24 abr. 2017

¿Qué es la Transubstanciación?

¿Qué es la Transubstanciación?





La Transustanciación es una doctrina de la Iglesia Católica Romana. El Catecismo de la Iglesia Católica define esta doctrina en su sección 1376:
“El Concilio de Trento resume la fe católica declarando: “Puesto que Cristo nuestro Redentor dijo que era verdaderamente su sangre la que se ofrecía bajo las especies del pan, ésta siempre ha sido la convicción de la Iglesia de Dios, y este santo Concilio lo declara nuevamente ahora, que por la consagración del pan y el vino, se efectúa un cambio de toda la sustancia del pan en la sustancia del cuerpo de Cristo nuestro Señor y toda la sustancia del vino en la sustancia de su sangre. A este cambio, la santa Iglesia Católica le ha llamado justa y apropiadamente la transustanciación.”

En otras palabras, la Iglesia Católica Romana enseña que una vez que un sacerdote ordenado, bendice el pan en la Cena del Señor, éste se transforma en la misma carne de Cristo (aunque retiene su apariencia, olor y sabor de pan); y cuando él bendice el vino, éste es transformado en la misma sangre de Cristo (aunque retiene la apariencia, olor y sabor del vino). ¿Es bíblico este concepto? Hay algunas Escrituras que si se interpretan estrictamente en su forma literal, indicarían que la presencia de Cristo “está realmente” en el pan y el vino. Como ejemplo tenemos a Juan 6:32-58; Mateo 26:26; Lucas 22:17-23; y 1 Corintios 11:24-25. 
El pasaje que se señala más frecuentemente es Juan 6:32-58, especialmente los versos 53-57, “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.”
Los Católicos Romanos interpretan este pasaje literalmente, y aplican este mensaje a la Cena del Señor, al cual ellos llaman la “Eucaristía” o “Misa”. Aquellos que rechazan la idea de la transustanciación interpretan la idea de las palabras de Jesús en Juan 6:53-57 figurativa o simbólicamente. ¿Cómo podemos saber cuál es la interpretación correcta? Pero, a Dios gracias, Jesús hizo excesivamente obvio lo que Él quiso decir. En Juan 6:63 declara, “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” 


Jesús establece específicamente que Sus palabras son “espíritu”. Jesús estaba usando conceptos físicos, como el comer y el beber, para enseñar una verdad espiritual. De la misma manera que el consumir físicamente comida y bebida mantiene nuestros cuerpos físicos, de igual manera nuestras vidas espirituales son salvadas y construidas al recibir a Jesucristo por gracia a través de la fe. El comer la carne de Jesús y beber Su sangre son los símbolos de haberle recibido total y completamente en nuestras vidas.
Las Escrituras declaran que la Cena del Señor es un memorial del cuerpo y la sangre de Cristo (Lucas 22:19; 1 Corintios 11:24-25), y no la consunción misma de Su sangre y cuerpo físico. Cuando Jesús estaba hablando en Juan capítulo 6, aún no había tenido lugar la Última Cena con Sus discípulos, en la que Él instituyó la Cena del Señor. Es injustificado leer La Cena del Señor / Comunión Cristiana en el capítulo 6 de Juan. Para una información más completa sobre estos puntos, favor de leer nuestro artículo titulado: La Sagrada Eucaristía.
La razón principal por la que la transustanciación debe ser rechazada es porque es vista por la Iglesia Católica Romana como un “re-sacrificio” de Jesucristo por nuestros pecados, o como una “re-ofrenda / re-presentación” de Su sacrificio. Esto está directamente en contradicción a lo que dice la Escritura; que Jesús murió “una sola vez” y no necesita ser sacrificado nuevamente (Hebreos 10:10; 1 Pedro 3:18). Hebreos 7:27 declara, “que no tiene necesidad cada día como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo (Jesús) UNA VEZ para siempre, ofreciéndose a Sí mismo

La Doctrina De La Transubstanciación Refutada y su historia
El Concilio de Trento afirma: "Porque Cristo, nuestro Redentor, dijo que lo que ofrecía bajo la especie de pan era verdaderamente su Cuerpo, se ha mantenido siempre en la Iglesia esta convicción, que declara de nuevo el Santo Concilio: por la consagración del pan y del vino se opera el cambio de toda la substancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo nuestro Señor y de toda la substancia del vino en la substancia de su sangre; la Iglesia Católica ha llamado justa y apropiadamente a este cambio transubstanciación” (CIC, 1376).
El catecismo dice: “Sólo los presbíteros válidamente ordenados pueden presidir la Eucaristía y consagrar el pan y el vino para que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre del Señor” (CIC N° 1411).
La iglesia católica basa la doctrina de la transubstanciación en Juan 6:53. El pasaje dice asi: “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros”. 


Otro pasaje de la biblia que la iglesia católica usa para basar su doctrina es este: "Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí" (1 Corintios 11:23-25).
La iglesia católica cree que Jesus hablaba literalmente. Pero eso es absurdo. Si entendemos de manera literal que el pan y el vino es Jesus mismo literalmente en toda su humanidad y deidad, entonces Jesus enseño a blasfemar.
Si el pan y el vino es el Señor Jesus por la consagración, entonces:
1. Si Jesus es comido con cuerpo, alma y naturaleza Divina entonces el catolico es canibal.
Los únicos, en la biblia, que comieron un cuerpo humano con sangre, fueron los perros que comieron a Jezabel y personas que se apartaron de Dios.
Isaías 9:20 dice: "Cada uno hurtará a la mano derecha, y tendrá hambre, y comerá a la izquierda, y no se saciará; cada cual comerá la carne de su brazo".
Este pasaje habla de hurtar y de comer. Si hurtar es malo, comer la carne humana es pecado.
Levítico 26:29 dice: “Comeréis la carne de vuestros hijos, y la carne de vuestras hijas comeréis”.
Este pasaje habla de personas desobedientes que como consecuencia de su pecado y rebelión sufrirán las consecuencias y castigos de Dios. En el mismo capitulo se advierte que eso sucedera si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto” (Levitico 26:15).
Jeremias 19:9 dice: “Y les haré comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas, y cada uno comerá la carne de su amigo durante el sitio y en la aflicción con que les afligirán sus enemigos y los que buscan su vida”.
Estos pasajes no aprueban el canibalismo, sino que son consecuencias y castigos por haber pecado.
Lamentaciones 4:10 dice: “Las manos de mujeres compasivas cocieron a sus propios hijos, que les sirvieron de comida a causa de la destrucción de la hija de mi pueblo”.
Estos pasajes hablan de como mujeres que eran compasivas llegaron en su desesperación a hacer algo tan abominable, como cocinar a sus propios hijos y comerlos.
Flavio Josefo, hablando sobre la destrucción de Jerusalén por los romanos al mando del general Tito dice: Mientras tanto, incontables miles de judíos morían de hambre. En cada casa donde había el menor bocado de comida, los parientes luchaban por él. Transidos de hambre, los proscritos husmeaban como perros enloquecidos, royendolo lo que fuera: cinturones, zapatos e incluso el cuero de sus escudos. Otros devoraban manojos de paja, y luego sucedió el horroroso caso de María de Betezuba. Distinguida en familia y fortuna, María había huido a Perea a Jerusalén, pero sus propiedades habían sido saqueadas por los tiranos durante el asedio, y su comida por los registros diarios de sus seguidores. Enloquecida por el hambre, tomó a su bebé que tenía en su pecho, y dijo: “ìPobre bebé! ¿Por qué debería preservarte para la guerra, el hambre y la rebellion? Ven, sé mi alimento (…) con esto, mató a su pequeño, asó su cuerpo, y devoró la mitad del mismo, ocultando el resto. Los rebeldes llegaron al instante (…) amenazándola si no les entregaba lo que había preparado (…) destapando los restos del bebé. Ellos se quedaron paralizados de horror (…) y les dijo: Servíos porque yo ya he tenido mi parte (…) pero si sois melindrosos y no aprobáis mi sacrificio, dejadme el entonces el resto para mí. Ellos salieron temblando (…) mientras que los romanos quedaban horrorizados –por el – canibalismo infantil…” (Guerra de los judíos, libro VII, caps. VII-VIII, sec. 223-225, Adaptación de Paul L. Maier).
Josefo dice que los romanos se horrorizaron por el canibalismo. 
2. Si el pan y el vino son el cuerpo y sangre de Cristo de manera literal, entonces cuando el cristiano lo come, lo que esta haciendo es asesinar a Cristo con los dientes. El apóstol Pedro condeno a lo judíos por haber matado a Cristo, asi que si un católico cree en la doctrina de la transubstanciación, lo que debe de creer es que matar a Jesus es algo moral y bueno, y asi contradecir al apostol Pedro.
3. Si Jesús esta en la boca y por alguna razon no intencionada se vomita ese pan y vino, entonces el catolico echa de su boca a Jesus en el suelo. Lo cual no puede ser posible. Jesus no puede estar en una situación asi.
4. Es absurda, si uno participa de la eucaristia y en ese momento alguien se come el pan y el vino, entonces los muchos otros que participan en ese mismo tiempo tienen tambien a Jesus en sus bocas y asi hay muchos Jesus. Jesus solo como Espiritu puede ser omnipresente, pero su cuerpo fisico no, eso no es posible, por lo tanto la doctrina catolica en realidad hace que haya mas de un Jesús físico.Asi que eso significaria que hay muchos Jesus. Si todas las galletas y jugos de uva son un solo Jesus, entonces toda esa comida junta hace del cuerpo de Cristo uno muy grande a diferencia del cuerpo de Cristo, lo que solo contradeciría la misma postura católica.
5. Cuando se participa de la eucaristia, al comer a Jesus, lo que se hace es mezclar la naturaleza carnal heredada de Adan con la naturaleza Santa e inmaculada de Jesus.Los católicos no aceptan que Maria haya tenidoun cuerpo pecaminoso para engendrar a Jesús, pero si creen que Jesus se mezcla con una naturaleza pecaminosa, cuando Jesus es comido, supuestamente de manera literal. Lo que ellos hacen es solo contradecirse.
6. Se vuelve blasfema, porque Jesús estaria en medio de excremento y gusanos. Jesus en ese caso estaría en una situacion que solo un catolico puede concebir y aceptar con alegría.


7. Esta creencia hace que uno se convierta en un vampirista. Dios prohibe el comer sangre. La iglesia ordeno que los creyentes no coman sangre (Hechos 15:28-29).
Dios no prohibio comer sangre de animal solamente. La razón por la que una persona no puede comer sangre es que la vida de la carne esta en la sangre. Levítico 17:10-12 deja esto bien claro: "Si cualquier varón de la casa de Israel, o de los extranjeros que moran entre ellos, comiere alguna sangre, yo pondré mi rostro contra la persona que comiere sangre, y la cortaré de entre su pueblo. Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación por la persona. Por tanto, he dicho a los hijos de Israel: Ninguna persona de vosotros comerá sangre, ni el extranjero que mora entre vosotros comerá sangre". 
La vida de la carne humana tambien esta en la sangre, asi pues la sangre humana tampoco se puede comer por la misma razón que no se puede comer la sangre de animales.
Otra razón por la que no se debe comer la sangre de Cristo de manera literal es porque su sangre era para hacer expiación, lo mismo que la sangre de los animales que eran para expiación.
8. Esta creencia catolica, supone que este pan y vino son literalmente Jesus en toda su deidad y humanidad; pero con sabores distintos, lo que solo resulta ser solo una contradiccion, pero al catolico le parece suficiente con decir que ese pan y ese vino es un Cristo literal en toda su deidad y humanidad, pero que el sabor no lo sea, eso es absurdo. Un Cristo que es literalmente Dios hombre, no puede tener accidentes.
9. Esta creencia supone que un catolico (al creerla y aceptarla) abandonó su derecho a pensar y espera que sus lideres principales piensen por ellos.
No pueden tomarse de manera literal las palabras de Jesus en Juan 6 cuando dice: "Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros" (Juan 6:53). El Señor acostumbraba hablar de manera figurada, por ejemplo decía “vosotros sois la sal” “Yo soy el pan de vida” (Juan 6:48); “Yo soy la resurrección y la vida” (Juan 11:25); “Yo soy la vid verdadera” (Juan 15:1), "Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo" (Juan 10:9), “Ustedes son la sal del mundo” (Mateo 5:13), etc. 
Cuando Jesus hablo de comer su cuerpo y beber su sangre estaba hablando de creer en El. Jesús dijo: "Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; yel que en mí cree, no tendrá sed jamás(Juan 6:35).
En este pasaje podemos ver de manera muy clara que Jesus esta hablando de "el que a mi viene" y del "que en mi cree" no tendra hambre ni tendra sed jamas.
Siendo Jesus el pan y su sangre el vino (jugo de uva) tiene sentido de que al "ir a El" y "creer en El" se sacia nuestra hambre y sed. Por lo tanto el comer y el beber significan creer en Cristo. Creo que este pasaje aclara si este "comer" y "beber" es algo literal o tiene un significado figurado, a saber "ir a Cristo", "creer en Cristo" como lo dice el mismo pasaje.
Cuando el Señor Jesus dijo: "Mi comida es que haga la voluntad del que me envió" (Juan 4:34). "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia" (Mateo 5:6) no hablaba de comer literalmente. Tampoco debemos de entender de manera literal el que Jesus dijera que el pan era su cuerpo y el vino su sangre.
Un católico me dijo una vez que cada vez que la biblia usa los terminos comer y beber en sentido figurado siempre se hace en sentido negativo. Pero como podemos ver, Jesus en Juan 4:34, no usa la palabra comer en sentido negativo. En Isaias 55 tampoco se usa en sentido negativo.
El Señor Jesus, había hablado a sus discípulos en alegorías. "Estas cosas os he hablado en alegorias" (Juan 16:25). ¿Qué le hace pensar al católico que el Señor Jesus no pudo haber hablado en sentido figurado?
Cuando Jesus dijo: “Destruyan este templo y lo levantare de nuevo en tres dias"(Juan 2:19) los judios interpretaron esta declaración de Jesus de manera literal, el mismo error en el que los catolicos caen cuando interpretan Juan 6 sobre el pan y el vino como cuerpo y sangre de Cristo.
Los católicos citan Lucas 22:19 para demostrar que el pan era literalmente el cuerpo de Cristo. El pasaje dice: “Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí”.
Pero como dice Norman Geisler y Thomas Howe: “El contexto se opone a tomar esto literalmente. Todos concuerdan en que, cuando Jesús dijo esto, se refería al pan. Lucas dice: "Tomó el pan, dio gracias, lo partió... diciendo "este es mi cuerpo" (Luc. 22:19). Pero era obvio para todos que el cuerpo verdadero de Jesús estaba sosteniendo el pan con sus manos. Así, pues, ninguno de los discípulos presentes podría haber interpretado que Jesús quería decir que el pan era su cuerpo verdadero”(Cuando los críticos preguntan).


Ademas el mismo pasaje nos dice que se hacían en memoria de Cristo.
Ademas de lo dicho, Jesus, cada vez que se llamo a si mismo con un titulo comenzando con los términos “Yo soy” siempre fue en lenguaje figurado en el evangelio de Juan. Lo que demostraría que cuando El se llama a si mismo “El pan de Vida” El debe haber estado hablando en lenguaje figurado.
Veamos unos ejemplos:
1. Yo soy la Luz del mundo (Juan 8:12). Esto es lenguaje figurado.
2. Yo soy la Puerta (Juan 10:9). Esto es lenguaje figurado.
3. Yo soy el Buen Pastor (Juan 10:11).Esto es lenguaje figurado.
4. Yo soy la Resurrección y la Vida (Juan 11:25-26). Esto es lenguaje figurado.
5. Yo soy el Camino, y la Verdad, y la Vida (Juan 14:6).Esto es lenguaje figurado.
6. Yo soy la Vid (Juan 15:5).Esto es lenguaje figurado.
Pese a la evidencia, la iglesia católica quiere que creamos que es literal la afirmación que Jesus hace de si, al llamarse “Yo soy el Pan de Vida” (Juan 6:35).No, no podemos creer lo que a todas luces se entiende de manera figurada.
El historiador y experto en Civilizaciones Will Durant escribio que la creencia en la transubstaciacion como se enseña en el catolicismo romano es "una de las ceremonias mas antiguas de las religiones primitivas" (Will Durant, Historia de la Civilizacion pag.741).
En 1 Corintios 11:26 se refuta la falsa doctrina de la transubstanciación. "Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga". La frase, "hasta que venga," nos dice que Cristo no esta en la tierra físicamente. Eso quiere decir que Cristo no es literalmente ese pan ni ese vino.
En 1 Corintios 11:28 leemos: "Por tanto pruébese cada uno a si mismo, y coma así de aquel pan, y beba de aquella copa”. Si el pan fue convertido en el cuerpo de Cristo, y la copa en la sangre de él, ¿por qué no dijo Pablo: "coma así de aquel cuerpo, y beba de aquella sangre"?
El Papa Virgilio escribió unas palabras que perturban a los católicos, las que quiero citar. Estas son: "La Carne de Cristo cuando estaba en la tierra no estaba en el cielo, y ahora porque esta en el cielo no esta en la tierra" (Cont. Eutiques 1, II).Este papa contradijo la enseñanza de la transubstanciacion.
Una noticia que lei decía: "Buenos Aires, 11 de Febrero de 2002. En una nota titulada «Profanación», el arzobispo de Paraná, Estanislao Karlik, denunció que el viernes «una persona, que llevaba la hostia consagrada a un enfermo imposibilitado de salir de su hogar, fue asaltada por un delincuente que le arrebató la cartera con violencia y huyó con su compañero llevándose el Sacramento de la Eucaristía, que constituye el tesoro más grande de la Iglesia, porque contiene al mismo Jesucristo Nuestro Señor»..." 
(http://www.zenit.org/spanish/visualizza.phtml?sid=16479).
¿Se robaron al Señor Jesucristo, el cual es Dios-hombre? Eso es absurdo, pero cabe en la mente católica.
Charles Chíniquy escribió esta anécdota: “¿Nos ha dado Dios oídos para oír, ojos para ver e inteligencia para entender? ¡El Papa dice que no! Pero el Hijo de Dios dice que sí: No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón? ¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís? ¿Y no recordáis?” (Mc. 8: 17 y 18). Esta apelación solemne de nuestro Salvador a nuestro sentido común derriba la estructura completa de Roma. El Papa lo sabe, por tanto, los Católico-romanos son advertidos a no confiar en el testimonio de sus oídos, ojos e inteligencia. En la JeuneLorette vivía un sacerdote jubilado que estaba ciego. Para ayudarle, los sacerdotes. Alrededor de Qüebec lo cuidaban por turnos en sus casas parroquiales. Los concilios de Roma han prohibido a los sacerdotes ciegos decir la misa, pero a causa de su elevada piedad, él obtuvo del Papa el privilegio de celebrar la misa corta de la Virgen que sabía perfectamente de memoria. Una mañana, el sacerdote anciano estaba en el altar diciendo su misa. 


Yo estaba en la sacristía escuchando confesiones, cuando el joven sirviente vino y me dijo: –Le llama el Padre Daule, por favor, venga pronto. Temiendo que algo hubiera sucedido a mi anciano amigo, corrí a él. Lo encontré palpando nerviosamente al altar con sus manos como en búsqueda de algo muy precioso. Llegando cerca de él, le pregunté: –¿Qué desea usted? El respondió con un grito de angustia: –¡El buen dios ha desaparecido del altar! ¡Está perdido! Con la esperanza de que estaba equivocado y que sólo había dejado caer al suelo, por algún accidente, al buen dios (Le Bon Dieu), hicimos la búsqueda más minuciosa, pero no encontramos al buen dios. Al principio, acordándome de los miles de milagros que había leído de desapariciones y maravillosos cambios de las formas del dios oblea, llegó a mi mente que habíamos presenciado un gran milagro. Pero pronto cambié de opinión. La iglesia de Beauport estaba habitada por las ratas más audaces einsolentes que jamás he visto. Muchas veces al decir la misa, yo había visto las trompas feas de variasde ellas. Fueron atraídas por el olor de la oblea recién hecha. Querían desayunar el cuerpo, sangre, alma y divinidad de mi Cristo. Pero como yo estaba constantemente moviéndome y rezando en voz alta, las ratas invariablemente se asustaban y huían a sus escondites secretos.El Padre Daule sinceramente creía lo que todo sacerdote de Roma está obligado a creer: que él tenía el poder para convertir la oblea en dios. Inclinando mi cabeza al angustiado sacerdote anciano, le pregunté: –¿No ha quedado, como suele, un largo tiempo sin moverse en la adoración del buen dios después de la consagración? Prontamente contestó: –Sí, pero, ¿Qué relación tiene eso con la pérdida del buen dios? Repliqué en una voz baja, pero con un acento honesto de angustia y asombro: –¡Algunas ratas arrastraron y comieron al buen dios! –¿Qué me dice? –replicó el Padre Daule, –¿El buen dios, arrastrado y comido por ratas? –Sí, –contesté, –no tengo la menor duda. –¡Dios mío, Dios mío! ¡Qué calamidad tan horrible me ha ocurrido! –exclamó el anciano, levantando sus manos y ojos al cielo, –¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué no me quitaste la vida antes que me ocurriera semejante desgracia? No pudo hablar más, su voz fue ahogado por sus sollozos. 
Al principio, yo no sabía qué decir. Mil pensamientos, algunos serios y otros sumamente absurdos,cruzaron mi mente. El sacerdote anciano lloraba como un niño. Me preguntó con una voz quebrantada por sollozos: –¿Qué debo hacer? Le respondí: –La Iglesia ha previsto sucesos de esta índole y ha provisto para ellos. Lo único que tiene que hacer es conseguir una oblea nueva, consagrarla y continuar su misa como si nada extraño hubiera sucedido. Yo iré y le traeré una oblea nueva.Corrí a la sacristía y le llevé una oblea nueva, la cual consagró y convirtió en un nuevo dios y terminó su misa como le aconsejé. Después que terminó, llevé al desconsolado sacerdote anciano por la mano a mi casa parroquial. Intenté calmar sus sentimientos diciéndole que no era culpa suya; que este extraño y triste suceso no era el primero; que había sido previsto por la Iglesia, la cual nos dice qué hacer en estas circunstancias y que no había falta ni ofensa contra Dios ni los hombres de parte suya. Esperaba que el sentido común de mis palabras le ayudarían a vencer sus sentimientos, pero estaba equivocado. Sus lamentaciones eran tan amargas y largas como las de Jeremías. 


Por fin, perdí mi paciencia y dije: –Mi querido Padre Daule, a nuestro gran y justo Dios no le agradasemejante exceso de dolor y pesar por algo que estaba única y enteramente bajo el control de su poder y sabiduría eterna. –Señor Chíniquy, –contestó, –veo que faltas la atención y experiencia que tan frecuentemente falta entre los sacerdotes jóvenes. ¿No comprendes la terrible calamidad que acaba de ocurrir en tu iglesia? Si tuvieras más fe y piedad, llorarías conmigo. ¿Cómo puedes hablar tranquilamente de algo que hace llorar a los ángeles? ¡Nuestro Salvador arrastrado y comido por ratas! ¡Ay, gran Dios! ¿No sobrepasa esto la humillación y los horrores del Calvario? –Mi querido Padre Daule, –respondí, –permíteme decirle respetuosamente que sí entiendo, igual que usted, la naturaleza deplorable del evento de esta mañana y yo hubiera derramado mi sangre paraimpedirlo, pero hay que ver el hecho en su propia luz. No dependió de nuestra voluntad. Dios es el único que podría haberlo previsto o impedido. Le diré claramente mi propia opinión: si yo fuera Dios Todopoderoso y una miserable rata se acercara a mí para comerme, yo la mataría antes que pudiera tocarme” (Cincuenta años en la Iglesia de Roma).



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