14 ago. 2014

¿Qué es el Posmilenialismo, Amilenialismo, Premilenialismo?

¿Qué es el Posmilenialismo, Amilenialismo, Premilenialismo?

Escatología, del griego escato significa: último) Parte de la teología que estudia las últimas cosas, es decir, el destino final del hombre y del universo.

Escatologia: ¿Qué es el posmilenialismo, Amilenialismo, Premilenialismo? Veamos cada rama escatologica.

Posmilenialismo

El posmilenialismo es una interpretación del capítulo 20 del libro bíblico de Apocalipsis que ve la segunda venida de Cristo ocurriendo después (latín – post) del “Milenio”, una Edad Dorada o una era de prosperidad y dominio cristiano. El término incluye varios puntos de vista similares respecto a los últimos tiempos, y se presenta en contraste al premilenialismo (el punto de vista que dice que la segunda venida de Cristo ocurrirá antes de Su Reino Milenario, y que el Reino Milenario es de 1,000 años literales) y, en menor grado, al amilenialismo (un milenio no literal).

El posmilenialismo se refiere a la creencia de que Cristo volverá después de un período de tiempo, pero no necesariamente 1,000 años. Los que sostienen esta posición no interpretan la profecía no cumplida usando un método normal, es decir, literal. Ellos creen que Apocalipsis 20:4-6 no debería ser tomado literalmente. Ellos creen que los 1,000 años significan simplemente un largo período de tiempo. Además, el prefijo “pos” en posmilenialismo denota la opinión que Cristo volverá después de que los cristianos (y no Cristo Mismo) hayan establecido el reino sobre esta tierra.

Los que sostienen la posición posmilenial creen que este mundo va a ir mejorándose cada vez más – toda evidencia a lo contrario no obstante – con el mundo entero llegando a ser “Cristianizado” finalmente. Después de esto, Cristo volverá. Sin embargo, esta no es la perspectiva que presenta la Escritura del mundo de los últimos tiempos. Del libro de Apocalipsis, es fácil ver que el mundo será un lugar terrible en aquel tiempo futuro. También, en 2 Timoteo 3:1-7, Pablo describe los últimos tiempos como “tiempos peligrosos”.

Los que sostienen la posición posmilenial usan un método no literal para interpretar la profecía no cumplida, asignando sus propios significados a palabras. El problema con esto es que cuando uno empieza a asignar significados a palabras diferentes a su significado normal, entonces puede decidir que una palabra, o frase, u oración signifique lo que él mismo quisiera. Toda objetividad concerniente el significado de las palabras se pierde. Cuando las palabras pierden su significado, la comunicación se detiene. Sin embargo, esto no es lo Dios haya pensado hacer con el lenguaje y la comunicación. Dios nos comunica a través de Su Palabra escrita, con un significado objetivo para estas palabras, para que ideas y pensamientos puedan ser comunicados.

Una interpretación normal, es decir, literal, rechaza el posmilenialismo y se basa en una interpretación normal de toda la Escritura, incluyendo la profecía no cumplida. Concerniente la interpretación de la profecía, tenemos miles de ejemplos de profecías siendo cumplidas en las Escrituras. Tome por ejemplo las profecías concerniente a Cristo en el Antiguo Testamento. Estas profecías fueron cumplidas literalmente. Considere el nacimiento virginal de Cristo (Isaías 7:14; Mateo 1:23). Además, considere Su muerte por nuestros pecados (Isaías 53:4-9; 1 Pedro 2:24). Estas profecías fueron cumplidas literalmente. Esta es razón suficiente para llegar a la conclusión de que Dios en el futuro continuará cumpliendo literalmente Su Palabra, Sus profecías de eventos futuros.

Amilenialismo

El amilenialismo es el nombre dado a la creencia de que no habrá un reino literal de Cristo de mil años. Las personas que sostienen esta creencia son llamadas amilenialistas. El prefijo “a” en amilenialismo significa “no”. Por lo tanto, la palabra amilenialismo significa que no hay milenio. Esto difiere de la idea más extensamente aceptada llamada el premilenialismo (la creencia que la segunda venida de Cristo ocurrirá antes de Su reino milenario, y que el reino milenario es un reino literal de mil años) y de la idea menos extensamente aceptada llamada el posmilenialismo (la creencia que Cristo volverá después de que los Cristianos [y no Cristo Mismo] hayan establecido el reino en la tierra). Hay problemas importantes con el punto de vista posmilenialista, por no decir más que no pueda ser apoyada con las Escrituras, usando los métodos normativos de la interpretación.

No obstante, para ser justo con los amilenialistas, ellos no creen que no haya milenio ninguno. Ellos simplemente no creen en un milenio literal – un reino literal de Cristo de mil años en la tierra. En cambio, ellos creen que Cristo está sentado ahora sobre el trono de David y que esta dispensación de la Iglesia es el reino sobre el cual Cristo reina. No hay duda alguna de que Cristo esté sentado sobre un trono, pero esto no significa que esto sea lo que la Biblia describe como el trono de David. No hay duda alguna que Cristo reine ahora, porque Él es Dios. Pero esto no quiere decir que Él esté reinando sobre el reino milenario.

Para que Dios cumpla Sus promesas a Israel y Su pacto con David (2 Samuel 7:8-16; 23:5; Salmo 89:3-4), tiene que haber un reino literal y físico sobre la tierra. Dudar de esto es cuestionar el deseo de Dios y/o Su habilidad de cumplir Sus promesas, y esto abre la puerta a una gran multitud de otros problemas teológicos. Por ejemplo, si Dios faltara en Sus promesas a Israel después de proclamarlas “eternas”, ¿cómo podríamos nosotros estar seguros de cualquier cosa que Él nos prometiera, incluyendo las promesas de la salvación para creyentes en el Señor Jesús? La única solución es tomar por seguro que Su Palabra sea cierta y entender que Sus promesas se cumplirán literalmente.

Algunas de las claras indicaciones bíblicas que el reino de Cristo será un reino literal en la tierra son:

1) Los pies de Cristo tocarán literalmente el Monte de los Olivos antes del establecimiento de Su reino (Zacarías 14:4,9);

2) Durante el Reino, el Mesías ejecutará justicia y juicio sobre la tierra (Jeremías 23:5-8);

3) El reino es descrito como BAJO el cielo (Daniel 7:13-14, 27);

4) Los profetas predijeron cambios dramáticos en la tierra durante el reino (Hechos 3:21; Isaías 35:1-2; 11:6-9; 29:18; 65:20-22; Ezequiel 47:1-12; Amos 9:11-15); y

5) El orden cronológico de los eventos de Apocalipsis indica la existencia de un reino terrenal antes de la conclusión de la historia mundial (Apocalipsis 20).

La perspectiva amilenialista sale del uso de un método de interpretación para profecías no cumplidas y otro para las Escrituras no proféticas y para profecías cumplidas. Las Escrituras no proféticas y las profecías cumplidas son interpretadas literal o normalmente. Pero según el amilenialista, la profecía no cumplida debe ser interpretada espiritualmente, es decir, no literalmente. Los que aceptan el amilenialismo creen que una lectura “espiritual” de la profecía no cumplida es la lectura normal de estos textos. Esto se llama el uso de una hermenéutica doble. La hermenéutica es el estudio de los principios de la interpretación. El amilenialista supone que la mayor parte, o toda, la profecía no cumplida está escrita en lenguaje simbólica, figurativa, y espiritual. Por lo tanto, el amilenialista designa significados diferentes a aquellas partes de la Escritura que los significados normales y contextuales de esas palabras.

El problema con una interpretación de la profecía no cumplida de esta manera es que esto da lugar a una amplia gama de significados. A menos que usted interprete la Escritura en el sentido normal de cómo un idioma es interpretado, no habrá un solo significado. No obstante, Dios, el Autor final de toda la Escritura, tuvo un solo significado en mente cuando Él inspiró a los autores humanos a escribirla. Aunque puede haber muchas aplicaciones a la vida en un pasaje de la Escritura, hay un solo significado, y ese significado es lo que fue la intención de Dios para ello. Además, el hecho de que la profecía cumplida fue cumplida literalmente es la mejor razón de todas para deducir que la profecía no cumplida será cumplida literalmente también. Las profecías concerniente la primera venida de Cristo fueron cumplidas literalmente. Por lo tanto, las profecías concerniente la segunda venida de Cristo deberían esperar ser cumplidas literalmente también. Por estas razones, una interpretación alegórica de la profecía no cumplida debe ser rechazada y una interpretación literal o normal de la profecía no cumplida debe ser adoptada.

Premilenialismo

 El premilenialismo es la opinión de que la Segunda Venida de Cristo ocurrirá anterior a Su Reinado Milenial, y que el Reino Milenial es literalmente de un período de 1,000 años. Para poder entender e interpretar los pasajes de la Escritura que tratan sobre los eventos del final de los tiempos, hay dos cosas que debemos entender claramente: (1) un método apropiado para la interpretación de la Escritura, y (2) la diferencia entre Israel (los judíos) y la Iglesia (el conjunto de todos los creyentes en Jesucristo).

Primero: Un método apropiado para la interpretación de la Escritura, requiere que la Escritura sea interpretada de manera que sea consistente en su contexto. Esto es, que un pasaje debe ser interpretado de manera que sea coherente con la audiencia para quién fue escrita, aquellos de quiénes se escribe, por quiénes fue escrito, etc. Es crucial conocer al autor, la audiencia a quién se proyecta, y los antecedentes históricos de cada pasaje que se interpreta. Al establecer el aspecto histórico y cultural, con frecuencia revelará el significado correcto que tiene un pasaje. También es importante recordar que la Escritura interpreta la Escritura. Esto es, muchas veces un pasaje cubrirá un tópico o tema que también es referido en alguna otra parte de la Biblia. Es importante interpretar todos estos pasajes consistentemente el uno con el otro.

Finalmente, y lo más importante, los pasajes deben siempre ser tomados en su significado normal, regular, sencillo, y literal, a menos que el contexto del pasaje indique que es de naturaleza figurativa. Una interpretación literal no eliminará la posibilidad de que se usen figuras del lenguaje. Más bien, anima al intérprete a no incluir el significado del lenguaje figurativo en el pasaje, a menos que sea apropiado por ese contexto. Es crucial nunca buscar un significado “más profundo, más espiritual” que el que es presentado. Esto es peligroso, porque cuando se hace, las bases para la verdadera interpretación se colocan en la mente del lector, en lugar de las que vienen de las Escrituras. En este caso no puede haber objetivos comunes de interpretación, sino que la Escritura se convierte en objeto de la impresión y significado propio de todas y cada una de las personas que la leen. 2 Pedro 1:20-21 nos recuerda “entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.”

Aplicando estos principios de interpretación bíblica, debe verse que Israel (los descendientes físicos de Abraham) y la Iglesia (todos los creyentes) son dos grupos diferentes. Es crucial reconocer y entender que Israel y la Iglesia son distintos, porque si esto no es comprendido, la Escritura será malinterpretada. Específicamente, los pasajes que tratan con las promesas hechas a Israel (tanto cumplidas como por cumplir) son propensos a malentenderse y malinterpretarse si uno trata de aplicarlos a la iglesia, y viceversa. Recuerda, ¡el contexto del pasaje determinará para quién fue escrito, y guiará a la interpretación más certera!

Con estos dos conceptos en mente, veamos varios pasajes de la Escritura que tratan con la visión del premilenialismo. Comencemos en Génesis, en su capítulo 12, versos 1-3, donde leemos, “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”

Aquí Dios promete a Abraham tres cosas: que Abraham tendría muchos descendientes, que esta nación ocuparía y poseería una tierra, y que del linaje de Abraham (los judíos) vendría una bendición universal que llegaría a toda la humanidad. En Génesis 15:9-17, Dios ratifica Su pacto con Abraham. En la manera en que esto es hecho, Dios coloca toda la responsabilidad del pacto sobre Él mismo. Esto es, no había nada que pudiera hacer Abraham que ocasionara el fracaso del pacto que Dios hizo. También en este pasaje, se establecen las fronteras para la tierra que los judíos eventualmente ocuparían. Para una lista detallada de los límites, lea Deuteronomio 34. Otros pasajes que tratan con la promesa de la tierra son Deuteronomio 30:3-5 y Ezequiel 20:42-44.

2 Samuel, capítulo 7 trata de Cristo gobernando durante el milenio. 2 Samuel 7, versos 11-17 registran una promesa hecha por Dios al rey David. Aquí Dios le promete a David que tendrá descendientes y que de esos descendientes Dios establecerá Su reino eterno. Esto se refiere al gobierno de Cristo durante el Milenio, y para siempre. Es importante tener en mente que esta promesa debe ser cumplida literalmente, y que aún no ha tenido lugar. Algunos creerían que el gobierno de Salomón fue el cumplimiento literal de esta profecía, pero hay un problema con eso - El territorio sobre el cual Salomón reinó, no es propiedad de Israel en la actualidad, y Salomón tampoco reina sobre el Israel actual. Recuerda que Dios prometió a Abraham y a sus descendientes que poseerían la tierra para siempre, lo cual aún no ha sucedido. También 2 Samuel 7 dice que Dios establecería un Rey que reinaría eternamente. Por lo tanto Salomón no pudo ser el cumplimiento de la promesa hecha a David. Por consiguiente, ¡esta es una promesa que aún tiene que ser cumplida!

Ahora, con esto en mente, examina lo que está registrado en Apocalipsis 20:1-7, “Vi un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años, y lo arrojó al abismo, y lo encerró y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él mil años. Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión.”

Los mil años que son mencionados repetidamente en Apocalipsis 20:1-7 corresponden literalmente al reinado de 1,000 años de Cristo sobre la tierra. Recuerda que la promesa hecha a David, respecto al reinado tiene que ser cumplida literalmente, y aún no ha tenido lugar. El Premilenialismo ve que este pasaje describe el futuro cumplimiento de la promesa con Cristo en el trono. Dios hizo pactos incondicionales con ambos Abraham y David. Ninguno de estos pactos ha sido cumplido total o permanentemente. La única manera de que estos pactos puedan ser cumplidos como Dios prometió que serían, es el literal y físico reinado de Cristo en la tierra.

El aplicar un método de interpretación literal a la Escritura, da como resultado que las piezas del rompecabezas se unan. Todas las profecías del Antiguo Testamento sobre la Primera Venida de Jesucristo fueron cumplidas literalmente, por lo tanto, debemos esperar que las profecías respecto a Su Segunda Venida, también sean cumplidas literalmente.

El Premilenialismo es el único sistema que concuerda con una interpretación literal de los pactos de Dios y la profecía del fin de los tiempos.


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