagogas para esta fecha tenía que ver especialmente con el Libro de Jonás que habla de la misión del profeta a la capital del mundo en ese momento que era la ciudad de Nínive, capital del reino de Asiria, la cual Dios en su misericordia perdonó de destruirla porque el pueblo escuchó al profeta y desde el rey de la nación y todos sus súbditos hicieron ayuno y clamaron por perdón y se comprometieron a dejar la mala vida que llevaban hasta ese momento. En esta Fiesta de Yom Kipur todo el pueblo judío pide perdón por sus faltas y se compromete a tres aspectos: hace Teshuvá (cambiar el mal rumbo), hace Tefilá (ruega a Dios que lo perdone) y hace Tzedaká (da ofrendas y donaciones a los necesitados). Son tres motores que conectaban al judío con su Creador: su actitud del alma, su actitud del alma y de su cuerpo manifestado por sus palabras al Creador, y su actitud material o del cuerpo al desprenderse de sus posesiones (dinero) para entregarlo a quien o quienes lo están necesitando. Observado esto podemos comprender que eran 5 ayunos celebrados. El propósito de los mismos era reconocer el pecado y arrepentirse del mismo, y recordar a los fallecidos, ya fueran amigos, familiares y nacionales, demostrando con ello dolor, tristeza y respeto por su partida. Aunque viendo el panorama ilustrado en Mateo 6:16 Cristo comunica la actitud del corazón mal enfocado, ya que los Fariseos demudaban su rostro queriendo que todos le vieran que ayunaban, tanto era así que no se lavaban ni se recortaban el cabello y muchas veces se ponían cenizas en la cabeza. En tal caso no había arrepentimiento alguno por faltas ante Dios y tampoco un reconocimiento o un recordatorio honesto de los familiares, amigos o nacionales ya caídos.

Observando el trasfondo pleno del ayuno según Israel
Como bien se menciona anteriormente se celebraban varios ayunos, aquí veremos con más detalle cuales eran y por qué según el Dr. Eliyahu BaYonah ben Yossef.

EL AYUNO DE LOS PRIMOGENITOS -TA'ANIT BEJOROT

Veamos cuáles son los dos ayunos que no se relacionan con la destrucción del Templo: el primero tiene que ver con el ayuno que solamente los primogénitos de cada familia judía son ordenados a hacerlo. Esto para conmemorar la salvación de que fueron objetos los primogénitos de los israelitas en Egipto cuando cayó sobre el faraón y sobre toda la nación la Plaga de los Primogénitos, cuando todos los primeros varones de los padres egipcios fueron muertos por una plaga que los aniquiló. Esta fue la 10 plaga antes de decretarse la salida de los israelitas, conocida como el Éxodo. La costumbre de este ayuno la encontramos desde tiempos anteriores al Talmud, como lo enseña en Tratado Soferim 21:3.

EL AYUNO DE ESTER – TA'ANIT ESTER

El segundo ayuno se relaciona con la salvación que obtuvieron los judíos después del edicto maligno de Haman, primer ministro del rey Ajashvero (Asuero) de Persia, quien quería exterminar a todos los judíos de la faz de la tierra y terminó él siendo colgado en la horca que él mismo había mandado preparar para su enemigo Mordejai (Mardoqueo), tío de la reina Ester de Persia. La historia ubica a Ajashvero como el mismo rey Jerjes. La historia de Purim ocurre hacia los años 500 a 450 antes de la era común. El Tanaj cuenta la historia de Ester una judía que ocultó su identidad y llegó a ser reina de Persia y al ver que su pueblo iba a ser exterminado, ayunó durante tres días y con ella su pueblo para que Dios les concediera salvación.

LOS CUATRO AYUNOS DEL TEMPLO

El Libro de Zacarías en el capítulo 8:19 nos da una referencia bíblica sobre la costumbre de estos cuatro ayunos. Dice el profeta Zacarías: “Así ha dicho el Eterno, Dios de los Ejércitos: El ayuno del cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo, estos mismos días de dolor y ayuno se convertirán en días de alegría y festejo para la casa de Yehudá. Amen, pues la verdad y la paz”.

Entonces, el ayuno del cuarto mes se refiere al 17 de Tamuz del calendario hebreo, contando desde el mes de Nisán cuando Israel salió de Egipto y Dios especificó que a partir de ese momento sería el principio de los meses para Israel y que se vino a establecer posteriormente como el mes de Nisán. Esto es diferente al calendario civil de Israel que inicia con el mes de Tishrei y la Fiesta de Rosh Hashaná. A partir del 17 de Tamuz se inicia el período de Tres Semanas conocido como Bein HaMetzarim (entre los Estrechos), período que termina en el 9 de Av.

El ayuno del quinto mes se refiere al mes de Av y que se conmemora el día 9 de Av.

El ayuno del séptimo mes se refiere al mes de Tishrei y que se conmemora el 4 de Tishrei. El ayuno del décimo mes se refiere al mes de Tevet y que se conmemora el 10 de Tevet.

AYUNO DEL CUARTO MES – SHIVA ASAR BE'TAMUZ

El ayuno del cuarto mes, corresponde al 17 de Tamuz y se conmemora la ruptura de las murallas de la ciudad de Jerusalén por los soldados del rey babilonio Nebujetnazar (Nabuconosor) después de haber sido sitiada la ciudad y lo que llevó posteriormente a la destrucción del Santo Templo y los habitantes fueron llevados cautivos a Babilonia. Históricamente, muchos otros eventos sucedieron en la misma fecha, como fueron:

Moisés descendió del Monte Santo de Sinaí y al ver a los israelitas adorando un becerro de oro que interpretaba a un mediador entre Dios y los hombres, se llenó de dolor y de ira y rompió las dos lujot, tablas de piedra, en donde venían escritas en hebreo los Diez Mandamientos. En este mismo día se suspendieron las ofrendas diarias en el Templo.

También en los tiempos del Segundo Templo de Herodes y previo a la revuelta del líder revolucionario Shimón Bar Kojba, un general militar romano llamado Apostomus después de burlarse de los judíos procedió a quemar un rollo de Torá. Asimismo, en esta misma fecha fue colocado dentro de las instalaciones del Segundo Templo un ídolo por parte de los soldados romanos en homenaje a sus dioses.

EL AYUNO DEL QUINTO MES – TISHA BE'AV

El ayuno del quinto mes ocurre en el 9 de Av y se conmemora la destrucción del Santo Templo, primero por los soldados de Nebujetnezar (Nabuconosor) y años después, en el año 70 de nuestra era, la destrucción del Segundo Templo llamado de Herodes por parte de las legiones romanas al mando de Vespasiano. En esta fecha también suceden otros eventos trágicos dentro de la vida judía:

Se conmemora el reporte de las malas noticias que trajeron los espías que Moisés envió a la tierra de Canaán y solo dos de ellos dieron buen reporte, Caleb y Yahoshua, lo que hizo que los israelitas deambularan por el desierto 40 años en vez de 40 días. También se conmemora la destrucción total de la ciudad santa de Jerusalén, como también el fallido intento de la revolución nacional comandada por el líder judío Shimon Bar Kojba a quien había respaldado el Rabino Akiva en su misión mesiánica lo que culminó en una masacre nacional de más de 100.000 judíos. El general romano Turnus Rufus en el año 133 decidió arrasar con todo vestigio del Santo Templo y no quedó nada a la vista de su antigua majestad. Otros eventos recientes que se conmemoran en esta fecha de 9 de Av:

El Papa Urbano II desató la Primera Cruzada y llevó a la muerte a más de 10.000 judíos durante el primer mes y destruyó las comunidades judías de Francia y de las tierras del Rhin.
También, los judíos fueron echados de Inglaterra en el año 1920.

En el año 1492 los reyes de España Isabel y Fernando echaron a los judíos de sus tierras.
El 1 de agosto de 1914 (9 de Av) la Primera Guerra Mundial explotó lo que dio las bases para el Holocausto durante la siguiente Guerra Mundial en Alemania.

La víspera del 9 de Av de 1942 comenzaron las deportaciones de judíos del gheto de Varsovia rumbo al campo de concentración de Treblinka.

El 9 de Av de 1994 se ultimaron detalles para la destrucción de la sede comunitaria judía de la AMIA en Buenos Aires, Argentina, lo que le quitó la vida a 86 judíos y heridas más de 300 personas.

El 14 de Agosto de 2005 se decretó por parte del Primer Ministro Ariel Sharon el retiro de los asentamientos de Gush Katif en la Franja de Gaza y los del Norte de Samaria, lo que dejó a miles de familias judías sin lugar donde vivir después de haber estado viviendo allí por más de 30 años y haber hecho florecer esas tierras inhóspitas, para complacer a la opinión internacional sobre las intenciones de lograr la paz para Israel con sus vecinos. Esto se ha considerado una tragedia nacional que duele hasta estos días. El Primer Ministro Ariel Sharon, muchos creen, que debido a esa traición nacional quedó viviendo en estado vegetariano hasta el día de hoy que tiene que ser alimentado artificialmente y no se ha recuperado.Una cosa está clara: la teología del ayuno es una teología de prioridades, en la cual se les da a los creyentes la oportunidad de expresarse ellos mismos, en una devoción indivisible e intensa al Señor y a los intereses de la vida espiritual. Esta devoción será expresada mediante la abstinencia por un poco de tiempo, de cosas tan buenas y normales como la comida y la bebida, a fin de disfrutar de un tiempo ininterrumpido de comunión con nuestro Padre. Nuestra “…libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo.” (Hebreos 10:19), ya sea ayunando o no, es una de las partes más deleitosas de esas “cosas mejores” que son nuestras en Cristo. La oración y el ayuno no deben ser una carga o un deber, sino más bien deben ser una celebración consagrada a la bondad y misericordia de Dios para con Sus hijos.

En la celebración de Tisha Be Av se acostumbra leer el Libro de Lamentaciones de Jeremías (Kinot o Ejá) asi como el Libro de Yob (Job). Es costumbre en esta fecha no comer, no beber, no bañarse, no aplicarse cremas o aceites y menos perfumes, no usar zapatos de cuero sino de caucho y no tener relaciones maritales.

AYUNO DEL SEPTIMO MES – TZOM GEDALIA

El ayuno del séptimo mes corresponde al 4 de Tishrei y conmemora la muerte de Gedalías. Cuando Nebujetnezar (Nabuconosor) rey de Babilonia conquistó a Jerusalén había masacrado a la mayoría de sus habitantes. Como era costumbre en estos casos, señaló a Gedalías, hijo de Ajikam como Gobernador de la ahora nueva provincia de Babilonia: Judá. Los judíos que alcanzaron a salvar su vida habían huído a las tierras vecinas de Moav, Ammón, Edom, etc. Al ver un nuevo gobernador los exiliados regresaron a Judá y reiniciaron sus vidas atendiendo sus viñas y sus cultivos volviendo a respirar un poco un aire de tranquilidad. Pero Baalis, el rey de Ammón, sintió envidia y hostilidad hacia el remanente judío de Judea y envió a un judío: Yishmael ben Netanía, descendiente de una familia real de Judá para que asesinara a Gedalías lo que ocurrió en el mes de Tishrei del año 582/1 antes de la era común. Yishmael y su banda de asesinos mataron a Gedalías así como a un grupo numeroso de judíos y de babilonios que el rey de Babilonia había dejado junto con Gedalías. Los judíos que quedaron temiendo que el rey de Babilonia se vengara huyeron hacia Egipto.

EL AYUNO DEL DECIMO MES - ASARAH BE' TEVET

El ayuno del décimo mes que corresponde al 10 de Tevet. Ocurre una semana después de la Fiesta de Januká. Se conmemora la siega que el rey Nebujetnazar II de Babilonia hizo sobre Jerusalén, lo que culminó con la destrucción del Templo de Salomón y la conquista de Judá. De acuerdo al Libro de 2 de Reyes 25:1 al 25:4, en el 10 de Tevet durante el reinado de Zedequías (año 588 antes de la e.c.) el rey de Babilonia comenzó la siega de la ciudad. Un año y medio más tarde, en el 9 de Tamuz del 586 a.e.c. los babilonios entraron a la ciudad y destruyeron todo a su paso.

Estos ayunos no se realizan durante un día entero judío, sino que se comienza cuando el sol comienza a asomarse y termina al caer completamente el sol. A diferencia del ayuno de Yom Kipur que se inicia la noche anterior y termina al caer la tarde de cada 10 de Tishrei.

Lo que Dios espera del ayuno y su propósito
¿Que Dios espera del ayuno? Dios mismo hablo mediante el profeta Isaías diciendo “¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?” Aquí se hace un contraste entre la verdadera y falsa adoración a Dios, el ayuno mencionado desde el verso 3 es el de la expiación, el ayuno antes mencionado y el cual era una exigencia legal (Levítico 16:29-31). En realidad los adoradores estimaban las observaciones religiosas como no solamente complaciendo a Dios [cuando en realidad no le complacían] y tratando de sujetarle a Él a estar bajo obligación, imponiéndole a que otorgara pedidos de los adoradores. El ayuno no es un método por el cual Dios tuerce su brazo y hace lo que el hombre desea, de ser así real, no hay soberanía en El, y como bien se sabe por escrito, experiencia e historia, Él es soberano (Daniel 4:35). En tales tiempos usaban las exigencias religiosas para oprimir (v.4) y por ello es que Dios expone en el (v.5) cual fue el ayuno que El escogió. El ayuno que Dios desea es un arrepentimiento de pecado (aflija el hombre su alma), que se humille ante El (encorve su cabeza como junco), y se identifique con el dolor y necesidad del prójimo (Haga cama de saco de ceniza), eso es lo que El desea y realmente le es agradable por ello expone el verdadero ayuno en los versos (6-9). 

El propósito en si del ayuno que Dios escogió no solamente es arrepentirse, humillarse y mirar por el necesitado, también fortalece y establece la relación con creador (Marcos 2:18-20), el ayuno en tal verso afirma que aquel que lo practica está reconociendo que las cosas en su vida no están de forma correcta y necesita fuerza y dirección, aquí también es una súplica por Su regreso y perfección. Muchas personas tienen la creencia que el ayuno al igual que la oración tiene poder alguno, cuando en si no es real, ya que el poder lo tiene Dios el cual contesta la oración, y obra a favor de perdón, gracia y cobertura en aquel que ayuna en conformidad a su enfoque correcto arrepentido, en sí, la obra la hace El y el poder lo tiene El. 


Características ausentes de la labor social  de la iglesia en el día de hoy
Para la Doctrina social de la Iglesia, el trabajo significa “todo tipo de acción realizada por el hombre independientemente de sus características o circunstancias”; significa toda actividad humana que se puede o se debe reconocer como trabajo entre las múltiples actividades de las que el hombre es capaz y a las que está predispuesto por la naturaleza misma en virtud de su humanidad. Hecho a imagen y semejanza de Dios en el mundo visible y puesto en él para que dominase la tierra, el hombre está por ello, desde el principio, llamado al trabajo.

El trabajo es una de las características que distinguen al hombre del resto de las criaturas, cuya actividad, relacionada con el mantenimiento de la vida, no puede llamarse trabajo; solamente el hombre es capaz de trabajar, solamente él puede llevarlo a cabo, llenando a la vez con el trabajo su existencia sobre la tierra. De este modo el trabajo lleva en sí un signo particular del hombre y de la humanidad, el signo de la persona activa en medio de una comunidad de personas; este signo determina su característica interior y constituye en cierto sentido su misma naturaleza.

El deber humano procede directamente de personas creadas a imagen de Dios y llamadas a prolongar, unidas y para mutuo beneficio, la obra de la creación dominando la tierra (cf. Gn 1, 28). El trabajo es, por tanto, un deber: ‘Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma’ (2 Ts 3, 10; cf 1 Ts 4, 11). El trabajo honra los dones del Creador y los talentos recibidos (cf. Gn 3, 14-19). En efecto, trabajando con empeño y competencia, la persona actualiza las capacidades inscritas en su naturaleza, exalta los dones del Creador y los talentos recibidos; procura su sustento y el de su familia y sirve a la comunidad humana. Por otra parte, con la gracia de Dios, el trabajo puede ser un medio de santificación y de colaboración con Cristo para la edificación de los demás. Comprendiendo con una visión amplia sobre el deber y el trabajo tocare ahora el punto social de la iglesia. La iglesia de igual forma está bajo tal responsabilidad, debe trabajar arduamente, analizando las necesidades sociales y aportando al bienestar común de las mismas. Buscando los recursos necesarios a su alcance y proveyéndolos al necesitado. 

Hoy día se ha perdido un poco el enfoque del trabajo social que le corresponde a la iglesia, muchos piensan que solo se debe orar por las necesidades, pero la biblia misma nos exhorta a ser gente de acción no solo de oraciones. Un ejemplo claro en la biblia sobre el trabajo social lo es Santiago 1:27 el cual dice “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.” Hay sin numero de versos que podemos citar los cuales hablan de observar las necesidades y echar mano a la obra, Dios nos llama a ser activos no pasivos, y la iglesia hoy día se ha desenfocado de ser una la cual observa cuidadosamente la necesidad de este mundo y utiliza las herramientas correctas para el mismo. 

Retomando el verdadero ayuno
Para retomar el verdadero ayuno lo primero que se necesita es la información correcta sobre el mismo y su aplicación necesaria. Para ello es necesario la palabra de Dios y hacer un análisis tanto histórico como léxico de la misma para comprender a cabalidad sus principios de aplicación. El primer principio el cual debe establecerse para retomar el verdadero ayuno es: 1) reconocimiento del pecado y arrepentimiento del mismo. Si no se reconoce el pecado según la Palabra nunca habrá arrepentimiento por ignorancia a la misma. Y en consecuente se permanecerá en una condición desagradable ante la santa presencia de Dios. 2) reconocimiento de Su soberanía y humillación a la misma. Para poder humillarse primero hay que reconocer quienes somos (Pecadores imperfectos y finitos) y quien es El (Santo, perfecto e infinito). La humillación en si es “Postrar, inclinar una parte del cuerpo en señal de sumisión y acatamiento” Debe haber una sometimiento voluntario a la Palabra y/o orden divina. Y 3) Expresar el amor hacia el prójimo basándose en la orden divina en sacrifico personal y así suplir las necesidades presentadas de los mismos. La Palabra de Dios enfoca claramente que así debe ser (Mateo 5:13-16, Hechos 2:44-46, 4:32-37, 1 Juan 3:16-18). Estas son bases esenciales para retomar el ayuno bíblico establecido por Dios y la participación activa que todo creyente debe efectuar.

Conclusión
El principio es que lo que se pide es tan importante que la persona se preocupe más por su condición espiritual que de sus necesidades físicas. En este sentido, el ayuno es un proceso que tiene como fin conducir a la purificación y humillación de la persona ante Dios (Salmos 69:10. 102:4). No es un fin en sí mismo, sino que es el entrenamiento disciplinado como preparación para un acontecimiento importante. Bajo mi punto de vista personal en conformidad al expuesto. La Escritura no ordena que los cristianos ayunen (Solo se ordenaba en el día de expiación según la Ley). No es algo que Dios requiera o demande de los cristianos. Al mismo tiempo, la Biblia presenta el ayuno como algo que es bueno, beneficioso y esperado por Dios. El libro de Hechos registra el ayuno de creyentes antes de hacer decisiones importantes (Hechos 13:4;14:23). El ayuno con frecuencia va ligado a la oración (Lucas 2:37;5:33). Creemos casi siempre que el objetivo del ayuno es la falta de alimento. En cambio, el propósito del ayuno debe ser quitar tus ojos de las cosas de este mundo y concentrarte en Dios. El ayuno es una manera de demostrar a Dios, y a ti mismo, que tomas en serio tu relación con Él. El ayuno te ayuda a obtener una nueva perspectiva y una renovada confianza hacia Dios. 

Aunque en la Escritura casi siempre el ayuno es la abstención de alimentos, existen otras maneras de ayunar. Cualquier cosa que puedas ceder temporalmente con el fin de concentrarte más en Dios, puede ser considerado como un ayuno (1 Corintios 7:1-5). El ayuno debe estar limitado a un tiempo determinado, especialmente cuando el ayuno es de comida. Los largos períodos de tiempo sin comer son dañinos para el cuerpo. La intención del ayuno no es castigar al cuerpo, sino el enfocarse en Dios. El ayuno tampoco debe ser considerado como un “método de dieta”. No ayunes para perder peso, sino para ganar una relación más profunda con Dios. Sí, todos pueden ayunar. Algunos pudieran no estar en condiciones para el ayuno alimenticio (por ejemplo los diabéticos), pero todos pueden abstenerse temporalmente de algo para concentrarse en Dios. Al apartar nuestros ojos de las cosas de este mundo, podremos enfocarnos más en Cristo. El ayuno no es una forma de lograr que Dios haga lo que deseamos. El ayuno nos cambia a nosotros, no a Dios. El ayuno no es una manera de aparecer más espirituales que otros. El ayuno es para hacerse en un espíritu de humildad y una actitud gozosa. Mateo 6:16-18 declara como antes se sito, “Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.”

Hay una perfecta relación entre el ayuno y la oración en conjunto al estudio de la Palabra de Dios. Aunque la conexión entre oración y ayuno no está específicamente explicada en la Escritura existe una fibra que conecta a las dos que parece correr a través de todos los ejemplos de oración y ayuno que han sido registrados para nosotros. En el Antiguo Testamento, aparece que el ayuno y la oración tienen que ver con un sentido de necesidad y dependencia, y/o de una total incapacidad ante calamidades presentes o anticipadas. La oración y el ayuno aparecen combinados en el Antiguo Testamento en tiempos de duelo, arrepentimiento, y/o profunda necesidad espiritual. La oración y ayuno de Nehemías, como se describe en el primer capítulo de su libro, fue resultado de su profunda aflicción sobre las noticias de que Jerusalén había sido asolada. Sus muchos días de oración estuvieron caracterizados por lágrimas, ayuno, confesión por su pueblo, y ruegos a Dios por la misericordia que él sabía que la gente no merecía. Tan intensa y sincera era la manifestación de sus angustias, que es casi inconcebible que pudiera “tomarse un descanso” en medio de tales oraciones, para comer y beber. La devastación que sufrió Jerusalén, también impulsó a Daniel a adoptar una postura similar: “Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza.” (Daniel 9:3). Como Nehemías, Daniel ayunó y oró para que Dios tuviera misericordia de la gente, diciendo “hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas.” (v. 5). En muchos casos, ayunar está ligado a la oración de súplica intercesora. David oró y ayunó por su hijo enfermo (2 Samuel 12:16), llorando ante el Señor en devota intercesión (vv.21-22). Ester urgió a Mardoqueo y a los judíos a ayunar por ella, mientras planeaba aparecer ante su esposo el rey (Ester 4:16). Claramente el ayuno y la petición están aquí como uno y el mismo. 

Hay ejemplos de oración y ayuno en el Nuevo Testamento, pero éstos no están relacionados con el arrepentimiento o la confesión. La profetisa Ana “… no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones.” (Lucas 2:37). A la edad de 84 años, su oración y ayuno eran parte de su servicio al Señor en Su templo como si ella estuviera aguardando al largamente prometido Salvador de Israel. También en el Nuevo Testamento, la iglesia en Antioquia ayunaba juntamente con su adoración, cuando el Espíritu Santo les habló acerca de comisionar a Saulo y Bernabé para la obra del Señor. “Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.” (Hechos 13:3). Así que vemos estos ejemplos de oración y ayuno, como componentes de la adoración al Señor y la solicitud de Su favor. Sin embargo, en ninguna parte, hay alguna indicación de que el Señor se agrade más en responder a las oraciones si están acompañadas por el ayuno. Más bien, el ayuno, junto con la oración y la educación bíblica parece indicar la sinceridad de los que oran y la naturaleza crítica de las situaciones en las cuales ellos se encuentran. 



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