7 jun. 2014

La provisión familiar.

La provisión familiar.

Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo - 1 Tim 5:8 (RV60).

El hombre y la pereza: ¿Que es la pereza?.
La primera ley de movimiento de Newton establece que un objeto en movimiento tiende a permanecer en movimiento, y que un objeto en reposo, tiende a permanecer en reposo. Esta ley se aplica a la gente. Mientras que algunos son naturalmente impedidos hacia complejos proyectos, otros son apáticos, requiriendo motivación para vencer la inercia. La pereza, siendo un estilo de vida para algunos, es una tentación para todos. Pero la Biblia es clara en que como el Señor, quien es un Dios trabajador, ordenó el trabajo para el hombre, la pereza es pecado. “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio.” (Prv 6:6).

La Biblia tiene mucho que decir acerca de la pereza. Los Proverbios especialmente, están llenos de sabiduría concerniente a la pereza y advertencias a la persona perezosa. Ellos nos dicen que una persona perezosa odia el trabajo (Prv 21:25); le encanta dormir (Prv 26:14); da excusas  (Prv 26:13); desperdicia tiempo y energía (Prv 18:9); él cree que es sabio, pero es un tonto (Prv 26:16). También dice el final que le espera al perezoso (Prv 12:24); su futuro es sombrío (Prv 20:4); puede llegar a empobrecer (Prv 13:4).

No hay lugar para la pereza en la vida de un creyente. Un nuevo creyente es verazmente enseñado que “...por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efe 2:8-9). Pero un creyente puede volverse haragán si erróneamente cree que Dios no espera fruto de una vida transformada. “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Efe 2:10). Los creyentes muestran su fe mediante sus obras. “. . . yo te mostraré mi fe por mis obras. . . Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.” (Stg 2:18, 26). La pereza viola un propósito de Dios – las buenas obras. El Señor, sin embargo, fortalece a los cristianos para vencer la propensión carnal a la pereza, al darnos una nueva naturaleza (2 Cor 5:17).

En la nueva naturaleza, los creyentes son motivados a ser diligentes y productivos por amor a su Salvador quien les redimió. Su antigua propensión hacia la indolencia – y todos los demás pecados – ha sido reemplazada por un deseo de vivir una vida santa: “El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.” (Efe 4:28). Los creyentes son instados a su obligación de proveer para sus familias a través del trabajo. “Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.” (1 Tim 5:8); y para otros en la familia de Dios: “Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.” (Hch 20:34-35).

Los creyentes saben que sus trabajos serán recompensados por el Señor, si perseveran en ser diligentes: “No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.” (Gál 6:9-10); “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.” (Col 3:23-24); “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.” (Heb 6:10). Los creyentes deben trabajar en la fuerza de Dios “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” (1 Cor 15:58).

El hombre y la provisión: ¿Como proveer y por qué?
En relación al verso arriba mencionado (1 Timoteo 5:8). Vemos como Pablo enfatiza en la gravedad de dejar de proveer a las necesidades de los suyos, y en especial para los de su casa [Familia]. Constituye una negación de la fe. La fe cristiana mantiene de manera consecuente que los verdaderos creyentes deben cuidar los unos de los otros. Cuando un cristiano deja de proveer a su casa, niega por sus acciones las verdades que el cristianismo enseña. Una persona así es peor que un incrédulo, por la sencilla razón de que muchos incrédulos muestran una amante solicitud por sus propios parientes. Además, un cristiano puede así atraer oprobio [deshonra publica] sobre el nombre del Señor (Rom 2:24), ya que los incrédulos no pueden dar mal testimonio de Jesús, solo el cristiano que no vive conforme a la voluntad de Dios si. También Pablo le escribe a Tesalónica acerca de aquel que no trabaja y no sustenta a los suyos veamos: (2 Tes 3:10), algo importante que se debe enfatizar en aquellos que no sustentan a los suyos [familia] y desean o aspiran a un cargo de liderazgo publico en la iglesia local es que si viven de esa manera no pueden ejercer ningún cargo hasta que den el testimonio de la fe rectamente primeramente con los suyos (1 Tim 3:1-13). Aquí hay unos puntos importantes que debemos tomar en cuenta el énfasis será los versos 4 y 5. Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?) Cuando Pablo se dirige a Timoteo le escribe en esta carta el énfasis para establecer el liderazgo en la iglesia, pero la esencia de este capitulo esta dirigido al liderazgo familiar. Pablo cuando dice gobernar se refiere a dirigir, encaminar, supervisar, llevar su casa a Cristo, a la voluntad Bíblica de Dios, a fin de ser reconocido como supervisor, un hombre ha de gobernar bien su casa, y tener a sus hijos en sumisión con toda dignidad. Si alguien gobierna bien su casa, evitara los extremos de una dureza indebida y de una tiranía carnal e injusta en su casa, es decir que el sometimiento digno de su familia no lo harán por temor sino bajo la sujeción del Espíritu Santo, así dando el lugar de posición el cual dio al hombre como cabeza (1 Cor 11:3). 

El argumento aquí es claro. Si alguien no sabe gobernar su propia casa, esto se refiere desde proveer el soporte espiritual en la Palabra con buen testimonio hasta proveer las necesidades físicas tales como: comida, casa, y las necesidades del hogar. ¿Cómo puede cuidar de la iglesia de Dios? En su propia casa, el número de personas es relativamente pequeño. Todos tienen relación con el. En cambio, en la iglesia el número puede ser mayor, y con este aumento de número aparece una diversidad de temperamentos. Es evidente que si un hombre no es apto para dirigir, encaminar, supervisar, gobernar su casa, la cual es más pequeña, evidentemente quedara descalificado para la iglesia que es mayor en número. Este verso es muy importante aquí, porque define la obra de un líder, anciano = maduro. El cual es cuidar la iglesia de Dios. Y si no cuida su casa menos al cuerpo de Cristo (Efe 5:25). Observemos que no dice > la iglesia, sino cuidar la iglesia, la iglesia es gobernada por Cristo, pero la casa es gobernada por la cabeza del hogar, y si esa cabeza del hogar vive rendido a Cristo será un hogar Cristo céntrico y se hará la voluntad de Dios, Cristo la cabeza del hombre, el hombre la cabeza del hogar. El proveedor es aquel que pasa tiempo con Dios (1 Cor 1:9), luego con su familia y de ultimo la iglesia. Este es el orden divino para vivir bajo la voluntad de Dios y ser un hombre que no niega la fe, un hombre proveedor, de buen testimonio, que vive conforme a lo establecido por la Palabra, no religioso, carnal, sino espiritual y Bíblico. Que Dios habrá los ojos de aquellos que se dicen ser lideres y en su casa no lo son, para que vean que el verdadero líder en la casa es aquel que refleja la vida de Cristo, y conduce a su familia a la voluntad de Cristo Jesús.

La mujer y el trabajo: ¿Puede o no hacerlo?
El que la mujer deba o no trabajar fuera de casa, es una pregunta frecuente. La Biblia sí tiene instrucciones concernientes al papel de la mujer. En (Tit 2:3-5), Pablo da instrucciones respecto a cómo una joven casada debe ser enseñada por una mujer mayor: “…que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.” En este pasaje, la Biblia es clara en que cuando aparecen los hijos, ahí es donde residen las responsabilidades de la mujer joven. Las mujeres mayores deben enseñar a las mujeres jóvenes y vivir vidas que glorifiquen a Dios. Teniendo estas responsabilidades en mente, el tiempo de las mujeres mayores puede ser invertido bajo la dirección del Señor y a su discreción.

Proverbios 31 habla de “Una esposa de carácter noble.” Comenzando en el verso 11, el escritor alaba a esta mujer como una que hace todo lo que está en su poder para cuidar de su familia. Ella trabaja duro para mantener su casa y su familia en orden. Los versos 16, 18, 24, y 25 muestran que ella es tan laboriosa, que también trabaja en una industria artesanal casera con la que proporciona ingresos adicionales para su familia. La motivación de esta mujer es importante porque sus actividades de negocios eran sólo medios para un fin, no un fin en sí mismos. Ella proveía para su familia, no impulsando su carrera, usando su título, o trabajando para mantenerse al nivel de la familia. Su empleo era sólo algo secundario a su verdadero llamado de administradora de su esposo, hijos, y hogar.

En ninguna parte, la Biblia prohíbe que las mujeres trabajen fuera de casa. Sin embargo, la Biblia sí enseña lo que deben ser las prioridades de la mujer. Si el trabajar fuera de casa, ocasiona que la mujer descuide a sus hijos y esposo, entonces está mal que esa mujer trabaje fuera de casa. Si una mujer cristiana puede trabajar fuera de casa, y aún así brindar un ambiente de amor y cuidado para sus hijos y esposo, entonces es perfectamente aceptable que una mujer trabaje fuera de casa.

La posición de la mujer en los tiempos bíblicos


La posición de la esposa en relación con el esposo
La mujer tiene una posición subordinada a la delesposo, al menos en las labores hogareñas, sino en naturaleza. La mujer hebrea antigua no gozaba deuna libertad ilimitada como las mujeres modernas de Occidente la tienen. En el Oriente el intercambiosocial entre los sexos está marcado con un grado de reserva no conocida en ninguna parte.

El Dr. Thornpson dice, "Las mujeres orientales nunca son estimadas o tratadas comoiguales a los hombres". Nunca comen con ellos, sino que al esposo y los hermanos se les sirve primero,y la esposa, la madre y hermanas esperan para tomar lo que queda. En un paseo la mujer nunca va delbrazo de los hombres, sino que sigue a una respetuosa distancia; la mujer es, por regla, estrechamentevigilada y observada con celo; cuando sale, va con velo de la cabeza a los pies. 

Esta actitud hacia las mujeres puede ilustrarse en la Biblia. Notad cómo a las esposas de Jacob cuandoviajaban se les daba lugares aparte y no con él (Gen. 32). No se dice que la madre del hijo pródigoestuviera presente en la fiesta que el padre ofreció a su hijo (Luc. 15:11.32). Esto está de acuerdo con lacostumbre oriental. Pero a pesar de estas cosas, debe entenderse que el Antiguo Testamento no calificaa la mujer como mera esclava del marido. Ella tiene gran influencia para bien o para mal sobre sumarido. Y él muestra gran respeto para ella en la mayoría de los casos. Sara fue tratada por Abraháncomo una reina, y en asuntos de familia ella gobernaba de muchas maneras. Abraham le dijo acerca deAgar, la madre de Ismael, "He ahí tu sierva en tu mano, haz con ella lo que bien te pareciere" (Gen.16:6). El tributo a una esposa madre hebrea en el libro de los Proverbios indica que ella era una personade gran influencia sobre su marido: "El corazón de su marido está en ella confiado" (Prov. 31:11)."Abrió su boca con sabiduría" (Prov. 31:26). "Sus hijos llamáronla bienaventurada; y su maridotambién la alabó" (Prov. 31:28). 

Posición de la madre en relación con los hijos.
Los niños de Oriente muestran casi el mismo respetohacia su madre que hacia su Padre. Se cree que la madre tiene derecho a ser honrada y tener laautoridad de Dios. En realidad, al padre y a la madre se les mira como teniendo la representación deDios en asuntos de autoridad. Se les considera en esta posición a pesar de lo malo que cumplen susobligaciones. Los niños hebreos tienen por lo general un gran respeto para sus madres, aun cuandolleguen a ser adultos. Esto puede ilustrarse por la gran influencia que ejercían por las reinas-madressobre los reyes de Judá e Israel (1 Reyes 2:19; 2 Reyes 11:24:12; etc.). 

Posición superior de la mujer judía respecto a las mujeres paganas.
La degradación de las mujeres delOriente es asunto de conocimiento común. En muchos casos ella es muy semejante a una moza,esclava, o pasatiempo de los hombres, más que la compañera del hombre como lo es en el Occidente. Esta situación ha existido por siglos. Pero la posición de la mujer hebrea era siempre muy superior a lade las mujeres paganas, mucho antes de que la cristiandad tuviera su origen entre ellas. Acerca de estasuperioridad en relación a los árabes, el Dr. Thompson testifica: La posición de las mujeres entre los hebreos, era más alta entre los árabes, y el carácter dc la mujerhebrea debe haber sido, realmente, tal como podría demandar respeto y sostener esta alta posición. Losárabes no pueden mostrar una lista de mujeres piadosas, ilustres como la que adorna la historia de loshebreos. Ninguna madre beduina enseñó, o pudo enseñar tal «profecía» como el rey Lemuel aprendióde la suya; ni podría el cuadro de la mujer virtuosa que se nos da en el último capítulo de Proverbios,ser copiado por un árabe. Que él así conceptuara el carácter de una mujer árabe, sería una imposibilidad moral". 

Conclusión:
El hombre debe proveer a su familia, la responsabilidad cae sobre él por mandato Divino: Antes de la caída (Gén 2:5, v.7-8, v.15) y despues de la caída (Gén 3:19), La responsabilidad del trabajo cae en el hombre, no sobre la mujer, y el hombre debe trabajart sin pereza, como para el Señor para así cumplir con su responsabilidad Bíblica, la mujer puede, siempre y cuando no tenga un recurso de sostén que provea a su familia o siempr ey cuando sea de apollo a la misma.

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Me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos - Jud 1:3 (RVR).
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