1 jun. 2014

La guerra espiritual, "errores y verdades"

La guerra espiritual, "errores y verdades"



"Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes - Efe 6:12 (RVR)."

¿Qué dice la Biblia acerca de la guerra espiritual?

Hay dos errores primarios cuando se habla de guerra espiritual: sobre-enfatizarla y subestimarla. 

Algunos culpan de cada pecado, cada conflicto y cada problema a los demonios que necesitan ser expulsados. Otros ignoran completamente la realidad espiritual, y el hecho de que la Biblia nos enseña que nuestras batallas son contra poderes espirituales. La clave para el éxito en la guerra espiritual es encontrar el balance bíblico. Algunas veces Jesús expulsó demonios de la gente, y algunas veces sanó a la gente sin mencionar lo demoníaco. El apóstol Pablo enseñó a los cristianos a librar batallas contra el pecado en ellos mismos (Rom 6), y a librar batallas en contra del maligno (Efe 6:10-18).

Efesios 6:10-12 declara, “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” Este pasaje enseña algunas verdades cruciales; (1) El creyente sólo puede estar fuerte en el poder del Señor, (2) Es la armadura de Dios la que protege, (3) La batalla es contra fuerzas espirituales de maldad en el mundo.

(1) Un poderoso ejemplo de esto es el arcángel Miguel en Judas verso 9. Miguel, como el más poderoso de todos los ángeles de Dios, no reprendió a Satanás en su propio poder, sino que dijo “El Señor te reprenda.” Apocalipsis 12:7-8 dice que en el final de los tiempos, Miguel derrotará a Satanás. Aún así, cuando se presentó su conflicto con Satanás, Miguel reprendió a Satanás en el nombre y autoridad de Dios, no en la suya propia. Es sólo a través de la relación con Jesucristo que el creyente, tiene alguna autoridad sobre Satanás y sus demonios. Es sólo en Su nombre que la reprensión tiene algún poder.

(2) Efesios 6:13-18, da una descripción de la armadura espiritual que Dios da. El creyente debe estar firme: 

a) el cinturón de la verdad.

b) la coraza de justicia. 

c) el Evangelio de la paz.

d) el escudo de la fe. 

e) el yelmo de la salvación.

f) la espada del Espíritu. y 

g) orando en el Espíritu. 


¿Qué es lo que estas piezas de la armadura espiritual representan para el creyente en la guerra espiritual? 


Se debe hablar la verdad contra las mentiras de Satanás.  Se debe descansar en el hecho de que los creyentes son declarados justos por el sacrificio que Cristo hizo (Heb 10:14-17). Se debe proclamar el Evangelio, sin importar cuánta resistencia se reciba. No se debe vacilar en la fe, no importa cuán fuertemente se sea atacado. La defensa principal es la seguridad de que se tiene de la salvación, y el hecho de que las fuerzas espirituales no pueden quitárla. La arma ofensiva del creyente está en la Palabra de Dios (Mt Cap. 4), no en las propias opiniones y sentimientos. El creyente debe seguir el ejemplo de Jesús en reconocer que algunas victorias espirituales sólo son posibles a través de la oración.

Jesús es el mejor ejemplo para la guerra espiritual. Observa cómo Jesús manejó los ataques directos de Satanás: “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a Él el tentador, y le dijo; Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está; No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían - Mateo 4:1-11).”

La mejor manera de combatir a Satanás es la manera que Jesús mostró y que fue citando la Escritura, porque el diablo no puede manejar la espada del Espíritu, la Palabra del Dios Viviente.

El mejor ejemplo de cómo no comprometerse en una guerra espiritual fueron los siete hijos de Esceva. “Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo; Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo. Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. Pero respondiendo el espíritu malo, dijo; A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos - Hechos 19:13-16.” 

¿Cuál fue el problema? Los siete hijos de Esceva estaban usando el Nombre de Jesús. Eso no es suficiente. Los siete hijos de Esceva no tenían una relación con Jesús, por lo tanto sus palabras eran carentes de cualquier poder o autoridad. Los siete hijos de Esceva se estaban basando en una metodología. Ellos no se basaban en Jesús, y no estaban empleando la Palabra de Dios en su guerra espiritual. Como consecuencia, recibieron una humillante golpiza. Se puede aprender de su mal ejemplo y se puede manejar las batallas espirituales como lo describe la Biblia.

¿Cuáles son las claves para el éxito en la guerra espiritual? Primero, que el creyente se apoye en el poder de Dios, no en el suyo. Segundo, que reprenda en el Nombre de Jesús, no en el suyo. Tercero, que se protega con toda la armadura de Dios. Cuarto, librar las batallas con la espada del Espíritu – La Palabra de Dios. Por último, debe recordar que aunque se libra una batallas contra Satanás y sus demonios, no cada pecado o problema es un demonio que necesita ser reprendido. “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó” (Romanos 8:37).

El factor anti-bíblico que hoy en día se maneja en las nuevas revelaciones de los supuestos escritores de la guerra espiritual (Cosa que no existe , ya que la única revelación total está establecida y es la Biblia) es que un creyente puede estar endemoniado o por así decirlo que el demonio puede poseer unas areas del cuerpo humano para dormir ahí.

¿Puede un cristiano ser poseído por demonios? ¿Puede un cristiano ser demonizado?

Hay verdades bíblicas relacionadas al tema que dejan abundantemente claro que los creyentes no pueden ser poseídos por demonios. Hay una clara diferencia entre ser poseído por un demonio y ser oprimido o influenciado por un demonio. La posesión demoníaca involucra un demonio que tiene el control directo y completo sobre los pensamientos y / o acciones de una persona (Mateo 17:14-18, Lucas 4:33-35; 8:27-33). La opresión (o influencia) demoníaca implica un demonio o demonios atacando espiritualmente a una persona y / o incentivándole a él / ella hacia un comportamiento pecaminoso. Tenga en cuenta que en todos los pasajes del Nuevo Testamento que tratan la guerra espiritual, no hay instrucciones para echar un demonio de un creyente (Efesios 6:10-18). Los creyentes son mandados a resistir al diablo (Santiago 4:7, 1 Pedro 5:8-9), no echarlo fuera.

Los creyentes son la habitación del Espíritu Santo (Romanos 8:9-11, 1 Corintios 3:16; 6:19). Sin duda, el Espíritu Santo no permitiría un demonio poseer la misma persona que Él habita. Es impensable que Dios permitiría que uno de sus hijos, a quien compró con la sangre de Cristo (1 Pedro 1:18-19) y que se convierte en una nueva creación (2 Corintios 5:17), sea poseído y controlado por un demonio. Sí, como creyente, se puede hacer guerra con Satanás y sus demonios, pero no desde dentro de sí mismo. 

El apóstol Juan declara: "Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo - 1 Juan 4:4." ¿Quién es el que está en el creyente? El Espíritu Santo. ¿Quién es el que está en el mundo? Satanás y sus demonios. Por lo tanto, el creyente ha vencido al mundo de los demonios, y el caso de la posesión demoníaca de un creyente no puede ser sustentado bíblicamente.


Con la fuerte evidencia bíblica en la vista de que un cristiano no puede ser poseído por un demonio, algunos maestros de la Biblia usan el término "demonización" para referirse a un demonio que tenga control sobre un cristiano. Algunos argumentan que mientras que un creyente no puede ser poseído por un demonio, un cristiano puede ser demonizado. Por lo general, la descripción de la demonización es prácticamente idéntica a la descripción de la posesión demoníaca. Así, el resultado es el mismo. Un cambio de la terminología no cambia el hecho de que un demonio no puede habitar o tomar el control completo de un creyente. La influencia y la opresión demoníaca son realidades para los cristianos, sin duda, pero simplemente no es bíblico decir que un cristiano puede ser poseído por un demonio o demonizado.

Gran parte de la motivación detrás del concepto de demonización es la experiencia personal de ver a alguien que "definitivamente" es un cristiano exhibiendo evidencia de ser controlado por un demonio. Es de vital importancia, sin embargo, que no se puede permitir que la experiencia personal influencie en la interpretación de la Escritura. Más bien, se debe filtrar las experiencias personales a través de la verdad de la Escritura (2 Timoteo 3:16-17). Ver a alguien quien se piensa que es un cristiano exhibir el comportamiento del ser demonizado debe hacer dudar de la autenticidad de su fe. Esto no debe hacer cambiar el punto de vista de si un cristiano puede ser poseído por demonios o demonizado. Tal vez la persona realmente es un cristiano, pero severamente oprimida por un demonio y / o sufre de graves problemas psicológicos. Pero, de nuevo, las experiencias deben cumplir con la prueba de la Escritura, no al revés.


¿Qué dice la Biblia acerca de la opresión demoníaca?

Hay fuerte evidencia bíblica que un cristiano no puede ser poseído por un demonio. Surge entonces la pregunta sobre qué influencia/poder un demonio puede tener sobre un cristiano. Muchos maestros de la Biblia describen la influencia demoníaca en un cristiano como "opresión demoníaca" para distinguirla de la posesión.

La Biblia dice que el diablo quiere devorar a los creyentes (1 Pedro 5:8), y Satanás y sus demonios "intrigan" contra los cristianos (Efesios 6:11). Tal como Satanás intentó hacer con Jesús (Lucas 4:2), las fuerzas demoníacas tientan a pecar y se oponen a los esfuerzos por obedecer a Dios. Si el cristiano permite que los demonios tengan éxito en estos ataques, el resultado es opresión. 

La opresión demoníaca es cuando un demonio está temporalmente victorioso sobre el cristiano - tentando exitosamente a un cristiano al pecado y dificultando su capacidad para servir a Dios con un testimonio fuerte. Si un cristiano sigue permitiendo la opresión demoníaca en su vida, esa opresión puede aumentar hasta tal punto que el demonio tenga una influencia muy fuerte sobre los pensamientos, comportamiento y espiritualidad del cristiano (no poseción). Los cristianos que persisten en el pecado se abren a una mayor opresión. La confesión y el arrepentimiento del pecado son necesarios para restaurar la comunión con Dios, el cual luego puede romper el poder de la influencia demoníaca. El apóstol Juan da gran aliento en esta área: "Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca - 1 Juan 5:18."

Para el creyente, el poder para la victoria sobre y la libertad de la opresión demoníaca está siempre disponible. "mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo - 1 Juan 4:4." El poder del residente Espíritu Santo está siempre disponible para superar la opresión demoníaca. (Romanos 8:9) Ningún demonio, ni Satanás mismo, puede prevenir a un creyente de rendirse al Espíritu Santo, y de ese modo, superarse de toda opresión demoníaca. Pedro incentiva a los creyentes a resistir al diablo, "firmes en la fe - 1 Pedro 5:9." Ser firme o constante en la fe significa confiar en el poder del Espíritu Santo para resistir con éxito la influencia demoníaca. La fe se fortalece a través de las disciplinas espirituales de la alimentación en la Palabra de Dios, la oración persistente, y la comunión espiritual. El fortalecer la fe por estos medios permite al creyente apropiarse del escudo de la fe con la que puede "apagar todos los dardos de fuego del maligno - Efesios 6:16."


¿Qué dice la Biblia sobre la posesión demoníaca? ¿Es eso posible aún en la actualidad?

La Biblia da varios ejemplos de personas que fueron poseídas o influenciadas por demonios. De estos relatos, podemos conocer algunos síntomas de influencia demoníaca, así como adquirir conocimiento de cómo un demonio posee a alguien. Estos son algunos pasajes bíblicos: (Mateo 9:32-33; 12:22; 17:18; Marcos 5:1-20; 7:26-30; Lucas 4:33-36; Lucas 22:3; Hechos 16:16-18). En algunos de estos pasajes, la posesión demoníaca causaba problemas físicos, tales como inhabilidad para hablar, síntomas de epilepsia, ceguera, etc. En otros casos causaba que el individuo actuara con maldad; Judas sería el mejor ejemplo. En (Hechos 16:16-18), un espíritu aparentemente daba a la joven esclava la habilidad de saber cosas más allá de su propio entendimiento. En el caso del endemoniado gadareno que estaba poseído por una multitud de demonios, tenía una fuerza sobrehumana, andaba desnudo y vivía entre los sepulcros. Dios permitió que el rey Saúl, después de haberse rebelado contra Él, fuera atormentado por un espíritu maligno (1 Samuel 16:14-15: 18:10-11; 19:9-10) con el efecto aparente de un estado de ánimo depresivo y un creciente deseo y disposición de matar a David.

Por consiguiente, hay una amplia variedad de posibles síntomas de una posesión demoníaca, tales como un deterioro físico que no pueda ser atribuido a la presencia de un problema psicológico - cambios de personalidad tales como una fuerte depresión o una inusual agresividad, fuerza sobrenatural, una indiferencia por el pudor o una interacción social “normal”, y quizá la habilidad de compartir información de la que no hay manera natural de conocer. Es importante notar que casi todas, si no todas estas características, pueden tener otras explicaciones, así que es importante no etiquetar a cada persona deprimida, o individuo epiléptico como poseídos por demonios. Por otro lado, se puede pensar que en la cultura occidental, probablemente no se toma muy en serio la actividad satánica en las vidas de la gente.

Adicionalmente a estas características físicas o emocionales, también se puede ver actitudes espirituales que muestran influencia demoníaca. Estas pueden incluir una resistencia a perdonar (2 Corintios 2:10-11) y la creencia y propagación de falsa doctrina, especialmente concerniente a Jesucristo y Su obra redentora (2 Corintios 11:3-4, 13-15; 1 Timoteo 4:1-5; 1 Juan 4:1-3).

En lo concerniente a la implicación de demonios en las vidas de cristianos, el apóstol Pedro es una ilustración del hecho de que un creyente puede ser INFLUENCIADO por un demonio (Mateo 16:23), pero como bien se explicó anteriormente no poseído. Algunos se refieren a cristianos que están bajo una FUERTE influencia demoníaca como “endemoniados”, pero no existe ningún ejemplo en la Escritura de un creyente en Cristo que haya sido POSEÍDO por un demonio, y casi todos los teólogos creen que un cristiano NO PUEDE ser poseído, porque tiene al Espíritu Santo morando dentro de él (2 Corintios 1:22; 5:5; 1 Corintios 6:19).

No se dice exactamente cómo se expone la persona a ser poseída. Si el caso de Judas es representativo, él abrió su corazón al mal (en su caso por su avaricia – Juan 12:6). Así es posible que si una persona (No creyente en Cristo) permite que su corazón sea gobernado por algún pecado habitual... se convierta en una invitación para que un demonio entre. De acuerdo a la experiencia misionera, las posesiones demoníacas también parecen estar relacionadas con la adoración de ídolos paganos y la posesión de objetos del ocultismo. La Escritura repetidamente relaciona la adoración de ídolos con la adoración a los mismos demonios (Levíticos 17:7; Deuteronomio 32:17; Salmo 106:37; 1 Corintios 10:20), así que no sería sorprendente que el involucrarse con esas religiones y prácticas asociadas con esos cultos pueda conducir a la posesión demoníaca.

Por todo esto, basándonos tanto en los anteriores pasajes de la Escritura como en algunas de las experiencias de misioneros, que mucha gente abre sus vidas a la invasión demoníaca, al abrazar algún pecado o a través de involucrarse en una secta (ya sea consciente o inconscientemente). Los ejemplos pueden incluir inmoralidad; abuso de drogas y/o alcohol, al alterar éstos el estado de conciencia; rebelión; amargura; meditación trascendental, etc. En  la cultura occidental, se puede ver un incremento en la enseñanza de religiones orientales bajo la apariencia del movimiento de la “nueva era, budismo, induhismo, misticismo, falsa prosperidad, Etc!.”

Hay algo que no debe ser olvidado. Satanás y sus huestes del mal no pueden hacer nada a nadie, a menos que tengan el permiso de Dios (Job 1, 2). Y siendo este el caso, aunque Satanás crea que está alcanzando sus propios propósitos, realmente está cumpliendo los buenos propósitos de Dios.... aún en el caso de la traición de Judas. 

Algunas personas desarrollan una insana fascinación por el ocultismo y la actividad demoníaca. Esto es poco inteligente y antibíblico. Si el cryeente sigue a Dios con su vida; y se veste con Su armadura y depende de Su fuerza (no la suya propia) (Efesios 6:10-18), no tendrá nada que temer de las fuerzas del mal, porque ¡Dios gobierna sobre todas ellas!

"Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca - 1 Jn 5:18 (RVR)."






Para mas recursos entre a: www.vidayverdad.net

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Me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos - Jud 1:3 (RVR).
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