Video: Julio Melgar, la enfermedad y las voces de sanidad (Segunda parte) - Apostasía al día

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17 may. 2019

Video: Julio Melgar, la enfermedad y las voces de sanidad (Segunda parte)









Al finalizar esta entrada encontrarás el link para pasar inmediatamente a la tercera parte.
Como dije en la entrada anterior, el proceso de enfermedad que atravesó Julio Melgar y que concluyó fatalmente, delató la mala teología de varios cantantes cristianos. Bueno, la verdad no solo de los cantantes, sino también de miles de creyentes en el continente que debajo de los posts de Julio o de los posts que pedían oración por él, confesaban y declaraban conforme a los cánones de la confesión positiva. ¡Es increíble como esta doctrina ha permeado la iglesia! Eso sí, aunque todo este proceso evidenció estos desatinos, también emergió la empatía de pastores y cantantes de la industria musical que expresaron públicamente su aprecio por Julio Melgar y la influencia de su ministerio en sus vidas. Además, despertó el afecto de miles de creyentes que solicitaron oración por él o que simplemente se unieron a orar fervientemente a favor suyo. Vamos, somos un cuerpo en Cristo, ¿no?, y dichas demostraciones son dignas de encomiar.
Sin embargo, volviendo al primer video donde Julio Melgar, Josh Morales y Marcos Brunet notificaron al mundo de la enfermedad y del cual comencé a hablar en la entrada anterior, que ellos delataran su asentimiento a la confesión positiva no fue lo peor. Los desatinos, aunque bien intencionados, fueron en crescendo a medida que avanzó el video. El de Marcos Brunet es el más notable y cuyas implicaciones explicaré a continuación. Pero antes, vuelvo a poner el video por si no lo viste. Desde el minuto 4:45 en adelante:




Como pudiste ver, cuando Brunet toma la palabra, dice: «muchos hemos recibido palabras del Señor a través de Julio como un profeta de Dios, pero sentimos también que en este proceso él se está volviendo la profecía. Tu vida es un mensaje profético para la iglesia… como Dios nos está purificando, cómo Dios nos está desintoxicando para un tiempo de autoridad e influencia en las naciones…»
Resulta que producto del diagnóstico de cáncer, por prescripción médica, Julio fue sometido a una dieta de desintoxicación como forma de propiciar una mejoría, y he ahí por qué Brunet habló de una desintoxicación tanto en la vida de Julio como de la iglesia; sin embargo… Marcos, Julio murió, ¿te enteraste verdad? ¿Era en serio eso de que Julio Melgar era la profecía? ¿No que así como Julio se estaba desintoxicando, la iglesia también estaba siendo desintoxicada? ¿Y ahora qué? ¿Qué pasará entonces con la iglesia? Julio murió, ¿la desintoxicación del cuerpo de Cristo no funcionará? ¿La iglesia morirá al igual que Julio ya que él era una profecía viviente?
Mira, yo no tengo nada en contra de Marcos Brunet; al contrario, me parece que es un hombre que ama a Dios y que siempre ha querido hacer las cosas bien, pero decir que Julio era la profecía —por más espiritual que sonara — no fue acertado. ¿Por qué? Porque hablar de ese modo es caer en una espiritualización exagerada, sino es que en misticismo. En serio, desde que yo conocí la música de Marcos Brunet me deleité mucho en ella y luego, hasta comencé a escuchar algunas de sus conferencias que aparecen en Youtube. Pero, ¿sabes? Dejé de escuchar sus prédicas porque suele pasarse de místico mientras enseña. ¡Tal cual sucedió durante este video!
Para rematar, Brunet prosiguió su discurso al punto de decir lo siguiente: «también te dije esto en secreto y te digo acá. Sos como un águila de Dios y Dios te está renovando como el águila, los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas. Él está esperando en el Señor, ¡solo en el Señor! Y al verte como el Señor, literalmente, te va a rejuvenecer… ¡como el proceso del águila!, de renovación, porque las naciones te están esperando. Y ese es el proceso de desintoxicación de lo que no es, de lo que no tiene que estar dentro… Por eso te decimos: tu cuerpo, tu organismo, tu sistema digestivo, ¡todo, todo lo que está adentro tuyo es la Palabra del Señor que va a prevalecer y va a permanecer…»
Vamos, yo no niego que detrás de estas palabras no haya habido una extraordinaria intención, pero no nos engañemos, Julio Melgar murió y, por lo tanto, Marcos Brunet se equivocó. Producto del cáncer, Julio se fue deteriorando físicamente y de forma progresiva hasta quedar caquéctico. Pero, ¿no dijo Brunet que se iba a rejuvenecer como el águila? ¿No dijo que las naciones lo estaban esperando? Y lo que es más grave, ¿no dijo que la Palabra del Señor (de sanidad, por supuesto) iba a prevalecer sobre el cuerpo y sistema digestivo de Julio? ¿Qué pasó entonces?
“Es que seguramente Brunet se refería a que sería rejuvenecido espiritualmente, ¡no físicamente!”, dirá alguien.
¡Sí, cómo no! “¡Zafada olímpica!”, decimos en mi país. Así justifican los seguidores las equivocaciones de estos ministros. Vamos, seamos objetivos, Marcos Brunet cometió un gravísimo error. Y digo «gravísimo» porque la vida de una persona estaba en juego y, cualquiera con un conocimiento elemental de lo que es una enfermedad terminal e incluso, de lo que enseñan las Escrituras sobre el sufrimiento, sabría que no es ético prometerle a alguien que se va a sanar.
Dejando atrás ese video, hay algo que casi nadie sabe, pero que a continuación vas a conocer. Y es que cuando el video se grabó en la sala de la casa de Julio, hubo alguien más en ese lugar. Pero esta persona no quiso salir con ellos en el video. Es un amigo que yo tuve en común con Julio Melgar y del que hablé en el post Se nos fue Julio Melgar. Mi amigo me autorizó revelar qué aconteció después de que finalizó la grabación.
Resulta que cuando Julio Melgar, Josh Morales y Marcos Brunet terminaron de grabar, Julio se acercó a mi amigo para preguntarle qué opinaba. “Julio…” le respondió, “según el diagnóstico de los médicos te vas a morir. Tenés uno de los cánceres más terminales que hay. Así que ordená tu casa y dejá todo en orden para tu familia”.
Ahora, antes de que condenes a mi amigo, permíteme decirte algo: este amigo era íntimo amigo de Julio. Por lo que a él no le pareció lo que hablaron los tres en el video, así que empleando un tono afectuoso y a la vez, firme, le dijo a Julio que se preparara para lo peor. Todo mundo quería evitar hablar de lo negativo producto de sus malas teologías, pero mi amigo actuó como un cristiano bíblico y por eso le propinó una dosis de realidad. ¡Pero ojo! No solo le dijo eso, sino también: “Julio, ahora que sabemos que según el diagnóstico vas a morir, ¡vamos a orar por un milagro! ¿Oíste? ¡Vamos a creerle a Dios que te puede sanar!”
Yo sé que algunos de quienes me están leyendo pensarán que mi amigo fue demasiado franco, incluso, algunos pensarán que fue cruel. ¡Pero eso no fue así! Mi amigo solo le dijo lo que los doctores ya habían enterado a Julio y a la familia y que solo amigos cercanos sabían. Las palabras de mi amigo se debieron a que las voces de sanidad se levantaron desde el inicio, pero fundamentadas más en una mala teología que en lo que realmente enseña la Escritura sobre la salud y la enfermedad y de cómo un cristiano debe enfrentarla.
El asunto es que al final el designio de Dios prevaleció. Él ya sabía en qué iba a acabar todo el proceso, pero Marcos Brunet y Josh Morales creyeron que conocían la voluntad de Dios al respecto. El problema es que lo creyeron amparados en una mala teología y por eso anunciaron por medio de ese video la sanidad que “supuestamente” el Señor estaba hablando. Pero, ¿eso era realmente cierto? ¿Dios estaba diciendo que Julio Melgar sanaría? ¿Por qué entonces dijeron abiertamente que iba a sanar? Ah, porque, lamentablemente, ellos han abrazado una mala teología del sufrimiento y nunca aprendieron qué sí y qué no se debe decir a alguien diagnosticado de cáncer.
Amigos, yo comprendo que Marcos Brunet y Josh Morales en este momento aún estén de duelo por la partida de Julio Melgar. Mis condolencias más sinceras para ellos y sus familias; sin embargo, sería bueno que este momento también les sirviera para meditar en sus convicciones acerca de los procesos de salud y enfermedad a la luz de la Biblia. De este modo, no volverían a incurrir en el futuro en lo que ellos incurrieron. Yo estoy seguro que ambos son grandes cristianos que aman al Señor y a su prójimo como pocos lo hacen, pero que sean extraordinarios hijos de Dios no los exime de reflexionar seriamente en si sus creencias son bíblicas o no.

Fuente: laaventuradecomponer.com

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Me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos - Jud 1:3 (RVR).

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