26 ago. 2014

El carácter único del evangelio

El carácter único del evangelio
Por: Dr. Félix Muñoz


"Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciaren otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo - Gal 1:6-10 (RVR)".

En cuanto a la definición exacta de los destinatarios de la epístola, la dificultad se encuentra en el hecho de que, en tiempos de Pablo, la palabra Galacia se utilizaba para designar dos áreas geográficas diferentes. A causa de dificultades en Europa central, un grupo de galos llegó a esta zona de Asia Menor durante el siglo III a. C. Aunque nunca fueron mayoría, los galos conquistaron el poder y gobernaron a las tribus más numerosas de frigios y capadocios. Finalmente, los galos se separaron en tres tribus: los trocmios, los tolistóbogos y los tectósagos, cada una de las cuales habitó una zona distinta. En el año 64 a. C., Galacia se convirtió en cliente de los romanos y, después de la muerte de Amintas, su último rey, adquirió la categoría de provincia romana en el año 25 a. C.

La nueva provincia de Galacia incluía no solamente el antiguo territorio étnico, ubicado al norte de la gran meseta interior del Asia Menor, sino también partes del Ponto, Frigia, Licaonia, Pisidia, Paflagonia e Isauria. Por esta razón se habla de la hipótesis de la Galacia del norte, si se entiende que la carta ha sido enviada a iglesias dentro de la región norteña de Galacia; o la hipótesis de la Galacia del sur, si se piensa que los destinatarios eran iglesias ubicadas en la provincia romana de Galacia, situada más al sur. En el primer siglo después de Cristo, el término Galacia se utilizaba en dos sentidos diferentes: podía significar la Galacia étnica en Asia Menor central, o la provincia romana de Galacia que era mucho más extensa.

Es evidente la preocupación de Pablo frente al peligro que la comunidad enfrenta con grupos que quieren pervertir el evangelio de Cristo, a quienes menciona en diferentes ocasiones en la carta. A estos grupos se los conoce como “judaizantes” porque planteaban que los nuevos convertidos a la fe cristiana que no fueran judíos debían someterse y cumplir con la ley de Moisés, para lo cual debían ser circuncidados (3:11-14; 5:1-6; 6:12-13). La posición de Pablo en defensa del evangelio que le fue revelado por Jesucristo es clara y contundente (1:12). A esa verdad es a la que apela y es la que la comunidad debe seguir.

Pablo expresa cuan asombrado estaba, de la manera como tan fácilmente muchos se alejaron. Al Pablo exponer que tan pronto os hayáis alejado” del griego (houtös tacheös metatithesthe) esto es un indicativo para cambiar lugares, transferir. Es decir, «Se están transfiriendo ustedes mismos» y haciéndolo «tan pronto», bien desde el momento de su conversión o bien más probablemente desde el momento en que llegaron los judaizantes a seducirlos. Tan fácilmente algunos de ellos estaban cayendo víctimas de aquellos pervertidores del evangelio. Esto es motivo de continuo asombro (thaumazö) para Pablo, y para muchos hoy, que tantos sean tan insensatos y crédulos ante los charlatanes, modernos y antiguos. El asombro (thaumazö) que Pablo tenia se debía no solo a su propia transferencia por los falsos, sino por cómo tan pronto fueron motivados “Para seguir un evangelio diferente” del griego (eis heteron euaggelion). No hay verbo que se corresponda con «seguir». RV: «a otro evangelio». La distinción no se trata aquí o allí de una mera diferencia en énfasis o espíritu como en (Filipenses 1:18), en tanto que Cristo sea predicado. Estos hombres, al igual que los de (2 Corintios 11:4), predican «otro Jesús» y «un evangelio diferente», y por ello han negado la gracia y se han desligado de Cristo (Gálatas 5:4). De ahí la vehemencia de las palabras de Pablo.

Es interesante notar como Pablo afirma que los seducidos fueron en pos apresurado de un evangelio diferente, y luego en el (v.6) afirma que no hay otro evangelio, al Pablo decir  No que haya otro del griego  (ho ouk estin allo). Pablo no trata en absoluto de un «evangelio» (buenas nuevas), sino de un yugo de esclavitud a la ley y de la abolición de la gracia. Hay sólo un evangelio, y es de la gracia, no de obras. El relativo ho (el cual) hace referencia a heteron euaggelion (un evangelio diferente) «tomado como un término simple para designar las enseñanzas erróneas de los judaizantes». 

Tales enseñanzas esclavizadoras Pablo expresa “Que os perturban” (hoi tarassontes). Los perturbadores. Es este mismo verbo tarassö el que se usa en Hechos 17:8 de los judíos en Tesalónica, que «perturbaron» a los politarcas y al pueblo acerca de Pablo. El verbo “perturbar” presenta la idea de molestar, asustar, preocupar, inquietar, alborotar, es decir, corromper el orden, la armonía y la paz. Esta misma forma verbal en singular se encuentra en Gálatas 5:10, también referida a los adversarios de Pablo. Esto comunica como tales falsos maestros con sus inquietantes doctrinas hacían una ruptura en el orden divino, la paz y la comunión entre el cuerpo de Cristo.

Tal era el daño que hacían que querian pervertir el evangelio de Cristo del griego (thelontes metastrepsai). Esto comunica «Quieren hacer girar», cambiar completamente como en Hechos 2:20 y Santiago 4:9. La misma existencia del evangelio de Cristo estaba en juego. El deseo malvado de tales maestros era hacer que los demás le dieran la espalda al evangelio del Señor Jesús, literalmente que se arrepintieran de haber tomado tal decisión, ya que dar la espalda a un camino, hacer un giro contrario denotaba arrepentirse de tal camino, y ese era el fin de los falsos maestros judaizantes, llevar a la iglesia de Galacia al punto de que se arrepintiera de haber seguido a Jesús y Su doctrina, y ese es el fin de los falsos maestros contemporaneos, llevar a los creyentes a que se arrepientan de la Sana doctrina, tachandola de anticuada, legalista y religiosa, e incluso, sin calidad de revelacion espiritual.

Cualquier persona que esté familiarizada con las cartas de Pablo a las iglesias esperaría ver una sección de acción de gracias inmediatamente después del saludo (en el caso de 2 Corintios y Efesios, “Bendito sea el Dios y Padre...”). No sólo esta sección no está presente aquí, sino que Pablo la reemplaza con una reprensión: Estoy asombrado de que tan pronto os estéis apartando... (v.6). Esta característica es una clave muy importante para apreciar el carácter de Gálatas. La apertura ya nos había alertado de que hay algo fuera de lo común en esta carta, pero ahora nos damos cuenta de lo seria y urgente que era la situación sobre la que Pablo debía hablar.

Al describir el error de los gálatas, el Apóstol utiliza el vocabulario propio de la deserción militar en el (v.6) y de la lucha política: algunos... os perturban (v.7; el mismo verbo se utiliza en 5:10; Hechos 15:24; 17:8, 13). Pablo es muy específico: los gálatas están en camino de abandonar la enseñanza de la gracia del evangelio. Sin embargo, no se refiere a un cambio meramente intelectual. La acción de ellos es intensamente personal: están abandonando a aquel que con inmensa gracia los llamó a sí mismo. Esta idea doble de separación, tanto de la gracia como de una persona, se presenta explícitamente en Gálatas 5:4: “Vosotros que pretendéis ser justificados en la ley, ¡habéis quedado desligados de Cristo y de la gracia habéis caído!” A la luz de estas palabras, seguramente nuestra lectura personal de Gálatas será más que un ejercicio histórico o intelectual. Todos los que leen esta carta son confrontados con asuntos que afectan su destino eterno a causa de las doctrinas enfermas.

Sin embargo, lo que hacía más complicadas las cosas para Pablo era que el error en que estaban cayendo los gálatas no era simplemente el resultado de una debilidad entre los creyentes. Tenía una fuente externa. Algunos cristianos judíos, descontentos con la forma en que Pablo invitaba libremente a los gentiles a venir a Dios, habían comenzado a visitar las iglesias que él había establecido. El propósito de ellos era “judaizar” a los creyentes gentiles; persuadirlos de que, después de creer en Cristo, debían dar un paso más y convertirse en judíos por medio de la circuncisión.

En respuesta a tales acciones impulsadas por los malvados, es que pablo expone Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema dando a entender, que si aún los mismos Apóstoles e incluso un ser espiritual predica otra cosa que no esté acorde a la Santa Palabra de Dios y a las evidencias, carácter y obra del Señor Jesús es anatema. La palabra anatema, del griego (anatema), corresponde al término hebreo (herem), utilizado para todo lo que se consagra a Dios, a la ofrenda destinada al santuario o al botín de guerra abocado a la destrucción. Con este sentido ha pasado al NT para señalar la reprobación de todos los que son infieles a llamada de Dios (cf. 1 Cor. 16:22: Si alguno no ama al Señor, sea anatema). Pablo con esto comunica que si se habla un supuesto evangelio diferente (Ya que solo hay uno), debe ser reprobado por aquel que ama al Señor. Debe haber un rechazo pleno a tales enseñanzas. Con ello lo que Pablo quiso comunicar claramente es: “Supongamos que yo (o nosotros, usando el plural literario) fuera (o fuéramos) a renegar de lo que mantenemos en predicar «contrario a lo que hemos predicado». Es doloroso decirlo, que se han apartado de Cristo, para predicar un «humanismo» o algún concepto de nuevo cuño”.

Los judíos consideraban a Pablo un renegado por haber dejado el judaísmo en favor del cristianismo. Pero fue antes de ver a Cristo que Pablo se aferraba a la ley. Pablo es dogmático y afirmativo aquí porque sabe que está sobre una base firme, de que Cristo murió por nosotros y resucitó. Él había visto al Resucitado, Jesucristo. Ningún ángel puede hacer cambiar a Pablo ahora. Ese es el carácter que desea trasmitir, si verdaderamente se ha tenido la experiencia plena del evangelio, y se ha vivido la vida del Cristo resucitado, ningún otro ser humano o espiritual puede hacer cambiarnos de pensar. Se debe rechazar otro fundamento que no sea Cristo.

Pablo para hacer un énfasis en el (v.8) dice: “Ahora lo repito” (kai arti palin legö). Pablo sabe que acaba de hacer lo que otros pueden considerar una declaración extrema y repetida. Pero es una declaración meditada, y no debida a una mera excitación. Y La mantendria hasta el fin. Aclara que todo aquel que proclame un evangelio contrario al que habían recibido de él es maldito. Esto demuestra que el carácter, acciones y motivaciones de tales distorsionadores de la verdad, están bajo maldición, por ser su padre Satanás.

El Apóstol consideraba que estos judaizantes no eran simplemente cristianos errados, sino peligrosos falsos maestros. Su mensaje no era, en lo más mínimo, el evangelio, sino lo opuesto. Su misión era, en realidad, tan destructiva que Pablo se vio obligado a pronunciar las palabras más duras que puedan encontrarse en cualquiera de sus cartas: echar un anatema sobre cualquiera que predicara un evangelio diferente del que los gálatas habían escuchado y recibido de él. La palabra anatema (utilizada también en 1 Corintios 12:3; 16:22; y especialmente en Romanos 9:3, que tiene reminiscencias de Éxodo 32:32) se refiere a la maldición propia de Dios, y por lo tanto, DHH traduce correctamente: “caiga bajo maldición” (v.8, 9).

Este lenguaje tan fuerte podría perturbar a sus lectores, por lo que en el v. 10 Pablo justifica su reacción, llamando la atención hacia sus propios motivos. Aparentemente, los judaizantes lo habían acusado de predicar la circuncisión cuando le convenía, para ganar la aprobación de los hombres (Gálatas 5:11). Pablo niega vehementemente tener otro motivo que el de agradar a Dios; de otra forma ya no podría ser considerado siervo de Cristo. De cualquier manera, el mismo hecho de que había echado una maldición sobre los judaizantes debería convencer a los gálatas de que sus acciones difícilmente fueran motivadas por el deseo de no ofender a las personas. Se puede parafrasear el v. 10 de esta forma: “Ustedes me acusan de seguir una política conciliatoria; sí; conciliatoria con Dios”  La biblia DHH traduce: “Yo no busco la aprobación de los hombres, sino la aprobación de Dios.”

Pablo tenía muy claro cuál era su posición en Cristo y su deber para el evangelio, y por ello se mantenía establemente fuerte en sus convicciones, no permitiendo que nadie, ni nada le removiera de su lugar en el Señor y la responsabilidad que este tenía ante el mismo. Ese debe ser el punto motivador del creyente hoy día, no permitir que nadie, ni nada, le mueva a seguir una enseñanza diferente al carácter único del evangelio, ya que, como el evangelio del Señor Jesucristo no hay dos.












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Me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos - Jud 1:3 (RVR).
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