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11 ago 2015

Sin satidad nadie vera al Señor ¿Que quiere decir?

Sin satidad nadie vera al Señor ¿Que quiere decir?

Por: Dr. Félix Muñoz

"Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor - Heb 12:14 (RVR)".


Antes que todo, debemos hacer un analisis literario cotextual para comprender el mensaje pleno del verso expuesto anteriormente.


El desaparecido Dr. Walter Martin, fundador del Instituto de Investigación Cristiana y escritor del “best seller” Kingdom of the Cults (El Reino de los Cultos), dijo sarcásticamente en su acostumbrada manera de hablar, que el libro de Hebreos fue escrito por un hebreo para otros hebreos, diciéndoles a los hebreos que dejaran de actuar como hebreos. Realmente, muchos de los primeros judíos creyentes, estaban volviendo a caer en los ritos y rituales del judaísmo, a fin de escapar de la creciente persecución. Entonces, esta carta es una exhortación para que estos creyentes perseguidos continuaran en la gracia de Jesucristo.

El libro de Hebreos está dirigido a tres diferentes grupos: los creyentes en Cristo; los no creyentes que tenían conocimiento de y una aceptación intelectual de los hechos de Cristo; y los no creyentes que fueron atraídos a Cristo, pero que a última instancia lo rechazaron. Es importante entender a que grupo se dirige cada pasaje. El fallar en hacerlo de esta forma, nos llevará a conclusiones que son inconsistentes con el resto de la Escritura. 

El escritor de Hebreos continuamente hace mención de la superioridad de Cristo, tanto de Su persona como de Su obra ministerial. En los escritos del Antiguo Testamento, entendemos que los rituales y ceremonias del judaísmo señalaban simbólicamente la venida del Mesías. En otras palabras, los ritos del judaísmo no fueron sino sombras de las cosas que habrían de venir. Hebreos nos dice que Jesucristo es mejor que lo que la mera religión pueda ofrecer. Toda la pompa y circunstancia de la religión, palidece en comparación con la persona, la obra, y el ministerio de Jesucristo. Es la superioridad de nuestro Señor Jesús, entonces, el tema que prevalece en la escritura de esta elocuente carta.

Lexico Sintacticamente, Al usar las palabras seguid la paz (eirënën diökete). es: Lanzaos a perseguir la paz como en una cacería. Con todos (meta pantön). Como la utilización que hace de diökö con eirënën en Romanos 14:19 y su to ex humön (por lo que a vosotros toca) en 12:18. Esta lección la necesita todo el mundo, incluyendo a los cristianos. Santidad (hagiasmon). Consagración, como en 1 Tesalonicenses 4:7; Romanos 6:19, etc. Sin la cual (hou chöris). Caso ablativo del relativo con chöris (postpositivo aquí). Acerca de ver a Dios, comparar Mateo 5:8, donde tenemos katharoi. En si habla de la santidad otorgada en el momento de la salvacion.

" Seguid la paz con todos" Este un mandato divino que los cristianos deberían seguir la paz con todos y en todo momento. Pero esta exhortación es especialmente necesaria cuando domina la persecución, cuando algunos están apartándose de la fe y cuando los nervios están de punta. En estas ocasiones es demasiado fácil desahogar las propias frustraciones sobre los que tenemos más cerca y más nos quieren.


Deberíamos también seguir en pos de la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. ¿A qué se refiere la santidad aquí? Para responder a esta pregunta, deberíamos recordar que la santidad se usa de creyentes al menos en tres maneras diferentes en el NT. Primero, el creyente viene a ser posicionalmente santo en el momento de su conversión; es separado del mundo para Dios (1 Co. 1:2; 6:11). En virtud de su unión con Cristo, es santificado para siempre. Esto es lo que quería decir Martín Lutero con sus palabras: «Mi santidad está en el cielo.» Cristo es nuestra santidad, es decir, por lo que se refiere a nuestra posición delante de Dios. Luego hay una santificación práctica (1 Ts. 4:3; 5:23). Esto es lo que deberíamos ser en
nuestra vida cotidiana. 


Deberíamos separarnos de toda forma de mal. Esta santidad debería ser progresiva, es decir, deberíamos crecer más y más a semejanza del Señor Jesús en todo tiempo. Finalmente, hay la santificación completa o perfecta. Esto tiene lugar cuando un creyente va al cielo. Entonces queda exento del pecado para siempre. Su vieja naturaleza es quitada, y su condición se corresponde de manera perfecta con su posición. Ahora bien, ¿cuál es la santidad en pos de la que debemos seguir? 


Evidentemente se trata de la santificación práctica. No vamos en pos de la santificación posicional; es nuestra de manera automática en el momento de creer. Y no vamos en pos de la santificación perfecta que será nuestra cuando veamos Su rostro. Pero la santificación práctica o progresiva es algo que involucra nuestra obediencia y cooperación; esta santidad debemos cultivarla de forma continua. El hecho de que la debemos seguir es una prueba de que no la alcanzamos plenamente en esta vida. 


La exhortación se dirige a los judíos renacidos que habían abandonado el Templo, a fin de que viviesen unas vidas santas y consecuentes, y que se aferrasen tenazmente a la fe que habían encontrado, para que los judíos inconversos que también habían dejado el Templo y habían abrazado abiertamente la verdad del Nuevo Testamento fuesen alentados a proseguir a la fe en el Mesías como Sumo Sacerdote, en lugar de volver a los abrogados sacrificios del sistema levítico. Estos judíos verdaderamente renacidos son advertidos de que una vida cristiana cojeante haría que esos judíos inconversos se apartasen del camino.


¡Pero queda una dificultad! ¿Es cierto que no podemos ver al Señor sin santificación práctica? Sí, hay un sentido en el que eso es verdad; pero comprendamos que eso no significa que nos ganemos el derecho a ver a Dios viviendo vidas santas. Jesucristo es nuestro único derecho al cielo. Lo que este versículo significa es que ha de haber santidad práctica como prueba de una nueva vida interior. Si uno no va creciendo en santidad, no es salvo. Cuando el Espíritu Santo mora en una persona, manifiesta Su presencia con una vida separada. Es cosa de causa y efecto; si Cristo ha sido recibido, correrán los ríos de agua de vida.

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Me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos - Jud 1:3 (RVR).

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