11 sep. 2015

ABORTOS: UN NEGOCIO ATROZ

Muchos son los argumentos que pretenden justificar el aborto, especialmente en aquellos países en los que hay grupos que buscan su legalización o su ampliación porque ya se ha legalizado alguna de sus formas. Lo que no mencionan los promotores del aborto es que se oculta un gran negocio detrás de esa cruel actividad.


Existen importantes razones económicas escondidas para promover el aborto. El aborto es un asunto de lucro, es negocio, y, como en todo negocio, se puede estar dispuesto a invertir. Por ello, hay organizaciones con mucho poder económico que nvierten ingentes cantidades de dinero en campañas de sensibilización, seminarios, congresos sobre género y derechos reproductivos, publicidad y lobby. Y eso es lo que no se menciona en ninguna parte.
Los organismos internacionales y las ONG involucradas en la supuesta natalidad promueven campañas gigantescas dirigidas a la “responsabilidad” que acarrea traer un niño al mundo como si fuera un peso insostenible para la humanidad. Hablan con énfasis de planificación familiar o procreación “responsable”, pero nada sobre el dinero sucio detrás de los abortos.

Los grupos que se dedican al negocio del aborto reciben donativos significativos. La Fundación Playboy, por ejemplo, dona unos 16 millones de dólares al año, así como otra cantidad similar para “servicios de salud” que incluyen: “salud reproductiva” (aborto), “contra la censura de la pornografía”. Del mismo modo, otras fundaciones vinculadas con grupos de marcas famosas donan más de 230 millones de dólares para la “salud reproductiva” en diversos países.

EL CASO PLANNED PARENTHOOD

Uno de esos grupos abortistas que logran millones de dólares de ganancia con esa actividad es Planned Parenthood, el mayor vendedor en el mundo de servicios de aborto y anticonceptivos. Tiene 860 centros en Estados Unidos, clínicas en todo el mundo y grupos de presión o cabildeo (lobby). Vende servicios de aborto y anticoncepción, supuesta “educación” sobre sexualidad anticonceptiva y mucho más.

Fue fundado por Margaret Sanger, quien nació en medio de una familia con once hijos sumida en la pobreza. Sin embargo, su segundo marido fue un millonario que le permitió gozar de riqueza material. De ese modo se convirtió en una ferviente promotora de una total “libertad sexual” y estableció una clínica que comenzó a practicar los primeros abortos, siempre bajo la cubierta del control natal.

Los ingresos de Planned Parenthood son millonarios. Por ejemplo, solo en 2005 reportó un ingreso récord de 882 millones de dólares con una ganancia de 63 millones. Ese año, recibió 272.7 millones de dólares en subsidios y contratos del Gobierno. Más de un cuarto del presupuesto de Planned Parenthood proviene de dinero de los impuestos pagados por los ciudadanos y que son conseguidos por medio de lobbies permanentes. Sus cabilderos están siempre en el Congreso y en las legislaturas estatales luchando por obtener más fondos gubernamentales.

Muchas mujeres que han sido clientes de Planned Parenthood sufrieron lesiones e incluso la muerte. En 2002, Diana López, de 25 años de edad, se desangró hasta morir después de que el cuello de su útero fue perforado durante un aborto.

Holly Patterson, de tan solo 18 años de edad, falleció en 2003, una semana después de que se sometió a un aborto durante las primeras etapas de la gestación. Esta mujer había sido embarazada a los 17 años de edad por un hombre de 24 años, pero esa institución nunca consideró la posibilidad de una violación. Los padres de la víctima no se enteraron hasta que fue demasiado tarde.

El investigador Kevin Sherlock documentó más de 140 demandas contra Planned Parenthood en su libro El estudio escarlata (The Scarlet Survey, escrito en 1997), en el que menciona una serie de abusos, tales como las condiciones insalubres, violaciones al código de salud, negligencia médica, deficiencia de equipos, facturación fraudulenta, informes de laboratorio alterados, delitos sexuales y más.

Solo desde 1977 hasta 2004, los centros Planned Parenthood realizaron 3 803 806 abortos. Según su reporte anual de 2004, esa institución cometió 255 015 abortos en Estados Unidos. Esta cifra no incluye los causados por “anticonceptivos” hormonales como la píldora para el control natal, el parche, Depo-Provera, la “píldora del día siguiente”, que puede evitar la implantación después de que se ha concebido una nueva vida. 

ABORTO: ¿DECISIÓN LIBRE O NEGOCIO?

Hace unos pocos años me encontraba realizando mi programa de radio en la ciudad de Jerusalén. Entre los invitados se encontraba un médico del que me habían dicho que había convencido a algunas madres para que no abortaran y tuvieran a sus hijos. Lo invité con la convicción de que su experiencia profesional podría resultar útil para mis oyentes. Capté inmediatamente que se trataba de un judío ortodoxo porque se negó a dar la mano a las mujeres de mi equipo posiblemente para evitar contraer la contaminación ritual que se desprende de una persona que tiene la menstruación.

Aún no me había repuesto de aquel gesto y de la cara de sorpresa de mis empleadas cuando escuché cómo a la pregunta que yo le formulaba en el sentido de cuáles eran sus razones para ser provida, me respondió que él no era provida sino proelección. En rápida sucesión pasaron por mi mente la idea de que alguien hubiera querido jugarme una mala pasada recomendándome a la persona equivocada y también la necesidad de salir de aquel embrollo de la manera más rápida y conveniente.

De manera amable, le pregunté por las razones que tenía para ser pro-elección y me contestó con una sola. Su experiencia médica le había demostrado una y otra vez que las madres –incluso las que se plantean abortar– desean tener el hijo que está creciendo en su interior. Si se evitan las presiones de personas interesadas en que aborten y se permite que la madre tome una decisión en libertad, dándole simplemente un tiempo mínimo para reflexionar, en la aplastante mayoría de casos su naturaleza le dirá que salve a la criatura y esa será la decisión que adoptará. Por lo tanto, la batalla no debía librarse, según él, sobre la base de si el aborto es o no un derecho o acerca de la penalidad que le corresponde o no, sino más bien sobre la de permitir que la mujer decida libremente y sin presiones extrañas. Lo que decía parecía convincente, pero no pude dejar de preguntarme si se reflejaba en la realidad.

Al regresar a España –donde vivía en aquel entonces –pregunté a un funcionario de la embajada de Israel con el que tenía una estrecha amistad hasta qué punto lo afirmado por el doctor obtenía resultados prácticos o era solo una mera teoría. Con una sonrisa me aclaró que hacía unos años habían decidido reunir en Israel a las madres que, siguiendo los consejos del doctor, no habían abortado y a los hijos que así habían llegado a nacer. ¡¡¡Llenaron un estadio de fútbol!!! Y es que, efectivamente, la naturaleza femenina le dice a la futura madre que tiene que salvar esa vida por poco oportuna que sea su llegada, y no acabar con ella.

¿Por qué entonces el número de abortos se incrementa cada año? Por duro que sea reconocerlo, así sucede, pero no por la voluntad libre de las madres. Se debe a que son hombres los que insisten para que la mujer aborte. A veces, es el padre avergonzado de la deshonra que la criatura hará recaer sobre la familia, o el novio que no desea cargar con su parte de la responsabilidad, o el amante que no quiere pagar un precio tan elevado como la paternidad por un momento de diversión, o el marido que considera que la economía familiar ya tiene bastantes dificultades como para sumar una boca más. Son ellos –y no la mujer– los que deciden.

Pero, posiblemente, incluso semejante situación fracasaría en muchos casos de no ser porque la industria abortista se ha convertido en un lucrativo negocio basado en ocultarle información a la mujer para evitar que pueda decidir con libertad. En Estados Unidos, en España, en Argentina, en otras naciones no han sido escasos los políticos que apoyaban una legislación permisiva sobre el aborto, a la vez que desarrollaban cadenas de clínicas abortistas que se convertían en lucrativos negocios. Así, a la mujer se le priva de la libertad de elegir a la hora de tomar esa decisión, por mucho que se insista en lo contrario. De manera sistemática se le oculta el trauma psicológico que perdurará en ella por décadas –quizá para toda su existencia– por haber destruido una vida que llevaba en su seno.

Por el contrario, se minimiza el daño emocional ocultándolo prácticamente por completo. Tampoco se la informa verazmente sobre el tipo de operación, comparándola en muchos casos como la mera extracción de un quiste o de un grano. Desgraciadamente, los métodos para acabar con una vida en el claustro materno distan mucho de ser semejantes a la eliminación de una verruga. Mucho menos se le habla del sufrimiento del feto durante la intervención, de las posibilidades de que sea extraído con vida y haya que rematarlo, o del método, verdaderamente sobrecogedor, utilizado para acabar con él. Por último, jamás se le habla de posibles alternativas al aborto, como podría ser la dación en adopción. Por el contrario, con un interés lucrativo innegable, a la mujer se la somete a toda una estrategia de la mentira para que al final dé el paso que por regla general un varón desea que dé. El hecho de que sea un tema tabú en la prensa señalar el negocio que son las clínicas en las que se perpetran abortos, o que los colectivos feministas lo defiendan –insistiendo en que no se permita dar información a la mujer ni mucho menos mostrarle otras posibilidades o que se insista en que se trata de un derecho (¿cómo puede ser un derecho destruir una vida?)– no puede servir para ocultar la cruda realidad. A diferencia del mensaje transmitido por películas como Las reglas de la casa de la sidra, en la que el médico abortista aparece como un compasivo hombre maduro deseoso de ayudar a chicas en dificultades, la realidad es que la mujer no suele dar ese paso de manera libre, reflexiva o tranquila. Suele hacerlo para gusto de unos y para enriquecimiento de otros. Es nuestra tarea acompañar a las mujeres en ese terrible trance, dotarla de un entorno en el que pueda decidir con libertad escuchando lo que le dice su propio corazón de madre y proporcionarle toda la información que los que lucran con la industria abortista no desean que tenga.

LAS DENUNCIAS

Las actividades de Planned Parenthood irían mucho más allá. Hace algunas semanas se difundió un video grabado en secreto por activistas contra el aborto, en el cual se muestra a una alta directiva de esa institución discutiendo con investigadores sobre la venta de partes corporales fetales.

En el video se escucha a una doctora, identificada como Deborah Nucatola, refiriéndose a corazones, pulmones e hígados fetales y sobre los esfuerzos para retirar esos órganos intactos en lugar de aplastarlos durante el aborto. Asimismo, se le escucha haciendo una serie de cálculos económicos por la venta. Nucatola es nada menos que la directora principal de Servicios Médicos de Planned Parenthood.

En la grabación, realizada el año pasado por el Center for Medical Progress, con sede en California, se habla también de modificar la forma en la que llevan a cabo las interrupciones de los embarazos para obtener determinados órganos sin lesiones.

La conversación fue grabada durante el almuerzo entre la mencionada doctora y activistas antiaborto que se hicieron pasar por compradores potenciales para una compañía de biológicos humanos. 

Las actividades de Planned Parenthood irían mucho más allá. Hace algunas semanas se difundió un video grabado en secreto por activistas contra el aborto en el que se muestra a una alta directiva de esa institución discutiendo con investigadores sobre la venta de partes corporales fetales.

Quienes se aprovechan del tráfico de tejidos y fetos son los intermediarios, tanto compañías como individuos, que ponen a disposición de los investigadores los tejidos a cambio de grandes cantidades de dinero.

Distintas investigaciones gubernamentales se han iniciado contra Planned Parenthood a partir de la difusión del video, pero este es solo una muestra del enorme negocio que se esconde detrás de las campañas de control natal y los abortos supuestamente legales. 

RESPUESTA A LOS ABORTISTAS

Los abortistas han inventado un sinnúmero de argumentos que se han difundido insistentemente, intentando la legalización del aborto. Revisemos algunas de estas mentiras.

1) “Es inhumano no legalizar el aborto terapéutico’, que debería realizarse cuando el embarazo pone a la mujer en peligro de muerte o de un mal grave y permanente”. “Terapia” significa curar y, en este caso, el aborto no cura nada. Es obvio, entonces, que el término “terapéutico” es usado para confundir.

2) “Es brutal e inhumano permitir que una mujer tenga el hijo producto de una violación. Para estos casos, debería legalizarse el aborto”.

En primer lugar, los embarazos que siguen a una violación son extremadamente raros. Por ejemplo, las disfunciones sexuales en los violadores tienen una tasa extremadamente alta. En tres estudios se ha constatado que el 39%, el 48% y el 54% de las mujeres víctimas del ataque no habían quedado expuestas al esperma durante la violación. En otro estudio se comprobó que el 51% de los violadores experimentaron disfunciones que no les permitieron terminar el acto sexual.

El ciclo menstrual, controlado por hormonas, es fácilmente distorsionado por un estrés emocional y puede actuar demorando la ovulación; o si la mujer ya ha ovulado, la menstruación puede ocurrir prematuramente. Un estudio determinó que se registraron solamente el 0.6% de embarazos en 2190 víctimas de violación.

3) “Es necesario eliminar a un niño con deficiencias porque él sufrirá mucho y le ocasionará sufrimientos y gastos a los padres”.

Es llamado “aborto eugenésico” y se basa en el falso postulado de que “los lindos y sanos” son quienes deben establecer el criterio de valor de cuándo una vida vale o no. Con ese criterio, tendríamos motivo suficiente para matar a las personas con discapacidad ya nacidas.

Por último, ¿quién puede afirmar que las personas con discapacidad no desean vivir? Una de las manifestaciones contra el aborto más impresionantes en el estado de California fue la realizada por un numeroso grupo de personas con discapacidad reunidas bajo un gran cartel: “Gracias, mamá, porque no me abortaste”.

4) “El aborto debe ser legal porque todo niño debe ser deseado”.

El “deseo” o “no deseo” no afecta en nada la dignidad y el valor intrínseco de una persona. El niño no es una “cosa” sobre cuyo valor puede decidir otro de acuerdo con su estado de ánimo. Por otro lado, el que una mujer no esté contenta con su embarazo durante los primeros meses no indica que esta misma mujer no vaya a amar a su bebé una vez nacido. 

5) “El aborto debe ser legal porque la mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo”.

El sentido común y la ciencia moderna reconocen que en un embarazo hay dos vidas y dos cuerpos. En consecuencia, la mujer estaría decidiendo no sobre su propio cuerpo, sino sobre el de un ser que no es ella, aunque esté temporalmente dentro de ella.










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