13 ago. 2015

La caída de Babilonia

La caída de Babilonia
Por: Dr. Félix Muñoz

(Leer Apoc Caps. 17, 18)

Luego de leer los textos expuestos. Uno de los siete ángeles invita a Juan a ser testigo de la sentencia que se pronuncia contra la gran ramera. Se trata de un gran sistema religioso y comercial basado en Roma. Muchos creen que el capítulo 17 describe a la Babilonia religiosa, y el capítulo 18 su aspecto comercial. La Babilonia religiosa incluye desde luego a la Cristiandad apóstata, tanto protestante como católica (Para saber mas sobre Catolicismo pulse aqui). En si representa a la iglesia ecuménica (Para saber mas sobre Ecumenismo pulse aqui).

Observemos la descripción: la gran ramera… está sentada sobre muchas aguas, controlando grandes áreas del mundo gentil. Con ella han fornicado los reyes de la tierra; ha seducido a líderes políticos con sus contemporizaciones e intrigas. Los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación. Vastos números han caído bajo su malvada influencia y han quedado reducidos a una ebria miseria. La iglesia apóstata es vista sentada sobre una bestia escarlata. Se puede ver en el capítulo 13 de Apocalipsis que esta bestia es el Imperio Romano reavivado (y en ocasiones denota a la cabeza reinante de este imperio). La bestia está llena de nombres de blasfemia, y tiene siete cabezas y diez cuernos.

Por un tiempo, la falsa iglesia parece dominar el imperio. Se sienta en pleno estado de gloria, llevando los símbolos de sus vastas riquezas y exhibiendo un cáliz de oro lleno de su idolatría e inmoralidad. Sobre su frente tiene un nombre de misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. Ésta es la iglesia que ha derramado la sangre de los mártires cristianos a lo largo de los siglos, y que sigue haciéndolo. Está embriagada con la sangre de ellos.

Como muchos otros, Juan se quedó asombrado cuando vio a la mujer, ebria de
la sangre de los santos. Esto se refiere a los santos de todas las eras de la historia de la iglesia, pero especialmente a los mártires de Jesús durante la Tribulación. El ángel se ofrece a explicar a Juan el misterio de la mujer, y de la bestia. La bestia que vio Juan, era (el Imperio Romano existió en el pasado), y no es (se quebró y ya no existe como imperio mundial en la actualidad); y está para subir del abismo (volverá a aparecer en una forma particularmente diabólica); e irá a perdición (será destruida de una manera total y definitiva). El avivamiento del imperio y la aparición de su carismático líder hará que el mundo de incrédulos se asombren.


El ángel dice que esto demanda una mente que tiene sabiduría. Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer. Una interpretación tradicional es que la ramera tiene su centro en Roma, que está edificada sobre siete colinas. Algunos comentaristas explican estos siete reyes como siete formas del gobierno romano. Otros lo explican como siete emperadores literales. Otros dicen que los reyes representan grandes potencias mundiales: Egipto, Asiria, Babilonia, Persia, Grecia, Roma y el futuro Imperio Romano reavivadoEl octavo rey ha sido diversamente identificado como la cabeza del Imperio Romano reavivado y como el Anticristo. El sentido claro de esta profecía puede que nunca quede totalmente claro hasta que sea cumplido.

Los diez cuernos pueden simbolizar los futuros reyes que servirán bajo la bestia romana. Estos gobernarán por una hora, es decir, por un breve tiempo (v. 10b). Los diez reyes ceden unánimemente su poder y su autoridad a la bestia romana. En otras palabras, diez países (o gobiernos) le entregan su soberanía nacional. Este imperio de diez reinos entra en guerra contra el Señor Jesús cuando Él regrese a la tierra al final de la Tribulación. Pero en esta batalla se encuentran con una derrota definitiva. Aunque Él es el Cordero, es también Señor de señores y Rey de reyes. Sus seguidores son llamados y elegidos y fieles.

El ángel pasa a explicar que las aguas en el versículo 1 son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas. La ramera se sienta sobre las aguas en el sentido de que domina sobre enormes segmentos de la humanidad. Parece que el Imperio Romano reavivado admite ser controlado durante un cierto tiempo, o al menos influenciado, por la iglesia ramera. Pero al cabo de un tiempo echa fuera este intolerable yugo y la destruye. La aborrecida ramera es desnudada, asolada y quemada por la bestia sobre la que se sentaba. Dios está detrás de las escenas en todas estas cosas. Él es quien hace que los reinos se unan bajo la bestia romana y que luego se revuelvan contra la ramera. Todo ello es para que se cumplan las palabras de Dios.



La gran ciudad es la Babilonia Misterio, que reina sobre los reyes de la tierra. Pero, como hemos visto, la mujer tiene su centro en Roma. El capítulo 18 forma primordialmente un cántico funerario que celebra la caída de Babilonia. Como ya se ha dicho, esto se refiere a la iglesia ramera que no sólo constituye un vasto sistema religioso, sino quizá el más grande sistema comercial del mundoAparentemente, controla los mercados mundiales. Cuando otro ángel… con gran potestad desciende del cielo para dar las nuevas, es como si se encendiesen las luces. Su resplandor de gloria alumbra la tierra.

Cayó la gran Babilonia, y sus ruinas vienen a ser guarida de demonios y de todo espíritu inmundo, y de toda ave inmunda y aborrecible. La razón de su caída es la absoluta corrupción que ha practicado con las naciones y sus mercaderes. Ha hecho que todas las naciones beban de su apasionada fornicación. Otra voz del cielo advierte al pueblo de Dios para que salga de ella, de un sistema condenado en la víspera de su destrucción. La relación con ella significaría compartir sus plagas. Sus pecados se han amontonado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades, y está lanzando retribución sobre ellos. Va a recibir el doble pago por sus malvadas acciones, no de parte del pueblo de Dios, sino del ángel instrumento de Su venganza.

Su tormento y duelo serán proporcionados a su engrandecimiento de sí misma y a su estilo lujoso de vida. Ella se considera reina, sentada sobre todas las cosas, y a salvo de duelo. En un solo día vendrá su juicio, que incluirá muerte, duelo y hambre. Es Dios el Señor Todopoderoso quien la castigará con fuego. Los reyes de la tierra… harán lamentación por el incendio de su antigua
querida. Pero sus lloros no serán altruistas. Se lamentan por su pérdida de placeres y lujos. Parándose lejos, se asombran ante la magnitud de su tormento, y ante lo repentino de su fin.



Los mercaderes… lloran principalmente porque se ha desvanecido su esperanza de beneficio. Ninguno compra más su mercancía. La lista de productos con los que comerciaba Babilonia parece incluir todo el comercio mundial: metales preciosos, joyas, tejidos, madera, marfil, cobre, hierro, mármol, cereales, ganados, carros, esclavos y vidas humanas. Tanto el mundo como la iglesia apóstata son culpables de traficar con las vidas o almas humanas, la iglesia mediante la venta de indulgencias, etc., y el mundo de los negocios mediante la explotación. Los hombres de negocios, dirigiéndose al sistema caído, lamentan que sus esperados beneficios se han desvanecido, y que sus riquezas y esplendor han desaparecido repentinamente para siempre.

Como los reyes, los mercaderes… se pararán lejos con temor,… llorando y lamentándose porque se han perdido sus beneficios en una hora. Rememoran los perdidos lujos de la ciudad, y cómo la gente iba finamente cubierta y adornada con joyas. Ahora, toda aquella opulencia ha quedado de repente en nada, y la amenaza de una gran depresión se cierne sobre todos. Los dedicados al comercio marítimo se mantienen lejos, y gritan: «¿Qué ciudad era semejante a esta gran ciudad?». Echan polvo sobre sus cabezas, llorando y lamentándose por la ciudad que había enriquecido la industria marítima mundial y que ahora ha quedado desolada en una hora. Pero mientras se están derramando en la tierra estas impías lágrimas, hay gran regocijo en el cielo. Por fin Dios ha vengado a Sus santos, apóstoles y profetas. Ha juzgado a Babilonia por la manera en que ha tratado a Su pueblo.

Un ángel poderoso arroja luego… una gran piedra de molino … al mar, una gráfica imagen de la suerte final de Babilonia. El sonido de sus anteriores actividades, sea música, fabricación o molienda, queda apagado para siempre. Toda luz queda para siempre extinguida, y nunca jamás se presentará el gozo de unas bodas. ¿Por qué? Porque los magnates de Babilonia engañaron a todas las naciones con sus hechicerías. Era culpable de la sangre de los… santos de Dios, de todos los creyentes que han sido degollados por su fe. Ahora recibe la retribución en plena medida.

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Me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos - Jud 1:3 (RVR).
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