¿Qué de la masturbación? - Apostasía al día

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13 feb. 2019

¿Qué de la masturbación?





Al pensar en una visión bíblica de la masturbación, primero debemos reconocer que no hay un versículo bíblico que diga que la masturbación es un pecado. Sin embargo, hay varios principios bíblicos que pueden guiarnos en la evaluación de una visión bíblica de la masturbación.

El sexo y la sexualidad no fueron creados por Dios principalmente para nuestro propio placer.

Dios creó el sexo y la sexualidad como un regalo maravilloso que debe darse a nuestra compañera o compañero de vida. Este regalo nos une de una manera especial e íntima. Es algo que Dios quería que experimentáramos en una relación con la otra persona. Cuando lo usamos individualmente, hemos torcido algo maravilloso, y hay algunos peligros que luego entran.
En 1 Corintios 7:3-4, Pablo dice: "El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer." Nuestros cuerpos y nuestra sexualidad no son nuestros para usar para nuestro propio placer, así que, si eres una persona casada, la masturbación priva a tu esposa(o) de algo que se supone debes recibir tú.
De manera similar, Proverbios 5:18-20 nos dice: "Sea bendito tu manantial, Y alégrate con la mujer de tu juventud..., sus caricias te satisfagan en todo tiempo, Y en su amor recréate siempre…" La masturbación, lleva a la persona casada a encontrar satisfacción en otro lugar que no es su cónyuge... y puede conducir a menudo sus afectos lejos de ella o él, de modo que sea cautivado(a) por algo o alguien más.

La masturbación actúa con el pecado del egoísmo.

Todos somos propensos al egoísmo por naturaleza, y la masturbación parece alentar esta llama. También tiende a aislarnos. Nos retiramos y nos concentramos en nosotros mismos. "¿Qué es bueno para mí? ¿Qué realmente me excita?” Estos pensamientos generan una actitud que es contraria al amor bíblico. El amor bíblico implica dar para las necesidades del otro sin esperar nada a cambio. El amor es dar sin esperar recibir.


La actividad del autoerotismo por naturaleza es una actividad de "obtener" en lugar de una actividad de "dar". Empezamos a pensar que no necesitamos otra relación humana en esa área. Sin embargo, este regalo estaba destinado a ser parte del "pegamento" que nos uniría a otra persona en lugar de a nosotros mismos. La masturbación va en contra de eso y alimenta el aislamiento egoísta. Leemos en 1 Corintios 13:5, "El amor no busca lo suyo." La masturbación busca lo suyo. Romanos 15:2-3 dice, "Cada uno de vosotros agrade a su prójimo (su cónyuge es su prójimo más cercano) en lo que es bueno, para edificación. Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.".
Filipenses 2:3-4 conduce a esta meta. "Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.".

La masturbación puede usarse como escape o refugio que no sea Dios.

Cualquiera de las cosas buenas que Dios nos ha dado (comida, bebida, sexo, trabajo) puede llegar a ser pecaminosa si se usa como un lugar de refugio en lugar de volverse a Dios. La masturbación a menudo se utiliza de esa manera, especialmente con los jóvenes. Es rápido, fácil y da una gratificación inmediata. Eso en sí mismo debería enviar algunas señales de peligro. Los hábitos están formados por lo que quieres hacer cuando las cosas no van a tu manera, o te estás sintiendo deprimido o aburrido y quieres la gratificación inmediata.
El Salmo 73:25 dice: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.” El Salmo 16:11 enseña," En Tu presencia hay plenitud de gozo.” Mientras que el Salmo 91:2 dice: "Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré." La masturbación puede fácil y cautelosamente convertirse en un sustituto de tu relación con Dios y con los demás.

La masturbación va en contra del auto-control que se nos manda a desarrollar como cristianos.

Luchar en esta área es una excelente oportunidad para confiar en Dios y pedir Su gracia en lugar de alimentar los deseos de la carne. Sé que es difícil. Esta puede ser una lucha incluso para una persona casada. Con toda honestidad, a veces como casados no queremos la "molestia" de tener que "realizar" todo lo necesario para una buena intimidad con nuestro cónyuge y sólo queremos un alivio rápido. Si permites que la masturbación sea una práctica regular, es posible que las relaciones sexuales con tu cónyuge sean menos satisfactorias y más frustrantes.
Hay muchos versículos en la Escritura que muestran nuestra necesidad de dominio propio. Considere: Proverbios 25:28; 1 Tesalonicenses 4: 3-6; y 2 Timoteo 1: 7.


La masturbación a menudo enciende una llama que nunca puede tener suficiente.

Si tú abres la puerta y le das rienda suelta a esta área, entonces necesitarás más y más para conseguir el mismo nivel de satisfacción que tuviste antes. Sentirás la necesidad de pasar a otras cosas (pornografía, fantasías) para obtener el mismo nivel de placer. En lugar de satisfacerlo, provocas sed por más y te deja sintiéndote muy vacío.
Jeremías 2:13 dice: "Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua." La masturbación es una cisterna rota que no puede retener el agua. Para mantenerse satisfecho exige más y más de lo mismo y luego exige variedad, algo nuevo. Terminas en un estado de conmoción perpetua con muy poca satisfacción.

La masturbación a menudo trae culpa y distracción que impide nuestro caminar con Dios.

Pedro enseña: "Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma." (1 Pedro 2:11). Muy a menudo, cuando esta área de lujuria física se agita, hay guerra contra el lado espiritual. Nos sentimos sucios y pensamos que no podemos acercarnos a Dios.
Romanos 13:14 explica: "…sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne". A menudo, la masturbación nos lleva a gastar una cantidad excesiva de tiempo pensando en ello... llevándonos a ello... y cómo lo haremos la próxima vez, etc.

Conclusión

Sobre la base de los principios del amor bíblico y el auto-control, así como el fundamento del diseño original de Dios para el placer sexual que debe compartirse entre marido y mujer, parece prudente resistir personalmente a la tentación de masturbarse, y parece importante para nosotros enseñar a nuestros chicos los peligros de ceder a esta tentación.

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¿Cómo desarrollar una perspectiva bíblica sobre la masturbación?
Escrito por: Brad Bigney

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Me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos - Jud 1:3 (RVR).

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