3 jun. 2014

¿Que es el pecado?

¿Que es el pecado?

El pecado está a la puerta - Gén 4:7 (RVR).


¿Qué es el Pecado?

Es bueno y saludable comprender de donde proviene y cuál es su significado para Dios. Ya que estamos conociendo al Dios de la Biblia, es importante saber qué cosas le agradan y que cosas no le agradan a Él. ¿Cuál es la definición de la palabra pecado? “Pecado” significa: “Acciones con que los seres humanos se rebelan contra Dios, dejan de cumplir el propósito divino para sus vidas y ceden ante el poder del mal.”[1]

La palabra “pecado” se puede traducir literalmente como: la barrera que separa a los humanos de Dios, y que se interpone entre quienes somos y quienes Dios desea que seamos. Aunque el lenguaje común de “pecado” viene siendo: cualquier acción contra las prácticas sociales, la doctrina cristiana ha estado consciente de que el pecado es: la violación consciente de la voluntad de Dios, tanto en acción como en condición.



Esta palabra tiene origen Neo testamentario en el griego jamartia[2] y significa al igual que en el A.T. Errar al blanco, denota: una distorsión moral, hablando de un principio o fuente de una acción, un elemento interno el cual produce ciertas acciones externas. Sabemos que Pecado es: “todo aquello que está en desacuerdo al carácter y voluntad de Dios.”[3]Pero ¿de dónde vino? ¿Dónde nació?, veamos su origen (Leer: Is 14:12-15, Ezq 28:12-19).

Como bien vimos, Satanás, es el autor del pecado, muchas personas niegan su existencia, pero al ver como hoy en día se maneja la maldad en el mundo su teoría queda eliminada. El mal se originó en el querubín protector, Lucifer (portador de la antorcha), el más hermoso de todos los ángeles, el cual con su orgullo quiso ser como el Altísimo, y a partir de ahí vino a ser diablo (Satanás) el acusador o adversario (1 Tm 3:6). Viendo cómo se describe la historia en Ezequiel 28, notaremos que antes de hablar del ángel caído, habla de los príncipes y reyes de Babilonia y Tiro, eso fue para describir de manera práctica y entendible con  la ilustración de la caída del ángel, la caída de estos príncipes o reyes, estos reyes de Tiro y Babilonia reclamaban para sí mismos adoración como si fueran seres divinos (Dn 3:1-12, Ap 13:15, Ez 28:2, Hch 12:20-23), hacían de sus servidores juguetes de su maldad y ambición.

Por ello fue que los profetas hablaron de la caída de aquel ángel para describir su propia caída, dando a entender que ellos tenían la misma actitud que el (Prv 16:18), querían ser semejantes al Altísimo. Compare (Gén 3:5 con Is 14:14),  Satanás desea ser adorado (Mt 4:9) como el dios de este siglo (2 Cor 4:4), cosa que le será hecha por un tiempo definido al encarnarse como el anticristo (Ap 13:4). Satanás, fue arrojado del cielo como castigo, junto a un grupo numeroso de ángeles por su rebelión (Mt 24:41, Ap 12:7, Efe 2:2, Mt 12:24), al igual como hizo con los ángeles ene l cielo trató de hacer aliados en la tierra, con Eva, pero Dios nuevamente frustró su plan malvado (Gén 3:15), desde su caída podemos ver donde nació el pecado.

Él siempre quiere ser obstáculo a los propósitos de Dios (1 Jn 3:12). Un ejemplo de ello lo podemos ver en la oposición de Ismael contra Isaac, Esaú contra Jacob cuando quería matarle, los Egipcios en opresión a Israel, Herodes contra el Mesías encarnado, y en el desierto tentando al Salvador. El siempre trata y tratará de destruir la Iglesia por el solo hecho de que es el cuerpo de Cristo, y lo hace de dos maneras:

  • Internamente: introduciendo doctrinas erróneas (1 Tm 4:1, Mt 13:38-39).
  • Externamente: persiguiendo a la Iglesia.

La Palabra diablo literalmente significa: calumniador, se le llama así porque calumnia a Dios (Gén 3:2-5), y también al hombre (Al 12:10, Job 1:9, Za 3:1-2, Lc 22:31). Se le conoce como el destructor en el griego (apolión) y en hebreo (abadón) -(Ap 9:11), el cual tiene un profundo odio contra el Dios-creador y Sus obras, Dios es Dios-creador, y el desea hacerse como el dios destructor. Se le conoce como la serpiente antigua (Ap 12:9), como el tentador (Mt 4:3), mientras Dios prueba para edificar, el cómo imitador barato de Dios, tienta para destruir.

También se le conoce como el príncipe y dios de este mundo, esto denota su influencia sobre la sociedad que no tiene al Dios verdadero como su centro de vida (Jn 12:31, 2 Cor 4:4, Jn 5:19, 1 Jn 2:16). Tal sistema se cataloga como “mundo”, y se traduce como: “las actividades humanas cuyo dios tri-uno es, el placer, el honor y el dinero.”[4] Con ello procura gobernar todo, ese es su sistema antagónico, el mundo juzga todo el éxito por la posición externa, honorable, placentera y económica, gobierna con un sistema materialista y falso.

Con esto él se opone a Dios y su obra (1 Ts 2:18) obstaculiza (Mt 13:19, 2 Cor 4:4, Ap 20:7-8, 1 Tm 3:7), aflige (Job 1:12), tienta (1 Ts 3:5) a los santos de Dios. Opera como ángel de luz para poder hacer sus engaños (2 Cor 11:14, 2 Cor 11:15). El odia la imagen de Dios reflejada en el ser humano, por ello hace tanto daño al ser humano. Es muy importante saber de dónde viene el pecado y el daño que hace, ya que mediante esta literatura se está conociendo a Dios por la Biblia, es importante por el hecho de que a Dios no le agrada ninguna manifestación que este en desacuerdo a Su Santo carácter.

El ser humano, conforme a Su imagen y semejanza

            ¿Quién puede conocer todo lo creado mejor que Su Creador? Hay muchas filosofías huecas en relación a la naturaleza del ser humano, y es sumamente importante estar parado sobre una base  Bíblica verdadera para tener una idea correcta. Solo de esa manera, como creyentes estaremos mejor equipados para comprender lo que es el pecado, el juicio, la salvación y justificación. La Biblia habla claramente sobre la creación especial de Dios y  como hizo a cada una de sus criaturas según su especie. Dios creo cada especie y las hizo con la capacidad de propagarse y desarrollarse de acuerdo las leyes que El mismo creo para cada ser viviente. Hay una gran diferencia entre la creación de Dios en base a cada especie y la creación de Dios para con el hombre, el hombre fue hecho conforme a Su imagen y semejanza.

Al decir que el Hombre fue hecho conforme a Su imagen y semejanza se habla de las partes las cuales componen el ser humano. De acuerdo con (Gén 2:7), el hombre está compuesto de ciertas sustancias, la material, nombrada como su cuerpo, y la inmaterial, nombrada como alma, la cual unos teólogos le llaman la dicotomía, es decir que el hombre está compuesto por dos partes. El alma proporciona vida al cuerpo, y cuando el alma es quitada, el cuerpo se muere. Pero, si diligentemente se lee (1 Ts 5:23, Heb 4:12) notaremos que el hombre está compuesto de tres sustancias: espíritu, alma y cuerpo, lo que le llaman muchos teólogos como la tricotomía, es decir, la enseñanza que sostiene que el hombre es constituido por tres partes.



En todo ser humano habita un espíritu y un alma los cuales Dios le dio. El espíritu es el soplo de Dios, el alma es la portadora de esa vida, tiene en si la responsabilidad del sostén o pérdida de vida. Por eso la palabra “alma” muchas veces es traducida como vida (Gén 9:5, 1 Ry 2:23, 19:3, Prv 7:23, Ex 21:23, Hch 15:26). La vida es el complemento que satura todo el ser del hombre en conjunto con el alma. Cuando el alma desaparece, el cuerpo no tiene función alguna, lo único que queda es una materia física en descomposición. El alma habita en todo el ser del hombre y le  afecta por completo (Sal 73:21, Job 16:13, Lam 2:13, Prv 23:16, Sal 16:7, Jer 12:2, Job 38:36, Fil 1:12, Jer 4:19, Lam 1:20, 2:11, Cant 5:4, Is 16:11, Hab 3:16, Job 20:23, Jn 7:38). Es tanto así que el alma afecta todo el ser del hombre, que esto nos explica el por qué en muchos pasajes se presenta el término “alma” con acciones corpóreas (Prv 13:4, Is 32:6, Num 21:4, Jer 6:16, Gén 44:30 Ez 23:17, v.22, v.28).

Mediante el cuerpo físico, el alma recibe todo aquello que está en el mundo exterior,  el ser humano toma todo lo externo mediante (vista, audición, gusto, tacto y olfato) y son trasmitidas a todo sus ser. El alma establece contacto con el mundo exterior mediante el cuerpo físico de su ser, es decir que el cuerpo físico externo es el instrumento de las expresiones internas del alma. Siendo el hombre un ser compuesto por tres partes, espiritual: espíritu y alma, y físico: cuerpo. Se demuestra la imagen y semejanza de Dios en el ser humano, “Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza – Gén 1:26 (NVI).” El hombre sin duda alguna fue creado a la imagen de Dios (Gén 5:1, 9:6, Ecl 7:29, Hch 17:26-9, 1 Cor 11:7, 2 Cor 3:18, 4:4, Ef 4:24, Col 1:15, 3:10, Stg 3:9 Is 43:7, Ef 2:10). Dios le hizo conforme a Su semejanza en carácter y personalidad. Y mediante el medio Escrito (Biblia)  vemos claramente que el nivel y el objetivo de Dios es que el hombre sea conformado a la imagen y semejanza de Su Hijo amado, Jesucristo (Lv 19:2, Mt 5:45, Ef 5:1, Rom 8:28-29).

En un parentesco con Dios, la relación de las demás criaturas vivas, Dios mismo implantó una obediencia a Sus leyes, pero la vida que inspira al ser humano es el resultado de Su propia personalidad divina (intelectual, moral, comunicativa. Etc.!) En el hombre. Entendemos que el cuerpo humano fue formado de la tierra (Gén 2:7), pero si no fuese por el soplo de Dios en él, el hombre nunca hubiese tenido la capacidad de conocer, amar y servir a Dios. En base a la imagen divina en el hombre  por causa del pecado, tal imagen y semejanza de Dios fue nublada, y por ende el hombre tiene que nacer de nuevo (Ef 4:24), y así ser en realidad un hijo de Dios (Jn 1:12-13). Cuando hablamos del ser humano (hombre), tal palabra viene del griego anthropos[5] y es una palabra compuesta, tal es su significado que literalmente significa: el que mira hacia arriba. El reconocer el bien y el mal solo lo puede tener el hombre. Leer - Gén 3:1-11.

Luego de leer esta ilustración Bíblica en base a Su creación y obra divina, se puede considerar que todo fue hecho “bueno en gran manera”. Pero al ver muchas cosas conforme a la Escritura (Biblia), y al experimentar tales cosas como: maldad, iniquidad, opresión, luchas, guerras, muertes y sufrimientos. Veremos que no hay cosas buenas en su totalidad. Viendo todo esto, puede ser que se haga la pregunta ¿de qué manera entró el pecado en el mundo? Esta pregunta ha dejado a muchos filósofos y pensadores con dudas al respecto. La Palabra de Dios (Biblia) tiene todas las respuestas de Dios, y es más, nos habla lo que realmente es el pecado en su esencia y como Dios lo ve, pero no solo eso sino que también nos da la solución para el mismo.

La realidad del pecado no se necesita cuestionar, las evidencias atestiguan que se puede ver esta verdad, tanto en la historia como en la propia consciencia del ser humano. Hay muchas teorías que niegan esta verdad y presentar en error lo que es el pecado e incluso le quitan importancia a su naturaleza.

Enseñanzas erróneas

Ateísmo: niega la existencia de un ser divino y superior (Dios), al negar a Dios niega automáticamente el pecado, ya que solo se peca contra Dios. El hombre puede tener una culpabilidad en hacer lo malo en contra de otro ser humano e incluso a sí mismo, pero solo en relación a Dios es que se peca. Toda acción mala está dirigida en contra de Dios, ya que el hacer maldad es desobedecer la ley del bien de Dios. Esto demuestra que el ser humano necesita la provisión del perdón divino mediante Jesucristo.

Determinismo: tal teoría dice que le libre albedrio es un engaño y que no es una realidad. No podemos imaginar que ningún ser humano sea libre de escoger, cuando la realidad es que toda elección personal está dirigida por estímulos internos los cuales llevan a ciertas consecuencias externas. Esta teoría afirma que el ser humano es un esclavo de las circunstancias. La Biblia afirma claramente que el hombre es libre para escoger entre el bien y el mal (te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida, para que vivan tú y tus descendientes – Deut 30:19 - NVI). El hombre cuál será su destino propio por así decirlo. El determinismo dice que el pecado es una enfermedad, y muestra que el pecador por ser enfermo es digno de lastima y no debe ser visto como una persona la cual debe ser castigada.

Hedonismo: la palabra hedonismo en el griego significa (placer), esta teoría trata de mostrar que el mayor bien de la vida es el disfrutar los placeres y evadir el sufrir, tal teoría enseña que siempre uno debe preguntarse ¿qué cosas me dan placer?, no todos los que creen en tal teoría son viciosos, pero el error total de esta teoría es pasar por alto lo que es el pecado designándolo así como: una inocente debilidad, una caída involuntaria, un capricho {antojo}, y como un impulso de mi juventud. Justifican el pecado diciendo: soy humano y por lo tanto cometo errores, lo natural es bello y lo bello es bueno. Lamentablemente esta teoría se oculta detrás de un sistema que dice que la reprensión a las tentaciones no es saludable. Mejor dicho, esto justifica la inmoralidad. Esta teoría le resta importancia a la gravedad del pecado, no separando la línea entre el bien y el mal, lo justo e injusto, esto proviene de la antigua mentira (¡No es cierto, no van a morir – Gén 3:4 – NVI). Esta teoría quiere mezclar lo blanco (justo) con negro (injusto) y hacer un tono gris, cosa que es imposible de hacer (Is 5:20).

Ciencia cristiana: esta creencia niega el pecado en su totalidad, dice que no es algo positivo, sino que es la ausencia de lo bueno.  Cree que el pecado no tuvo una existencia verdadera y que es un error de la mente mortal. Dice que si el hombre piensa que el pecado es real su pensamiento debe ser corregido. Pero si vemos con detalle toda la maldad y la ruina del mundo, notaremos que esta teoría es una tremenda mentira, ya que el pecado es una realidad existencial y no un pensamiento erróneo. La Biblia habla que el pecado es una violación a la ley buena de Dios, que es una ofensa real y por lo tanto tal ofensa conlleva un castigo real, no uno pensado como dice esta teoría.

Evolución: esta teoría enseña que el pecado es la herencia de la animalidad del hombre primitivo. Esta teoría es tremendamente anti bíblica, ya que los animales no pecan, los tales viven de acuerdo a su naturaleza y como no experimentan consciencia de culpabilidad por el proceder en sus acciones no necesitan redención en ellas.

Viendo todas estas falsedades podemos entrar ahora al verdadero origen del pecado según la revelación Bíblica. Para el lector diligente de la Palabra de Dios rápidamente notará al  leer (Gén. Cap. 3) que describe claramente sobre lo que es el pecado en sí, y la clave histórica espiritual del hombre. Viendo esto podemos notar que se divide en:tentación, pecado, culpa, castigo y redención.

            En base a la tentación la Biblia nos proporciona a fondo la caída del hombre (Gén. Cap. 2), como podemos ver, habla sobre el primer hogar del ser humano, su inteligencia, servicio y vida en el huerto del Edén, habla sobre los dos árboles, el del conocimiento (ciencia) del bien y el mal y el de la vida. Esos árboles representan una ilustración del mensaje dado al hombre por Dios (Deut 30:15). El árbol el cual Dios dijo que no se comiese estaba allí presente, ¿por qué Dios planto un árbol el cual luego ordenó que no lo comieran? Con el fin de dar una prueba por la cual el hombre pudiera con amor y afecto escoger en libertad servir a Dios, y desarrollarse en El. Sin el libre albedrio el ser humano hubiese sido una simple máquina.

La fuente de la tentación la podemos observar en (Gén. Cap. 3). El diablo utilizó como su instrumento a la serpiente, la cual era más astuta que todos los animales que Dios había creado, pero no era astuta porque era una serpiente, sino que era astuta por quien la utilizó maliciosamente (Ez 28:13-17, Is 14:12-15), por ello es que se le menciona como la serpiente antigua (Ap 12:9), esto demuestra que el diablo trabaja por medio de instrumentos, si estos se dejan utilizar por él. Leer (Mt 16:22-23), como bien leímos, en este caso Satanás procedió por medio de uno de los discípulos de Jesucristo, en el huerto del Edén utilizó a una criatura la cual Eva le tenía confianza. Viendo ya la base y la fuente de la tentación podemos pasar a observar la sutileza de la misma.

La sutileza de la tentación se ve como una característica la cual sobre sale de la serpiente (Mt 10:16), se presenta astutamente sugiriendo cosas las cuales cuando se abrazan dan como resultado deseos desenfrenados y actos desordenados contra Dios.

El diablo se introduce a Eva la cual no había oído la prohibición que Dios le dijo a Adán (Gén 2:16-17) esperando a que ella este sola, se presenta astutamente deformando la orden de Dios Compare (Gén 2:16-17 y 3:1), luego de ello se hace pasar como sorprendido en base a la respuesta de Eva. Así fue que implantó la duda en el corazón de esta mujer y al mismo tiempo le dice que ella está totalmente equipada para pasar un justo juicio en base a la justicia de la prohibición de Dios.



Por la pregunta que él formuló “¿Conque Dios les ha dicho: ‘No comerán de ningún árbol del huerto’?” - Gén 3:1 (NLBH). Penetra la duda de manera total, la cual se puede definir triplemente:

  • Duda a la bondad de Dios: Dios te está negando sus bendiciones.
  • Duda a la justicia de Dios: No morirás, mejor dicho, Dios te está diciendo otra cosa y lo mal interpretas.
  • Duda en base a Su Santidad: (Gén 3:5) Dios te tiene envidia, por eso te prohibió comer. Dios no quiere que llegues a ser tan sabio como El, y por eso no quiere que comas, para mantenerte ignorante, El no prohibió que comas para que no mueras, sino para que no seas como El.
            Luego de ello podemos ver lo siguiente, la culpabilidad. Hay pruebas Bíblicas de la culpabilidad del ser humano.

  • Sus ojos fueron abiertos, conociendo que estaban desnudos (Gén 21:19, 2 Rey 6:17). Las palabras del tentador (Gén 3:5) se vieron expuestas de inmediato, pero el conocimiento que recibieron fue diferente al esperado. En vez de sentirse como Dios, sintieron una horrible sensación de culpa la cual les llevó a tener temor a Dios, su desnudez corporal es símbolo de consciencia culpable, la perturbación de carácter en las emociones es un reflejo del pecado en nuestra vida. Al pecar, su comunión con Dios fue obstaculizada.
  • Cocieron hojas y se hicieron delantales. Al igual como la desnudez corporal tiene la representación de una consciencia culpable, igualmente lo es el querer cubrirla ante Dios. Solamente una vestidura hecha por el mismo Dios es lo único que puede cubrir el pecado (Gén 3:21).
  • Oyeron la voz de Dios, y se escondieron entre los árboles del huerto. Su culpabilidad, instantáneamente los llevó a querer ocultarse de su Creador, así como Adán y Eva el ser humano el cual es herencia de ellos, trata en la actualidad de hacer lo mismo, ocultándose en placeres y actividades las cuales tratan de llevar a un olvido la culpa del hombre mismo.

Observando estos puntos Bíblicos de la culpabilidad ahora podemos comprender con detalle  la consecuencia del pecado.

El Castigo por desobedecer.

Y el Señor Dios dijo a la serpiente: “Por cuanto has hecho esto, Maldita serás [Lit. Eres] más que todos los animales, Y más que todas las bestias del campo. Sobre tu vientre andarás, Y polvo comerás Todos los días de tu vida - Gén 3:14  (NBLH).
Observando con detalle el texto, podemos notar por la declaración divina que en una época la serpiente era una animal diferente. Pero al ser el instrumento de la maldad para que el hombre cayese es ahora un animal maldito en la creación animal. Puede ser que se haga esta pregunta ¿si solo fue un instrumento de Satanás, porque debe ser castigada? Por qué Dios mediante a la maldición de la serpiente estableció una figura profética de la maldición sobre el diablo y sus seguidores. Cuando se observa la serpiente el hombre tiene que reconocer que en tal declaración divina contra la serpiente reposa toda la ira de Dios en cuanto a la maldad, y que un día así como la serpiente fue condenada a ese estado así mismo Satanás será reducido al polvo. Esto debe ser un estímulo para todo creyente: el tentado está de pie (en Cristo), mientras que la serpiente está en maldición (Lc 10:18, Rom 16:20, Ap 12:9, 20:1-3, v.10).

            A la mujer dijo: “En gran manera multiplicaré Tu dolor en el parto [Lit. Embarazo], Con dolor darás a luz los hijos. Con todo, tu deseo será para tu marido, Y él tendrá dominio sobre ti.” - Gén 3:16 (NLBH).

La presencia del pecado es la causa total del todo el sufrimiento humano. Al ver la acción de vida en una mujer la cual está de parto, no hay duda alguna que en ese momento se cumple la Palabra dicha por Dios en tiempos antiguos, esas acciones pecaminosas pasadas tienen un efecto natural en el presente. El pecado ha obstaculizado toda relación en la vida (Social, matrimonial, familiar, paternal, emocional, personal, física, etc.! como quiera llamarle), la cosa es que lamentablemente así ha sucedido.

Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara - Gén 2:15 (NVI).

A el hombre se le había dado la tarea “trabajo” de cuidar “labrar” el huerto de Dios,  pero luego de su caída el castigo consistió en un trabajo arduo en disgusto, cansancio y desilusión (Gén 3:17-19). Dios le especifica claramente la agricultura en sí, esta labor es y ha sido durante muchos siglos una de las labores más necesarias en el mundo. En base a la caída del hombre la tierra y toda la creación sufrió el daño de la caída de su señor (hombre), ya que era el, el encargado de la misma bajo responsabilidad divina. Así como la creación sufrió la caída de su encargado (hombre) y se mal formó su orden bajo maldición, así mismo también participará de su redención (Ap 21:1, Rom 8:19-23, Is 11:1-9, 65:17-25).

Vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste sacado. Porque polvo eres, y al polvo volverás - Gén 3:19 (NVI). Aquí vemos la pena de muerte, el hombre fue formado para no morir físicamente si no hubiese desobedecido, podía haber vivido una vida sin fin en una inocencia preservada y comiendo del árbol de la vida. Aunque el hombre sea restaurada su relación con Dios y no muera espiritualmente mediante arrepentimiento, como quiera debe ir al Creador mediante la tumba. Ya que la muerte es parte de la pena del pecado (Rom 6:23), y la salvación total se establece en la resurrección (1 Cor 15:54-57). Otros tendrán la oportunidad o privilegio de no ver muerte física (Gén 5:24, 1 Cor 15:51, 1 Ts 4:17).

Viendo con una claridad Bíblica podemos comprender que la paga del pecado es muerte, pero como Dios en Su preeminencia perfecta tiene Su control soberano, es decir nunca nada se le sale de las manos, Él no tiene (plan-A) y (plan-B) y por si no sale como se esperó un (plan-C), sino que Su plan es perfecto y eterno tiene provisión de redención.

Al leer los primeros capítulos 1 al 3 de Génesis veremos que todo el contenido escrito tiene en si la revelación total de la relación entre Dios y el hombre. Quien dio la vida (Cap1), Quien establece el pacto en relación con el hombre (Cap. 2), quien redime y hace provisión de restauración (Cap. 3).

“Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le morderás el talón - Gén 3:15 (NVI).” En este texto podemos observar varias cosas:

  • El diablo trató de hacer alianza con Eva en contra de Dios, pero Dios mismo rompió tal plan.
  • El resultado de ese conflicto se vio en victoria para el hombre, mediante la representación divina hecha hombre, [su simiente te aplastará la cabeza]. Cristo,  vino al mundo para aplastar el poder del maligno (Mt 1:23-25, Lc 1:31-35, Is 7:14, Gál 4:4, Rom 16:20, Col 2:15, Heb 2:14-15, 1 Jn 3:8, 5:5, Ap 12:7-8, v.11, 20:1-3, v.10).
  • Tal victoria tuvo un precio, [pero tú le morderás el talón]. En el calvario, el malvado (la serpiente) hirió en el calcañar a la simiente de la mujer (Cristo), esta herida trajo una provisión de vida y sanidad a la humanidad (Is 53:3-4, v.12, Dn 9:26, Mt 4:1-10, Lc 22:39-44, v.53, 23:39-49, Jn 12:31-33, 14:30-31, Heb 2:18, 5:7, Ap 2:10).

La redención tiene como símbolo el que Dios mató a una criatura inocente con el fin de revestir a las criaturas desnudas y culpables por el pecado (Gén 3:21).  Al igual el Padre dio a su Hijo, el inocente para morir con el fin y propósito de proveer una expiación para el hombre. Tenemos ya el conocimiento necesario para entender que es el pecado, cuál es su castigo, y cuál fue el precio a pagar, pero ¿cuál es su naturaleza? La Palabra de Dios describe en una inmensa variedad de textos los términos para este mal moral.


El pecado y su naturaleza.

En base al Antiguo Testamento la palabra pecado se presenta en diferentes maneras, En el original hebreo “pecado” significa:

Moral:
  • Errar al blanco: esto comunica las siguientes ideas. A) cuando el arquero lanza la flecha, pero falla en atinarle al blanco, al igual el pecador yerra al verdadero blanco de su vida y su objetivo por el cual existe. B) errar en el caminar, como el viajero que se desvía de su carretera o camino a seguir y no llega al destino adecuado. C) falta peso en la balanza, al igual cuando Dios pesa al hombre y lo encuentra falto o desprovisto de lo necesario para agradarle a Él.

  • Torcer: esto comunica la perversidad. Contrario a lo recto, literalmente expresa lo que no es recto o conforme a un nivel justo.

  • Mal: literalmente esta idea proporciona violencia o quebrantamiento, nos describe cuando el hombre viola o quebranta la ley de Dios.

Fraternal:
  • Violencia o conducta que perjudica: esto nos demuestra cuando un ser oprime o maltrata a otro, olvidando a un lado la ley de Dios (Gén 6:11, Ez 7:23, Prv 16:29).

En base a la verdad, Las palabras empleadas describen el pecado como engañoso y vacío. Los pecadores, su comportamiento y palabras es en base a falsedad (Sal 58:3, Is 28:15), presentan la verdad en error y no tienen buen testimonio (Ex 20:16, Sal 119:128, Prv 19:5, v.9). Sus actividades se describen Bíblicamente como vanas (Sal 12:2, 24:4, 41:6), lo que se quiere decir aquí es que no tienen valor, que están vacías. Si vemos, el primer pecador fue mentiroso (Jn 8:44) y el primer pecado comenzó con una mentira (Gén 3:4) y todo pecado lleva en sí mismo la sustancia del engaño (Heb 3:13).

En base a la sabiduría, el hombre simple se conduce en error y maldad, y no se preocupa por razonar como conviene, eso se debe a que se niega a ello, por descuido o por ignorancia. Y eso lleva a no ser guiado en su vida de acuerdo a la voluntad de Dios (Prv 1:4, v.22, 8:5). El hombre lamentablemente crece sin desarrollo hacia el bien o el mal, sin principios fijos, pero su inclinación es un la cual naturalmente corre al mal, careciendo así de propósitos fijos morales. Oye la ley de Dios y la olvida y por ende es atraído al pecado constantemente (Mt 7:26).

Muchas veces vemos personas sin Entendimiento (Prv 7:7, 9:4), estos son víctimas de la caída e inclinación pecaminosa por no tener un entendimiento claro, ya que la sabiduría que se posee esta defectuosa, toman un juicio apresurado e imprudente sobre la providencia de Dios y de todo aquello que este sobre ellos. Esto viene a ser la caída a la impiedad, tanto los no entendidos como los simples no tienen escusas ante Dios, ya que la Biblia presenta a Dios ofreciendo abiertamente sabiduría para salvación (Prv 8:1-10).

También encontramos en la Biblia lo que se le puede llamar como Necio (Prv 15:20). Esto describe a la persona que aunque tenga la capacidad de hacer el bien no lo hace, es decir que está tan enlazada a la naturaleza caída (Adámica) que su inclinación siempre es hacia el mal, y sabiendo que está mal lo que hace. No hay una disciplina propia, ni tendencias o predisposiciones en base a la ley divina.
También la Biblia nos muestra al Escarnecedor (Sal 1:1, Prv 14:6) este es el tipo de persona malvada que justifica su maldad en base a argumentos propios y razonables contrario a la existencia, realidad y naturaleza de Dios, y en contra de todo lo espiritual en general. Esta palabra “escarnecedor” en el vocablo del A.T es un equivalente a “ateo” o “pensador libre” y la expresión Bíblica (silla de escarnecedores) literalmente se refiere a la sociedad pagana e infiel.

Estos son los términos empleados para pecado en el Antiguo Testamento (A.T.), veamos ahora su enseñanza en el Nuevo Testamento (N.T.). En el N.T. se describe el pecado al igual que en el A.T. como errar al blanco, pero con diferentes ilustraciones:



La deuda:
  • El hombre tiene como deuda el sujetarse a los mandamientos divinos (Mt 6:12). Todo pecado que se comete es equivalente a una deuda acumulada, y al ser imposible pagarla no queda de otra el que el perdón de la deuda.

(Todo el que comete pecado quebranta la ley; de hecho, el pecado es transgresión de la ley - 1 jn 3:4 – NVI). El pecador es un rebelde, y por ende es un trasgresor de la ley. Todo aquel que quebranta deliberadamente el mandato de Dios está escogiendo su voluntad y no la de Dios. Pero peor es todavía porque se transforma en le para sí mismo, es decir que es un dios para sí mismo.

Como bien mencionamos anteriormente el pecado se originó en el corazón de Lucifer (El portador de la antorcha) e cual dijo a sí mismo en su arrogancia “subiré” en contra a la voluntad de Dios (Is 14:13-14). Si vemos con detalle el anti-Cristo es uno desenfrenado (el inicuo) por que se enaltece a si mismo sobre todo aquello que se le llama Dios (2 Ts 2:4).
El pecado en si es el obstáculo en obstinación y necedad así como aquel ángel se reveló. Si el pecado pudiera destronar a Dios lo haría, sabemos que no puede ni podrá, pero siempre tratará aunque no pueda hacer nada en contra de Dios.

Otro aspecto que es sinónimo de pecado es la desobediencia, literalmente la palabra desobedecer significa “oír impropiamente”, escuchar sin atención (Heb 2:2), de ahí es el termino: mirad cómo oís (Lc 8:18). También podemos catalogar la palabra pecado con la palabra transgresión, esta palabra significa “exceder los límites” (Rom 4:15) los mandatos divinos no permiten que el hombre entre en terreno de peligro para que no sufra daño alguno a su alma.

La caída, o por así decirlo en el original griego: caer junto al camino (Ef 1:7). Es la expresión más clara y común para decir caer en pecado. Aquel que cae, peca, y se rebaja a un nivel de conducta erróneo. La caída también se puede definir como derrota, y el significado de ello es “falta” (Rom 11:12), todo aquel que rechaza a Cristo, sufre una falta en equivocación ante Dios. Todo aquel que peca sufre un estado de impiedad, la palabraimpío significa “sin reverencia o aquel que no adora” (Rom 1:18, 2 Tm 2:16).

El impío es aquel que no presta atención a lo divino, y no tiene temor alguno en reverencia, no tiene a Dios porque no quiere estar con Dios.

Todo el pecado como bien se ha definido en su carácter es error, el error describe claramente todo aquello que se comete en contra de Dios a sabiendas o no (Heb 9:7), y es peor para aquel que sabe lo que está mal y lo hace que aquel que hace lo que está mal por debilidad e ignorancia.

El pecado y su consecuencia.

El pecador atrae sobre si el mal en consecuencia por sus malas acciones. Y automáticamente cae en lo que es la culpabilidad ante Dios.

Hay dos cosas que se deben saber en cuanto a esto:

  • Las malas consecuencias que acarrean tales actos.
  • Y la pena que se sufre en juicio por el pecado.

Esto se puede ilustrar de la siguiente manera: un Padre le da la orden a su hijo que no fume, y le dice las consecuencias del castigo si desobedece, el hijo no obedece a su padre y toma el cigarro y fuma, el mal aroma y los efectos secundarios del cigarro son la consecuencia de su desobediencia, y la disciplina que su padre le dará con la vara será el resultado de la pena en su culpa, que ya antes le habían advertido.

Al igual la Biblia habla del efecto que el pecado causa en el hombre al ser culpable por él, el pecado atrae en sí mismo consecuencias terribles para aquel que vive en él, y también el juicio de la condenación por el mismo.

La debilidad espiritual, una deformación a la imagen divina

Sabemos claramente por la Escritura que el ser humano por causa de su pecado la imagen y semejanza de Dios se nubló. Pero no la perdió por completo, ya que la misma Biblia considera al hombre aún con su condición caída como imagen de Dios en la creación (Gén 9:6, Stg 3:9). Aunque la imagen de Dios en el hombre quedo desfigurada por el pecado, no se ha perdido por completo,  pero es bueno entender que tal imagen quedo muy mal dañada.

Y es mucho más bueno saber que el Señor Jesucristo vino al mundo para hacer posible que el hombre retomara tal imagen divina en si en base a la nueva creación en el mismo Cristo (Col 3:10). El efecto que causó el pecado está muy bien compenetrado en la naturaleza del ser humano,  luego de la caída en el Edén, todos aquellos que se catalogan como raza humana, heredaron su propia naturaleza (Gén 5:3, Rom 5:12, Sal 51:5). Esta es una desventaja espiritual y moral la cual todo ser humano lleva en sí y le podemos llamar como naturaleza caída o viejo hombre.

Originalmente Adán pecó y todos lo heredamos, pero nosotros hoy en día no pecamos como él (pecado original), si no que en lo actual y voluntario (pensamiento, palabra y conducta-acciones) por causa de ese origen en el primer hombre.

Cristo vino a este planeta como el “postrer Adán-celestial”, para librarnos del dominio pecaminoso del padre de la raza humana “primer Adán-terrenal” y de su efecto por la caída (Rom 5:12-21, 1 Cor 15:45-47). Esta herencia de pecado se puede ilustrar Bíblicamente de muchas maneras (Rom 3:9, Gál 3:10, 1 Cor 2:14, Jer 17:9, Gé 6:5, v.12, 8:21, Rom 1:19-31, 3:23, 8:7-8, 6:17, 7:6, Ef 2:1-3). El pecado en el ser humano trae en sí mismo lo que le podemos llamar como “Castigo efectivo”, (pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás - Gén 2:17, pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios - Rom 3:23 – NVI).

Las Manifestaciones distintivas del Pecado

 “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto.”[6] ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores.”[7]

Esta es una lista comúnmente clara y no total de cuáles son las manifestaciones distintivas de la rebelión contra Dios “pecado”. Y en conformidad a estos textos expuestos hay varias cosas a observar, cuáles son los productos evidentes de la rebelión en Su contra.

Adulterio: El adulterio es infidelidad a la relación matrimonial. La palabra “Adulterio” significa: Acto de infidelidad en el matrimonio que tiene lugar cuando uno de los integrantes de la pareja se liga voluntariamente en una relación sexual con otra persona que no sea su cónyuge.[8] Y al describir la palabra “ligar” se puede entender como: “Atar, sujetar, unir, enlazar, fundir o mezclar ciertos elementos para que formen uno solo”, es decir que el adulterio es una mezcla que forma a una persona en una unidad con otra fuera del vínculo matrimonial, y esta expresión es una manifestación distintiva de la rebelión contra Dios ya que Dios estableció que “El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.”[9]

Fornicación: Tal palabra tiene como significado la relación sexual ilegitima, esta palabra tiene varias ilustraciones en el original griego y una de ellas es “porneia”[10] se usa para ilustrar a una relación sexual ilícita (Jn 8:41, Hch 15:20-29, 21:25, 1 Cor 5:1, 6:13-18, 2 Cor 12:21, Gál 5:19, Col 3:5, 1 Tes 4:3, Apoc 2:21, 9:21). Metafóricamente se es la asociación de la idolatría pagana con doctrinas de la fe cristiana, y con la profesada adhesión a ella (Apoc 14:8, 17:2-4, 18:3, 19:2). Y también tiene otra ilustración griega la cual es “pornos” la cual denota a un hombre que se entrega a la fornicación, fornicario, y claramente todo lector puede entender de donde proviene la palabra “pornografía”, “proneuo” que significa: cometer el mismo acto, y la palabra “ekporneuo” que es: forma intensificada, “ek” es intensivamente, entregarse a la fornicación, implica una indulgencia excesiva (Jud 7).

Inmundicia: Tal palabra tiene como significado en su original griego “akatharsia”[11] la cual denota: “Suciedad física” (Mt 23:27) de lo cual habla de tener las casas en buenas condiciones, denota: desorden, y “desorden moral” (Rom 1:24, 6:19, 2 Cor 12:21, Gál 5:19, Efe 4:19, 5:3, Col 3:5, 1 Tes 2:3) y sugiere el hecho de que la sensualidad y las falsas doctrinas están frecuentemente asociadas, y también sugiere el mal moral de la “Sensualidad”.

             Lascivia: Esto significa: una desvergonzada conducta la cual involucra la ausencia de freno[12], es decir unos apetitos y deseos desenfrenados (Lujuria).

Idolatría: Esto no solo es el culto a los ídolos, o todo aquello que quite el lugar de Dios en la vida de una persona, sino también la inmoralidad que acompaña al culto a los demonios.

Hechicería: Esta manifestación rebelde comunica la idea de brujería, y la palabra griega está relacionada con las drogas “pharmakeia”[13]. En conformidad a la palabra da a entender que en la brujería utilizaban algún tipo de sustancia alucinógena por lo cual se relaciona a las supersticiones de la mala suerte.

Enemistades: Esto se refiere a intensos sentidos de maldad enfocados en dirigirse contra el prójimo, cosa que está en total desacuerdo al mandato divino ilustrado en las Escrituras (Mt 7:12, Jn 13:34-35).

             Pleitos: Esto se refiere a discordia, peleas, y comunica la idea de una persona peleonera.

Celos: Esto es la falta de confianza, lo cual no solo afecta en las relaciones sociales o interpersonales sino primeramente afecta a la relación con Dios, ya que desconfiar en El y de El denota falta de fe, y sin fe es imposible agradarle según lo que la biblia dice (Heb 11:6).

             Ira o Explosiones de ira:[14] Esta es la expresión de una pasión descontrolada, furia o acto de enfado la cual se descarga en otro recipiente.

Contienda: Tal palabra comunica la idea de hacer un esfuerzo por ser el número uno de manera egocéntrica o egoísta, esto incluye llegar al fin o propósito sin importar sobre quién o sobre qué, y a qué precio cueste a costa de otros.

Divisiones o Disensiones: Estas palabras comunican la idea de separación por desacuerdos (Am 3:3).

Sectarismo o Herejías:[15] Esto expresa la idea de ciertas divisiones causadas por hombres con opiniones erróneas.

Envidia: Se puede entender que es el desagrado ante el crecimiento, prosperidad, desarrollo o éxito de otro.

Homicidio: Da a entender que es el acto de dar muerte a otro.

Orgias: La misma tiene como significado reuniones desenfrenadas buscando diversión sexual, en acompañamiento de alcohol y borrachera.

Según el texto de 1 Cor 6:9 la biblia habla sobre otras manifestaciones distintivas tales como:

Los que se echan “acuestan” con varones: Esto comunica la idea del homosexualismo, tal palabra significa “relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, es a consecuencia del rechazo al orden creado (Gén 1:27-28; 2:18-24, Mr 10:6-9, Mt 19:4-6, Efe 5:31, Rom 1:18-32).”[16]

Alan Chambers lo ilustra de la siguiente manera “La homosexualidad es la incapacidad de relacionarse sana y adecuadamente con Dios y por consecuente con aquellos que participan de su mismo género sexual.” “La homosexualidad se trata de algo más que sexo. Realmente afecta a la totalidad del ser de una persona.”[17]

La biblia expresa claramente las manifestaciones de la “rebelión” o “pecado” del hombre en contra de Dios de las cuales solo mencionamos algunas, y comunica cuáles son sus daños consecuentes los cuales se pueden dividir en varias secciones.

Los daños del mismo según las ideas comunicadas por la Biblia afectan al ser humano en todas las relaciones de la vida, tanto en lo Social, Económico, Personal, Sexual, Matrimonial, Calidad de vida, Relaciones Humanas y Religioso.

  • En lo Personal Matrimonial y Sexual la biblia ilustra “el adulterio, la Fornicación, la lascivia, los afeminados, los que se echan “acuestan” con personas de su mismo sexo/homosexualismo y las orgias”.
  • En lo Personal y Calidad de Vida la biblia comunica el “Desorden/Inmundicia, Avaricia, Ladrones”.
  • En lo Religioso ilustra  “la Idolatría, la hechicería, la avaricia y las herejías/sectarismos”.
  • En el área de Relaciones las “Enemistades, Pleitos, Celos, Ira/Explosiones de Ira, Contienda, Disensiones/Divisiones, Maldicientes, y Estafadores”.
  • En el área de Valor Humanitario o Calidad de Vida los “Homicidios, y Borracheras”

Tanto una como otra de las manifestaciones vistas de la desobediencia no se limitan a la división sugerida, pero se puede entender básicamente el daño total, no parcial que hace el efecto del “pecado” en el ser humano en conformidad a lo que la biblia comunica. Según la Biblia, el pecado es tan devastador que no solo interrumpe la relación sana con el Creador, sino que también deforma y destruye la buena calidad de vida humana dada por Dios en la tierra, la cual Dios desea que se viva plenamente en armonía, paz, gozo y en una felicidad total disfrutando de los beneficios dados por El en Su creación para el Hombre. En conformidad a lo que la biblia explica, el pecado siempre está a la contraria de Dios (Sal 51:4; Lc 15:18), aun cuando este pueda ser dirigido a los seres humanos (Ef 4:29-32).

Estas ramificaciones o manifestaciones de la maldad, rebelión o “pecado” según las bases Bíblicas expuestas el Dr. Lewis Sperry Chaffer, antiguo presidente del Seminario Teológico de Dallas, Tx, hace una subdivisión del mismo diciendo: “La doctrina del pecado se presenta en cuatro aspectos en la Biblia:

El pecado personal (Romanos 3:23) es la forma de pecado que incluye todo lo que en la vida diaria está en contra o fracasa en conformidad con el carácter de Dios. Los hombres son conscientes con frecuencia de sus pecados personales, y los pecados personales pueden tomar una gran variedad de forma. Hablando en forma general, el pecado personal se relaciona con algún mandamiento particular de Dios en la Biblia. Incluye el aspecto de rebelión o desobediencia. Al menos ocho palabras importantes se usan para el pecado en el Antiguo Testamento y unas doce en el Nuevo Testamento; la idea básica es la falta de conformidad al carácter de Dios y el obrar por medio de actos ya sea de omisión o de comisión. La idea esencial es que el hombre no alcanza a la norma y fracasa en alcanzar el nivel del propio carácter de santidad de Dios.

La naturaleza pecadora del hombre (Romanos. 5:19; Efesios. 2:3) es otro aspecto importante del pecado tal como se revela en la Biblia. El pecado inicial de Adán le llevó a la caída, y en la caída él se volvió un ser completamente diferente, depravado y degenerado y sólo capaz de engendrar seres caídos como él mismo. Por lo tanto, cada hijo de Adán es nacido con la naturaleza adámica, siempre está predispuesto a pecar, y aunque su naturaleza fue juzgada por Cristo en la cruz (Romanos. 6:10), una fuerza vital y activa permanece en cada vida del cristiano. Nunca se dice que será quitada o erradicada en esta vida, pero para el cristiano hay poder vencedor provisto a través del Espíritu que mora en él (Romanos. 8:4; Gálatas. 5:16-17).

Muchos pasajes bíblicos hacen alusión a este importante asunto. De acuerdo con Efesios 2:3, todos los hombres «éramos por naturaleza hijos de ira», y toda la naturaleza del hombre es depravada. El concepto de la total depravación no es que cada hombre es lo más malo posible que él pueda ser, sino más bien que el hombre, a través de su naturaleza, está corrompido por el pecado (Romanos. 1:18, 3:20). De acuerdo a ello, el hombre, en su voluntad (Romanos. 1:28), su conciencia (1 Timoteo. 4:2) y su intelecto (Romanos. 1:28; 2 Corintios. 4:4), está corrompido y depravado, y su corazón y entendimiento están cegados (Efesios. 4:18).

Como se ha visto en un estudio previo, la razón por la cual los hombres tienen una naturaleza pecaminosa es porque les fue transmitida por sus padres. Ningún niño nacido en el mundo se ha visto libre de esta naturaleza de pecado excepto en el único caso del nacimiento de Cristo. No es que los hombres pequen y se conviertan en pecadores; más bien es que los hombres pecan porque tienen una naturaleza pecaminosa. El remedio para esto, así como para el pecado personal es, por supuesto, la redención, la cual es provista en la salvación en Cristo.



También se presenta en la Biblia el pecado como imputado o computado en nuestra cuenta (Romanos. 5:12-18). Como se vio en conexión con la caída del hombre, hay tres imputaciones principales presentadas en las Escrituras:

a) La imputación del pecado de Adán a su descendientes, en cuyo hecho se basa la doctrina del pecado original; b) la imputación del pecado del hombre a Cristo, en cuyo hecho está basada la doctrina de la salvación; y c) la imputación de la justicia de Dios en aquellos que creen en Cristo, en cuyo hecho se basa la doctrina de la justificación.

La imputación puede ser tanto, a) actual, o b) judicial. La imputación actual es poner en la cuenta de alguien algo que originalmente ya pertenecía al deudor. Aunque Dios pueda hacer esto en su justicia, por la obra reconciliadora de Cristo Dios no está ahora imputando al hombre el pecado, el cual es suyo desde un principio (2 Corintios. 5:19). La imputación judicial es cargar a la cuenta de alguien algo que no pertenece al deudor (Flemón. 18).

Aunque ha habido desacuerdo en cuanto a si la imputación del pecado de Adán a cada miembro de la raza es actual o judicial, Romanos 5:12 declara claramente que la imputación es actual, en vista de la cabeza representativa; la posteridad de Adán pecó cuando él pecó. Los próximos dos versículos (Romanos. 5:13-14) se han escrito para probar que no es una referencia a pecados personales (cf. Hechos. 7:9-10). Sin embargo, Romanos 5:17-18 implica que su imputación también es judicial, puesto que se establece que por el pecado de un hombre vino juicio sobre todos los hombres. Sólo el pecado inicial de Adán está en cuestión. Su efecto es la muerte, tanto para Adán, así como de Adán hacia los miembros de la Humanidad. La cura divina provista para el pecado imputado es el don de Dios, lo cual es vida eterna a través de Jesucristo.



El estado judicial resultante de pecado para toda la raza humana también se presenta en la Escritura. Por consideración divina el mundo entero, incluyendo judíos y gentiles, está ahora «bajo pecado» (Romanos. 3:9; 11:32; Gálatas. 3:22). Estar bajo pecado es estar contado desde el punto de vista divino sin ningún mérito que pueda contribuir a la salvación. Puesto que la salvación es solamente por gracia y la gracia excluye todos los méritos humanos, Dios ha decretado, con respecto a la salvación de los hombres, que sea «bajo pecado», o sin ningún mérito. Este estado bajo pecado sólo es remediado cuando el individuo, a través de las riquezas de la gracia, es contado para permanecer en los méritos de Cristo.

La Biblia indica claramente los efectos devastadores del pecado sobre el hombre y la ausencia total de esperanza para el hombre en cuanto a solucionar su propio problema de pecado. El correcto entendimiento de la doctrina de pecado es esencial para entender el remedio de Dios para el mismo.”[18]

            Según la información bíblica se puede entender lo que es el significado del “pecado”, su naturaleza y sus manifestaciones distintivas.

El ser humano Dios lo creo para que viviera eternamente en armonía con Él. Por así decirlo no tenía que morir si seguía en obediencia la orden de Dios. Depende de cual árbol él le echara la mano era que sucedería lo esperado, la vida estaba acondicionada a la obediencia de la ley de vida,  mientras el hombre la obedeciera viviría y tenía el derecho de comer del árbol de la vida. Pero lamentablemente vemos y hemos experimentado (cosa que no podemos negar) lo contrario a la obediencia, sino la desobediencia.

El hombre quebrantó el mandato divino de la vida y al hacerlo automáticamente se separó de Dios, quien es y era en ese entonces la fuente de la vida. Desde ahí la muerte vino a ser parte del hombre, y comenzó el desorden en el ser humano en todas las áreas de su vida por el pecado, llevando así una separación del cuerpo y el alma en la muerte. La pena por la desobediencia no solo incluía muerte física, sino también la espiritual (Rom 5:12, Gén 2:17). Por esta causa vino a ser expresada la manifestación personal del Señor Jesucristo.


[1] Diccionario Bíblico Ilustrado Holman. (Página 1239).

[2]  Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y Nuevo Testamento Exhaustivo. (Página 640).

[3] Emery. H Bancroft. Fundamentos de Teología Bíblica. (Página 302).

[4] No améis al mundo, Watchman Nee. (Página. 67).

[5] Diccionario Manual Teológico (Páginas 29-30).

[6] Gálatas 5:19-21. Biblia. Reina Valera 1960.

[7] 1 Corintios 6:9-10. Biblia. Reina Valera 1960.

[8] Diccionario Bíblico Ilustrado Holman (Página. 35).

[9] 1 Corintios 7:3. Biblia. Reina Valera 1960.

[10] Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y Nuevo Testamento de VINE. (Página. 382).

[11] Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y Nuevo Testamento de VINE. (Página. 455).

[12] Diccionario Bíblico Ilustrado Holman. (Página. 971).

[13] Diccionario Expositivo de Palabras  del Antiguo y Nuevo Testamento de VINE. (Página. 418).

[14] Diccionario Bíblico Ilustrado Holman. (Páginas. 829-830).

[15] Diccionario Manual Teológico. (Página. 139).

[16] Diccionario Bíblico Ilustrado Holman. (Páginas. 786-788).

[17] Alan Chambers. La Gracia de Dios y el Vecino Homosexual. (Página. 247).

[18] Lewis Sperry Chaffer. Grandes Temas Bíblicos. (Páginas 203-206).
*Material Tomado Del LIbro: "Conociendo al Dios de la Biblia" Editorial "Aliento Divino 2012" Cap. V ¿Que es el pecado? Pag. (43-71). Para adquirir literatura:  https://www.createspace.com/3899088 

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